La mujer escribe y eso es lo que importa










20 de noviembre de 2017

Adriana Gibbs, 5 poemas 5


Ilustración de Ofra Amit



I

No siempre se tiene algo que decir.

Y pasan los días,
las semanas,
los meses, los años.

Todo pasa
y pareciera
que no hay nada que decir.

Pero a veces el sosiego
se torna en otra cosa.

Si esto pasa
lo mejor sería
dejar que la vida te atraviese.

Nada de roces,
de mínimo coqueteo.

Dejar   sí   que la vida te atraviese.

Quizá así,
algún día
habrá algo que decir. 




Ilustración de Ofra Amit




II

He iniciado un doble viaje
en direcciones contrarias.

No todo lo visto
es
como me lo habían dicho.

O creído.

Miro

        vuelvo a mirar.


Nada está firme.





Ilustración de Ofra Amit




III

La cita es 
cada miércoles.

Sin mayor esfuerzo 
él nos seduce
y todas
     absolutamente todas
le ofrecemos 
                    con brío

nuestro mejor movimiento.

Quiebre de caderas
y el profesor de baile
                                 divinamente divino

aprueba el gesto.

De siete
a ocho pm
te soy infiel.





Ilustración de Ofra Amit





IV

En la vida hay tres cosas insoportables:
el café frío, el champagne tibio
y las mujeres excesivamente emocionadas
Orson Welles


Ando desbordada.

Lamento
profundamente
desencantarlo
señor Welles.







Ilustración de Ofra Amit


V

Ni le pregunto 
ni me pregunto 
cuánto durará este encantamiento.

No mucho importa
cuán breve o prolongado sea el ardor.

Fugaz o eterno
                       ya cátedra de vida.

Algo se ha añadido para siempre.





Adriana Gibbs 
(Caracas, Venezuela, 1966)
POETA/COMUNICADORA SOCIAL/PSICÓLOGA SOCIAL/
PERIODISTA GASTRONÓMICA
del libro inédito Doble viaje
para leer MÁS
su WEB

19 de noviembre de 2017

Gabriela Saccone, 3 poemas 3


Fotografía de Anni Kinnunen




1.

Fui a escuchar un concierto. 
Me senté en las últimas filas 
porque las primeras eran ocupadas 
por una maravillosa llanura de orejas.
Grandes, anchas, plácidas
velludas, con aretes, lindas
pero no tanto como las de Beckett.
Toqué mi propia oreja y pensé
que de acá a cincuenta conciertos
merecería estar en primera fila.





Fotografía de Anni Kinnunen




2.

Mirá los arrodillados, mirá los acurrucados
y decime qué ves, yo no veo,
todo lo tapa el velo de la infelicidad.
Con voces afelpadas, suaves como el aire,
suave como los jazmines, los grandes
los más perfumados, piden
que todo se detenga, que pase
un día más, dormir, morir.
Miralos y decime por qué no hay valor
ni voluntad para destruir el mundo de una vez.





Fotografía de Anni Kinnunen



3.

Algunas palabras trabajan
resguardadas en la sombra,
hasta que alguna muestra el hilo fino
de su vestimenta.
Pero esto sucede en las sombras,
no en la mía.
Mi espalda se llena de bolsas
y, en lugar de palabras,
hay flores secas.
Desprendidas de sus ramas
por alguna ráfaga
adquieren un color nuevo y ahí,
en el silencio de la mudanza,
trato de entender qué significan.
Las amontono para que se abracen
y formen movimientos
de resistencia,
pero están muertas.





Gabriela Saccone
(Rosario, Santa Fe, Argentina, 1961)
en Antología de la nueva poesía argentina, Perceval Press, 2003
Selección de Gustavo López
para leer más en: OTRA IGLESIA ES IMPOSIBLE


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