La mujer escribe y eso es lo que importa










25 de junio de 2016

Carla Pravisani, 3 poemas 3 (+1)


s/d del autor de la fotografía


DEL DESEO DE LA FECUNDIDAD

Hace años una perra
–Pamela–
caminaba por el patio
barriendo el piso con las tetas.

Recuerdo mi burla
ante el diagnóstico de Fritz:
“Un embarazo imaginario”.

La pobre alistaba sus trapos sucios,
daba vueltas como una parturienta
esperando por fin el momento
de ver a sus cachorros.

¡Qué absurdos me parecían
aquellos síntomas!
¡Un sinsentido de la naturaleza!
Esa perra y su preñez ficticia.

Hoy la recuerdo nuevamente
tirada panza arriba para dar de mamar,
y quisiera volver el tiempo
para recostar
mi cabeza sobre su pecho
y escuchar –yo también–
esos latidos.

(de Apocalipsis Íntimo, Perro Azul 2010 / Germinal, 2012
Mención de Honor Luis Cardoza y Aragón 2010)
extraído de: AFINIDADES ELECTIVAS


Fotografía de Robin Macmillan



EL PESO DE LO INTANGIBLE

Les juro que antes yo era de roca.
Las turbulencias en los aviones me daban risa.
No les temía a los maleantes
(podía perseguirlos, insultarlos, escupirles).
No pensaba en desgracias, en seguros de vida, en coberturas médicas.
No me asustaban los resultados de laboratorio.

Ahora, en cambio me aterran los estornudos

las toses me dejan pálida.
Tiemblo apenas el cielo se pone un poquito oscuro.
Contrataría a un brujo a tiempo completo
para que me dijera si va a refrescar.

Tener un hijo lo cambió todo.

(de Apocalipsis Íntimo, Perro Azul 2010 / Germinal, 2012
Mención de Honor Luis Cardoza y Aragón 2010)
extraído de: AFINIDADES ELECTIVAS




1998-1999 campaign shot by karl lagerfeld



DE LA LOCURA DEL AMOR

Sé que puede
parecer una insanidad,
pero se puede:

Amar el vacío,
la concavidad
y los huecos.

Amar los pliegues,
las hendijas,
el silencio.

Amar la nada.

Se puede.
Pero es agotador.

Se convierte uno
en el espacio invisible
de las horas.

En cortina descorrida
por el viento.

En objeto empolvado.
En telaraña.

Amar así
es dejar de amar.
O es amar
a destiempo.

Es perder
la alegría y la ropa.

Es dejar al desnudo
la impotencia.

extraído de: REVISTA CONEXOS





Fotografía de Marta Stokrotka



B O N U S  T R A C K 

MAGIA

La vida es un enroque constante
Una superposición de anormalidades
que nos desangran y nos regeneran
Está todo ahí, solo hay que pisarlo
Hundirse en los propósitos
Curar el tiempo

extraído de su: FCB



La vita è un arroccamento continuo
Una sovrapposizione di anomalie
che ci dissanguano e ci rigenerano
E’ tutto lí, solo bisogna calpestarlo
Affondare nei propositi
Curare il tempo




© Daniel Mordzinsky
Carla Pravisani
(Eldorado, Misiones, Argentina, 1976)
Reside en Costa Rica
ESCRITORA/PERIODISTA/DIRECTORA DE ARTE

23 de junio de 2016

Malena Martinic Magan, 2 poemas 2



Fotografía de Teresa Freitas


VELANDO AL MUERTO

Tengo suficiente tierrita en mis uñas.
Es que acabo de enterrarte.
Arduo fue el intento de eliminarte. Difícil fue el intento.
Casi  una quimera y, por momentos, una utopía... de las más enrevesadas.
Resultó difícil, sobre todo, convencer al corazón.
Siempre me juega un combate desde las antípodas.
Nunca acuerda ni con mi cuerpo ni con lo que pienso.
Tengo un corazón cobarde, poco lúcido y creyente.
Tan esperanzado él con esto del amor, como si fuera cierto.
Tuve largas reuniones argumentando lo imperioso de tu muerte.
Pero él salía con esto del lado izquierdo, del hilo rojo, del para siempre.
Tengo un corazón idiota. Sépanlo.
Así que, acabado el espacio del debate inteligente, le empecé a mentir.
Le dije al corazón que iba a quererte.
Que tus imbecilidades resultaban, en fin, encantadoras.
Que no desearte no implicaba abandonarte.
Que no arder de ganas... no era tan grave.
Que me gustaba fingir.
Que adoraba tus olores, tus chistes y tus torpezas.
Y se sentó en silencio entre las sábanas desordenadas, de dormir no más,
y brindamos con ron pero en silencio.
Mi corazón y yo, por fin de acuerdo.
Con un corazón dormido, intoxicado y en ponzoña. Así recorrí la noche.
Con un corazón espasmódico y trepidante, así recorrí esta calle.
Y te maté con certeza. Sin venganza. Con alivio.
Mordí uñas, tragué tierra.
Con un corazón arrojado a patadas a la alcantarilla es posible matar... para vivir.





Fotografía de Teresa Freitas


TRAMPAS

Cuando hago trampas siento que hago justicia.
Porque a mí sí que me entramparon desde siempre.
Las trampas deberían ser nuevas flores para tanta vida de jardines pequeños.
Me vendieron alegría en risas con chistes complejos, sórdidos, irónicos y elitistas.
Me convencieron de orgasmos a los gritos, jadeando y con litros de sudor.
Me tatuaron a fondo el sentido de lucha en plazas, en marchas y en cafés literarios esperando la revolución.
Me dijeron que los verdaderos amores eran incondicionales y que parir era con dolor.
Me estamparon en mi rígido que la infidelidad era traición, y la doble moral una mentira piadosa.
Me hicieron temerle a los fantasmas y a las brujas europeas.
Me animaron a llorar cuando algo no sale, cuando suena el himno o cuando veo una película de enfermos.
Me dijeron que si no tengo regalo es mejor no ir a la fiesta. Y que en auto se llega más rápido y tranquilo.
Me advirtieron que las arañas son peligrosas y los ratones transmiten rabia.
Me asustaron con sirenas, con ladrones, con calificaciones bajas, con silencios largos.
Me indicaron que sonría a los viejos y a los bebés, por ancestrales y tiernos.
Me apuñalaron el corazón con frases de un amor que nunca llega.
Me dijeron que bailar tango era bailar una pena y que la chacarera era alegría.
Me abrazaron con manos con anillos y sin ternura.
Me ligaron la ilusión a un príncipe color azul. Cuando supe que ni color tenía el chabón...ya era tarde.
Entonces ahora...hago justicia.
Entramparé mi vida una vez más.
Si alguien me cree...bienvenido al mundo de los idiotas.





Malena Martinic Magan 
(Punta Arenas, Chile, 1967) 
Radicada en La Plata 
DRAMATURGA/POETA/CUENTISTA
de Amoralarabia, Prosa Amerian Editores, 2015
su BLOG

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