Emma Gunst -

La mujer escribe y eso es lo que importa
- z a p a t o s p i n t a d o s -









31 de julio de 2014

Anabel Torres, Hago mi cama...


Fotografía de Gianni Berengo Gardin


HAGO MI CAMA...

Hago mi cama y me acuesto en ella

Un delator cabello
yace al fondo de la tina.
El bolígrafo que me diste
antes de abordar el tren
araña la superficie silenciosa
de la medianoche.

En la alcoba
su aroma,
el olor nuestro.

Hago mi cama y me acuesto
en ella,
dejando a medio leer la pila de
periódicos del domingo
como ropa
esparcida por el suelo.

Trazo el contorno
de las manos
en mis caderas.
Mi seno izquierdo
lleva la huella
de tu mano derecha
y sobre mi seno derecho
queda el galope de tu corazón.

Apago la luz
y me voy a soñar
durmiendo en ti esta noche,
tu ausencia abastecida en tu
presencia.



Anabel Torres (Bogotá, Colombia, 1948) 
en Lengua erótica: antología poética para hacer el amor, Villegas Asociados, 2005
Selección de Juan Gustavo Cobo Borda
para leer MÁS

30 de julio de 2014

Judy Grahn, Una mujer habla con la muerte (+1)


Fotografía de Amber Marie Chavez


UNA MUJER HABLA CON LA MUERTE

Tres 
(fragmento)

Cuando me arrestaron y en tanto me expulsaban
del ejército, la orden fue: que nadie
hable con esta mujer, y durante aquellos tres
largos meses, casi nadie lo hizo;             en la sala de día,
cuando entraba, se hacía el silencio hasta que me iba;
tenían miedo, sabían que el viento las arrojaría
al vacío, llegaría la pasma,
el agua les entraría en los pulmones.
Todo lo que yo tocaba
se malograba. Eran mis amantes, aquellas
mujeres, pero nadie nos había enseñado a nadar.
Me ahogué, me llevé conmigo a 3 ó 4
cuando firmé la confesión de lo que
habíamos hecho                juntas.

Nadie hablará conmigo jamás.

Leí esto en algún sitio, yo no estuve allí:
en la Segunda Guerra Mundial el ejército norteamericano inventó
tanques anfibios que flotaban, y los llevó a
las costas de Europa para descargarlos,
las naves de desembarco dispuestas como una flota,
y todo el mundo mirando. Cada tanque tenía una
tripulación de 6 y había 25 tanques.
El primero bajó por la rampa de desembarco
y se hundió, el segundo, el tercero, el
cuarto, el quinto, el sexto bajaron
y se hundieron. No se esperaba
que se hundieran. Los ingenieros
habían fallado.         Las tripulaciones miraban en torno,
espantadas, buscando la orden de abandonar,
pero no llegó, y a la vista de
miles de hombres, cada una de las tripulaciones de 6
saludó a los oficiales, cerró por turno
sus escotillas y se dirigió
al mar, y se ahogó, hasta que los 25 tanques
desaparecieron.       ¿tenían ojos
vacuos, murieron riéndose, o qué? ¿de qué
hablaban aquellos hombres
mientras entraba el agua?
         
¿era su amante el general?


THREE

When I was arrested and being thrown out
of the military, the order went out: dont anybody
speak to this woman, and for those three
long months, almost nobody did; the dayroom, when
I entered it, fell silent till I had gone; they
were afraid, they knew the wind would blow
them over the rail, the cops would come,
the water would run into their lungs.
Everything I touched
was spoiled. They were my lovers, those
women, but nobody had taught us to swim.
I drowned, I took 3 or 4 others down
when I signed the confession of what we
had done together.

No one will ever speak to me again.

I read this somewhere; I wasn't there:
in WW II the US army had invented some floating
amphibian tanks, and took them over to
the coast of Europe to unload them,
the landing ships all drawn up in a fleet,
and everybody watching. Each tank had a
crew of 6 and there were 25 tanks.
The first went down the landing planks
and sank, the second, the third, the
fourth, the fifth, the sixth went down
and sank. They weren't supposed
to sink, the engineers had
made a mistake. The crew looked around
wildly for the order to quit,
but none came, and in the sight of
thousands of men, each 6 crewmen
saluted his officers, battened down
his hatch in turn and drove into the
sea, and drowned, until all 25 tanks
were gone. did they have vacant
eyes, die laughing, or what? what
did they talk about, those men,
as the water came in?

was the general their lover?

(Woman is talking to death, editado por The Women's Press Collective, 1974)



Fotografía de Kirill Vorontsov


UNA PREGUNTA BURLONA

Cuatro 
(fragmento)

¿Has cometido alguna vez actos indecentes con mujeres?

Sí, muchos. Soy culpable de permitir que mujeres suicidas murieran ante mis ojos o mis oídos o en mis manos porque pensé que no podía hacer nada, soy culpable de abandonar a una prostituta que puso un cuchillo en la garganta de mi amiga para evitar que nos fuéramos, porque no íbamos a dormir con ella, pensamos que era vieja y gorda y fea; soy culpable de no haberla amado, a ella, que me necesitaba; me lamento de todas aquellas mujeres con las que no he dormido, o a las que no he consolado, que se separaron de mí por falta de algo por lo que yo no había tenido el valor de luchar, por nosotras, nuestra vida, nuestro planeta, nuestra ciudad, nuestra carne y patatas, nuestro amor. Estos son actos indecentes, la falta de valor, la falta de cierto fuego tras los ojos, que es simbólico, del puño alzado, de compartir los recursos, de una resistencia que le dice a la muerte que morirá de hambre por carecer de nuestras carnes, de nuestras sobras. Sí, he cometido actos de indecencia con mujeres y la mayoría fueron actos de omisión. Los lamento amargamente.



A MOCK INTERROGATION

Four

“Have you ever held hands with a woman?

Yes, many times – women about to deliver, women about to have breasts removed, wombs removed, miscarriages, women having epileptic fits, having asthma, cancer, women having breast bone marrow sucked out of them by nervous or indifferent interns, women with hearet condition, who were vomiting, overdosed, depressed, drunk, lonely to the point of extinction: women who had been run over, beaten up, deserted. starved. women who had been bitten by rats; and women who were happy, who were celebrating, who were dancing with me in large circles or alone, women who were climbing mountains or up and down walls, or trucks or roofs and needed a boost up, or I did; women who simply wanted to hold my hand because they liked me, some women who wanted to hold mine because they liked me better than anyone.


(Woman is talking to death, editado por The Women's Press Collective, 1974)





Fotografía de Lissy Elle Laricchia



Ella camina silenciosamente, pero bajo ese aspecto tranquilo, es todo furia, pura energía eléctrica. La mujer común es tan común como una tormenta.


She walks quietly, but under that calm appearance, 
is all fury, pure power. The common woman is as common as a storm



Judy Rae Grahn (Chicago, Illinois, Estados Unidos, 1940) 
su WEB
para leer una ENTREVISTA
Traducción de María Soledad Sánchez Gómez
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...