21 de junio de 2018

Aurora Venturini, 2 poemas 2


Fotografía de Sarah Ann Loreth




Los oscuros señores ayer me visitaron
con sus trajes de gala para entierros de ricos.
Los oscuros señores que deparan el sueño
por pura cortesía estuvieron conmigo.

Aves de catedrales elegantes y finos
con el pelo lustroso de cuervos, elocuentes
como legisladores del bien y del mal, fueron
hasta mi lecho ardido y besaron mi frente.

Yo les temí al principio. A veces las tres parcas
absorben otras formas para apresar la vida
devanarla y cortarla cual girón de lino.
Yo les temí, pero ellos de allá, me sonreían

de Racconto, Buenos Aires, Corregidor, 2004
por Maria Paula Salerno






Fotografía de Sarah Ann Loreth




TROVA FINAL

No por este de mí
que es sol y libertad, te pido;
no por este de alcurnia real
que al primer llanto
con un retozo de ala
responderá al minuto.

Sino por este otro
que hiciste a la medida
del cántaro para llevarle;
sino por este otro
que hiciste a la medida
de lo común, bastardo,
sin asidero, solo,
comida de la sombra,
goce de larvas y lemures.

Este de mí, malsano,
herido y maculado
que en la oquedad de un pozo
desecharán los hombres.

de La trova, Buenos Aires: Colombo, 1962. Impreso




Aurora Venturini 
(La Plata, Buenos Aires, Argentina, 1922 - 2015) 
POETA/NOVELISTA
Entrevistas de José Tcherkaski y María José Seoane
a Aurora Venturini, Lugar Editorial, 2016
para leer más en CBQ Agencia Literaria

19 de junio de 2018

Stella Díaz Varín, 4 poemas 4


The Company of Wolves, de Peter Strain


TRASLUZ

Que se me permita mirar por la ventana
Sólo el espinazo de la muerte
A tranco largo
Mirando fijamente
A mis ojos deslucidos

Veo la ausencia
Doblando por la esquina
La miserable luz
De los días empañados.
Muy de tarde en tarde

Algún aprendiz de hombre
Vestido de domingo.

En estas agonías neblinosas
Estoy mirando desde una ventana ajena
Tras la luz de este rincón desconocido
Desde esta ventana hacia ningún paisaje
Hueco sin distancias
Seca pupila donde no resplandece
ni el más leve trino.





The Snow Child, de Rebecca Sutherland



CUANDO LA RECIÉN DESPOSADA

Cuando la recién desposada 
desprovista de sinsabor 
es sometida a la sombra. 
Sí. A su sombra... 
Enciende la bujía y lee.

¡Ah! Entonces no es nada 
la venida del apocalipsis, 
los hijos anteriores enterrados 
y un hilo de sangre desprendido del techo. 
No es nada ya el océano y su barco 
ni la muerte que intuye la libélula 
ni la desesperanza del leproso.

Cuando la recién desposada: 
Ya no estaré tan sola desde hoy día. 
He abierto una ventana a la calle.

Miraré el cortejo de los vivos 
asomados a la muerte desde su infancia. 
Y escogeré el momento oportuno 
para enterrarla.





Company of Wolves, de Paula Calsen



BREVE HISTORIA DE MI VIDA

Comando soldados.
Y les he dicho acerca del peligro
de esconder las armas
bajo las ojeras.
Ellos no están de acuerdo.
Y como están todo el tiempo discutiendo
siempre traen perdida la batalla.

Uno ya no puede valerse de nadie.
Yo no puedo estar en todo;
para eso pago cada gota de sangre
que se derrama en el infierno.

En el invierno, debo dedicarme
a oxidar uno que otro sepulcro.
Y en primavera, construyo diques
destinados a los naufragios.

      Así es, en fin...
Las cuatro estaciones del año
no me contemplan, sino trabajando.

      Enhebro agujas
para que las viudas jóvenes
cierren los ojos de sus maridos,
y desperdicio minutos, atisbando
a la entrada de una flor de espliego
de una simple abeja,
para separarla en dos,
y verla desplazarse:
la cabeza hacia el sur
y el abdomen hacia la cordillera.

      Así es
como el día de Pascua de Resurrección
me encuentra fatigada,
y sin la sombra habitual
que nos hace tan humanos
al decir de la gente.





Ilustración de Cloudy Thurstag




ALBEDRÍO

Yo soy la vigilia, 
Ustedes 
Son los hombres castigados, 
Los labradores 
De gestos oblicuos 
Que al engendrar falsos surcos 
La semilla huyó despavorida.

Ahora respóndanme 
Con una mano enguantada 
A flor de corazón. 
Cuál es la fecha exacta 
Entre Aldebarán y Andrómeda. 
El día en que los cuervos 
Cosechen lo suyo 
Entre las más grandes estampidas 
De todos los tiempos. Amén.





Stella Díaz Varín
(La Serena, 1926 - Santiago, Chile, 2006) 
para leer una entrevista en: REVISTA PAULA
Ilustraciones extraídas de: LITERARY HUB
para leer más en: EL ESTABLO DE PEGASO
y MÁS

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