La mujer escribe y eso es lo que importa










31 de enero de 2010

Miren Agur Meabe, Tatuaje


Obra de Loui Jover


TATUAJE

Cuando nos conocimos,
se le cayó el tapón al tintero de la vida.
Nos nació de piel a piel un cordón de deseo
y echamos a andar, a veces uno junto al otro,
al paso, a veces girando en el universo,
invertidos, a veces frente a frente,
inmóviles.
Así escribimos entre ambos,
con nuestras simples huellas,
un largo libro,
un libro original con 
sus errores y aciertos.



Elkar ezagutu genuenean,
tapoia erori zitzaion bizitzaren tintontziari.
Desirazko kordoi bat jaio zitzaigun azaletik azalera
eta ibiltzeari ekin genion,
noiz unibertsoan biraka, alderantzikaturik,
noiz aurrez aurre, geldi ere geldi.
Horrela izkiriatzen dugu, biok,
gure geure urrats soilekin,
liburu luze bat,
liburu orijinal bat
akatsez eta azertuz betea.





Miren Agur Meabe 
(Lekeitio, Vizcaya, España, 1962)
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2 comentarios:

PÁJARO DE CHINA dijo...

Cuando entré a tu casa, casi me descompongo, querida Emma.

Dijo el doctor: "múltiples y arrasadoras causas". Si reencarno, quiero llamarme Emma en mi próxima vida (como Emma Thompson, ¡ese budincito inglés!). Quizá hayas reparado que tu "Gunst" es una mezcla letal de Kuss y Kunst (beso y arte, en alemán) y Gun (revólver, en inglés). O sea que tenemos el beso, el arte y el revólver, en una sola mujer. El arte de besar con revólver. Y además, las uñas pintadas de escarlata. Es demasiado. Como a mí me gusta.

Como si no bastara, veo esas hormas de zapatos pintadas. Cazo hormas (no las calzo, las cazo). De verdad. Tengo una en la entrada de mi casa. Y otra en una pared estratégica del living, para recordar hacia dónde deben ir mis pasos.

Me pusieron directamente sobre la camilla cuando vi tu barra lateral. Anaïs (que me enseñó a verle la cara al dios que llevo entre las piernas), Clarice (que me indicó cuál era, exactamente, la hora de la estrella) y Alejandra (que me tatuó los huesos) deben estar preguntándose qué hago yo ahí, en ese templo profano (leáse: sagrado), de polizona y contrabandista.

Refulgen y te perdonarán. Yo ... no sé qué decirte, además de un gracias conmovido y con los ojos abiertos como discos solares.

Que escribas, sí. Que jamás dejes de escribir.

Simplemente, y por más tonto que suene, yo escribo para vivir, es decir, para respirar. Si no escribiera, no estaría viva, en sentido literal.

Escribiendo, confirmo, cada día, que dos más dos jamás será cuatro, aunque intenten convencernos, cada día, de lo contrario.

Te abrazo muy, muy fuerte.

emmagunst dijo...

el mas bello mensaje que jamás me han escrito

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