Emma Gunst -

La mujer escribe y eso es lo que importa
- z a p a t o s p i n t a d o s -









2 de septiembre de 2014

Julia Prilutzky Farny, Tú duermes, ya lo sé...


Fotografía de Nishe (Magdalena Lutek)



Tú duermes, ya lo sé.
Te estoy velando.
No importa que estés lejos,
que no escuche
tu cadencia en la sombra;
no importa que no pueda
pasar mi mano sobre tu cabeza,
tus sienes y tus hombros.

Yo estoy velando, siempre.
No importa que no pueda acurrucarme
para que tú me envuelvas sin saberlo,
para que tú me abraces sin sentirlo,
para que me retengas
mientras yo tiemblo y digo simplemente
palabras que no escuchas.
Yo puedo estar tan lejos
pero sigo velando cuando duermes.




Julia Prilutzky Farny  (Kiev, Ucrania 1912- Argentina 2002)
de Antología del amor, Editorial Plus Ultra, Buenos Aires, 1977
para leer MÁS


1 de septiembre de 2014

Maruja Vieira, 4 poemas 4


Fotografía de Robby Cavanaugh


TIEMPO DEFINIDO

“Todo el impulso humano
lo circunscribe el día,
el pequeñito círculo del día”

(Barba Jacob)

Está bien que la vida de vez en cuando
nos despoje de todo.
En la oscuridad 
los ojos aprenden a ver más claramente.
Cuando la soledad 
es el total vacío del cuerpo y de las manos
hay caminos abiertos hacia lo más profundo 
y hacia lo más distante.
En el silencio las amadas voces
renuevan claramente sus palabras
y los muros resguardan 

el rumor conocido de los ausentes pasos.
Los labios que antes fueran 
sitio de amor en las calladas tardes
aprenden la grandeza 
de la canción rebelde y angustiada.
Hay un viento en suspenso 
sobre los altos árboles, un repique de lluvia 
sobre ruinas oscuras y humeantes,
un gesto en cada rostro 
que dice de amargura y vencimiento.
Sigue un lento caer de horas inútiles, 
desprendidas del tiempo
y más allá del círculo pequeñito del mundo,
–aquel mundo cerrado
con sus vagas estrellas y su bruma de sueños–
despierta inmensamente
la herida voz del hombre poblador de la tierra.
Antes estaban lejos, casi desconocidos, 
el combate y el trueno.
Ahora corre la sangre por los cauces iguales 
del odio y la esperanza
sin que nada detenga la invasora corriente 
de las fuerzas eternas!


Bogotá, 1 948




Fotografía de Raymond Depardon



INDICE

Su nombre 
no aparece aquí. 
No esta 
en ninguna parte. 
Dejó de ser. 
¿Quién era? 
¿Qué se hizo? 
No lo sabremos nunca. 
Si regresa 
ya no será la misma. 
¿En qué relojes, 
escritorios, 
archivadores, 
almanaques, teléfonos 
vivió 
un largo destierro? 
¿La reconocerán 
cuando vuelva? 





Fotografía de Jason Lee


CLAVE MÍNIMA

Déjame tu recuerdo, el de esta hora.
No importa que te vayas.

Déjame este recuerdo
de la última hora del alba.

Estaba azul el monte esa mañana azul.
Eras hermoso y yo te amaba.





Fotografía de Toshi



DESPEDIDA

He comenzado
a despedirme.

Es una larga,
lenta y luminosa despedida,
como la del sol sobre el mar.



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Maruja Vieira White (Manizales, Caldas, Colombia, 1922)
en Todo lo que era míoAntología poética 1947-2007-, Universidad Externado de Colombia
Facultad de Comunicación Social-Periodismo, 2008
su WEB

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