La mujer escribe y eso es lo que importa










26 de abril de 2010

Clarice Lispector, Es allí adonde voy


Fotografía de Víctor Lícari




ES ALLÍ ADONDE VOY


Más allá de la oreja existe un sonido, en el extremo de la mirada un aspecto, en las puntas de los dedos uno objeto: es allí adonde voy. En la punta del lápiz el trazo. Donde expira un pensamiento hay una idea, en el último suspiro de la alegría otra alegría, en la punta de la espada la magia: es allí adonde voy.

En la punta del pie el salto. Parece la historia de alguien que fue y no volvió: es allí adonde voy.
¿O no voy? Voy, sí. Y vuelvo para ver cómo están las cosas. Si continúan mágicas. ¿Realidad? Yo os espero. Es allí adonde voy.

En la punta de la palabra está la palabra. Quiero usar la palabra "tertulia", y no sé ni dónde ni cuándo. Al borde de la tertulia está la familia. Al borde de la familia estoy yo. A la orilla de mí estoy yo. Es hacia mí adonde voy.

Y de mí salgo para ver. ¿Ver qué? Ver lo que existe. Después de muerta es hacia la realidad adonde voy.

Mientras tanto, lo que hay es el sueño. Sueño fatídico. Pero después, después todo es real. Y el alma libre busca un rincón para acomodarse. Soy un yo que anuncia. No sé sobre qué estoy hablando. Estoy hablando de nada. Yo soy nada. Después de muerta me agrandaré y me esparciré, y alguien dirá con amor mi nombre. Es hacia mi pobre nombre adonde voy.

Y de allá vuelvo para llamar al nombre del ser amado y de los hijos. Ellos me responderán. Al fin tendré una respuesta. ¿Qué respuesta? La del amor. Amor: yo os amo tanto. Yo amo el amor. El amor es rojo. Los celos son verdes. Mis ojos son verdes. Pero son verdes tan oscuros que en las fotografías salen negros. Mi secreto es tener los ojos verdes y que nadie lo sepa. En el extremo de mí estoy yo. Yo, implorante, yo, la que necesita, la que pide, la que llora, la que se lamenta. Pero la que canta. La que dice palabras. ¿Palabras al viento? Qué importa, los vientos las traen de nuevo y yo las poseo. Yo a la orilla del viento. La colina de los vientos aullantes me llama. Voy, bruja que soy. Y me transmuto. Oh, perro ¿dónde está tu alma? ¿Está cerca de tu cuerpo? Yo estoy cerca de mi cuerpo. Y muero lentamente. ¿Qué estoy diciendo? Estoy diciendo amor. Y cerca del amor estamos nosotros.






Clarice Lispector 
(Ucrania, 1920 - Brasil, 1977)
de Silencio, El espejo de tinta, Grijalbo
Traducción y prólogo de Cristina Peri Rossi

5 comentarios:

Laurel dijo...

Muy laberínticamente interesante.
A donde voy, no sé.
Espero que nos encontremos por ahí, cuando yo también me encuentre esparcida y agrandada y me haya encontrado también con toda tu unidad, y la mía, y la nuestra, ahora fragmentada.
Besos.

emmagunst dijo...

por dónde habrás andado? ah! otra cosa que no te dije: Gracias, porque yo también gracias a vos conocí a las chicas. Un abrazo

Maia dijo...

Hermoso y compartido. La verdad es que me gusto en la misma medida la poesia como la respuesta de Laurel.Besos a las dos. CHUICS.

Maia dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
emmagunst dijo...

si Maia!!!

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