La mujer escribe y eso es lo que importa










25 de febrero de 2017

Amanda Castro, 2 poemas 2 (II)


Fotografía de Armend Nimani (Skopje, Macedonia, 2015)



ELLOS

Ellos no comprenden, Madre, 
ellos no te han visto 
     sangrar como nosotros 
ellos no vieron los buitres 
     sacarte los ojos 
los perros 
     desgarrarte 
     ellos no oyeron tus gritos de angustia, Madre

Él nunca pudo entender mi ira 
porque no te vio retorcerte 
          en la montaña 
     no te vio las manos quebradas 
          los labios rotos 
     el vientre hinchado de moretones 
          la vulva reventada 

Él no te ha visto nunca, Madre, 
él sólo tiene ojos para sí mismo 
los edificios altos 
y la corbata del domingo

No podía entenderme el alma hecha pedazos 
porque no ha visto tus ojos desterrados 
perdidos en el aire 
     ávidos de color 
Él no ha limpiado tus manos desgarradas 
No sabe el significado de un pañuelo blanco 
o una canción lejana 
o los colores de tu falda 

Él no conoce el terror del silencio 
La sensación helada de la sangre de los otros 
     sus gestos
     sus gritos 
     sus cuerpos carcomidos en los escombros  
sus cuerpos 
     tirados uno sobre otro 
     bañados de gasolina 
Nunca olió la carne humana ardiendo 
     los peces en el aire

Él no conoce el amor.

(de Onironautas, Editorial Letra Negra, Guatemala, 1984)



Turquía, 2013




Para separarnos
de los animales
inventamos palabras
que nos ayudaron
a nombrar
lo inexplicable
volvimos a jugar a Dios
Pero como ni dios ni las palabras
pueden nombrar las emociones
descubrimos
la piedra, el hierro, el átomo
y las guerras,
nos fuimos especializando;
la rueda, el carro, el microondas
el procesador de palabras,
el rayo láser, las plantas nucleares,
los gases nerviosos:
los hilos eléctricos
que conectamos a las humedades
de nuestros enemigos
para que nos digan cuentos
que ha sabemos,
descubrimos así el odio

(de Quizás la sangre..., Utopía Editorial, Tegucigalpa, 2001)






Amanda Castro -Amanda Lizet Castro Mitchell- 
(Tegucigalpa, Honduras, 1962-2010)
Fundadora de la Editorial Ixbalán de Honduras 
y defensora de los derechos laborales de las mujeres
en Honduras: inserción de la poesía femenina en lo contemporáneo
de Ada Luz Pineda
para leer más en EMMA GUNST
y en: REGISTRO CREATIVO

24 de febrero de 2017

Lucía Etxebarría, Placeres solitarios


Fotografía de Emmanuelle Brisson




PLACERES SOLITARIOS

Seguirte con los ojos 
si los ojos no alcanzan, 
seguirte con el alma y acortar la distancia. 
El corazón me sangra de angustia de este ansia de aspirarte. 
De qué perversa manera se me adentra tu recuerdo entre las piernas 
y se me clava allí, 
ceremonial de ausencia, 
con obstinada permanencia de piedra 
piedra fundacional, quisiera hacer un dique. 
Se me está derramando el agua bautismal de los placeres 
Y quiero resumir en una sola 
setenta veces siete pasiones capitales 

Esta absurda cantinera del tiempo dilatado y resumido- 
el tiempo que alarga porque tú no estás y porque tú no estás carece de sentido 
y se concentra en una sola frase: 
No estás- 
esta absurda cantinela, digo se extiende y se arracima en las entrañas como un virus 
Y me crece por dentro 
una larga serpiente que ondula y culebrea 
En el cuerpo metálico se estira la tormenta 
Me llueve y truena en el útero 
¡Qué relámpago sordo estallando en la sangre! 
Me rezuma humedad la gruta de la entrada 

Los días se hacen rápidos o lentos 
según la percepción los acomode 
según se haya deseado o no su término 
Pero sobre las tumbas, el tiempo pasa lento 
monótono y puntual, 
con precisión germánica 
y cada día acaba a la misma exacta hora 

Seas fantasma o no, te necesito. 

Para sentir que aún moldeo el tiempo 
Que aún puedo alargarlo a partir de tu ausencia 
puedo hacer que se estire y se contraiga 
se dilate y se cierre como esta lluvia de ansia 
se convulsione como este túnel cálido 
que conecta mi fuera con mi dentro 
como este pasadizo en carne viva 
esta incisiva luz de los sentidos 
que atraviesa el recuerdo con su voz silenciosa 
Como este túnel, como este santuario 
feliz, fetal, fatal que llevo dentro 
El tiempo se dilata y se comprime 
Como mi cérvix, cuando acabo. 





Lucía Etxebarría Asteinza
(Valencia, España, 1966)
NOVELISTA/ENSAYISTA/POETA
de Estación de infierno, Editorial Lumen, 1ª edición 2001
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