La mujer escribe y eso es lo que importa










27 de julio de 2016

Araceli Mariel Arreche, Me declaro culpable (+2)


Obra de Dominique Fortin



Me declaro culpable 
de soñar en voz alta
de confiar en el otro
de buscar la poesía.
Me declaro culpable 
de decir lo que siento
de apostar al sentido
de creer en lo dicho.
Me declaro culpable 
de sentir que es posible
de llorar una ausencia
de pelear un encuentro.
Me declaro culpable 
de vivir otro tiempo
de fiarme de un gesto 
de insistir por verdad.
Me declaro culpable.
Sí.
Me declaro culpable.
No me arrepiento.

(extraído de la web)


Obra de Dominique Fortin


Quiero volver a mí.
Desatar relámpago
aturdir trueno
amigar silencio.
Quiero volver
saberme a salvo
demorar derrota
alentar respuestas.
Quiero no necesito.

(extraído de su blog: ENTRE PALABRAS Y SILENCIOS...)


Obra de Dominique Fortin


La escucho, está herida de vientre. Aúlla el desconsuelo de niña sin recuerdo de leche y tostadas.  Murmura el desconcierto de la malquerida. Huele a tiempo ajado. A la vejez que no es vejez  sino pena. Es puro ojo sangrando desde las rendijas. Puro ver de miedo. Peligrosa.  Está herida de intemperie. Herida de ausencias. 
Herida de sí. 

(extraído de su blog: ENTRE PALABRAS Y SILENCIOS...)



Araceli Mariel Arreche 
(Buenos Aires, Argentina)
ARTISTA PLÁSTICA/DRAMATURGA/ESCRITORA
para leer una reseña de: Teatro de la Palabra
Edición Bilingüe Español - Polaco (Obras dramáticas)
Traducción Anna Wendorff
Editorial La Campana Sumergida, 2015
para leer una entrevista en: PUESTA EN ESCENA

26 de julio de 2016

Claudia Almada, 3 poemas 3


Ilustración de たえ(Tae)


Nadie me explicó
como 
usar el cuerpo
que es 
capaz
de doler
de amor
de desencanto.
Nadie sospechó
la hechura
del placer
del uso
de la torpeza
en los primeros
besos.
Y no
nadie dijo
que podía ser
madeja
Nadie explicó
como usar
este cuerpo 
de mujer
ninguna foto 
ningún padre
madre

aullido.
Me he mirado
en el espejo
hasta leerme
las entrañas
no hay instrucciones
de uso 
por ningún sitio.



Ilustración de たえ(Tae)


Este es mi
cuerpo
lo arrojamos
de un
lugar
demasiado
alto
trepado
al rumor
de una
promesa.
Lo vi
estrellarse
en el piso
y dar flor
Qué maravilla
supuse
tener dentro
esas espinas
esos colores
esas esperanzas.
Todo estaba
roto
pero tan vivo
que dio una
pena enorme
organizar
la recolección
de sus trozos.


Ilustración de たえ(Tae)


Cómo puede ser
que todo siga
igual
la ropa en el alambre
las patas de las sillas
la gota de la canilla
cómo es posible que
nada se conmueva
quisiera que las 
cosas supieran
de la muerte
sin apuro.
Que se desgranen
con cada despedida
y lloren cada vez
que tendidas al sol se 
sequen nuestros cuerpos.
Cómo puede ser que yo
no sea igual
la misma al sol
después de las despedidas.




Claudia Almada
(Gualeguaychú, Entre Ríos, 1979)
POETA/ACTRIZ/ESCRITORA
extraídos de su FACEBOOK
para leer una NOTA
su WEB

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