La mujer escribe y eso es lo que importa










30 de abril de 2011

Ernesto Sábato

Hace un año atrás, publiqué esta entrada por el cumpleaños 98 de Ernesto Sábato. 
En un mes y días hubiese cumplido 100 años. 
Buen viaje!





"¿Todavía creés en la razón pura?
No hay nada importante en el ser humano que tenga que ver con la razón pura. El amor es irracional, los sueños son irracionales, los actos perversos lo son."







"No sé porqué Dios se escribe con mayúscula
y demonio con minúscula. Con lo que pasa hoy, debería ser al revés"



Casi cien años, noventa y ocho exactos, son los que hoy está cumpliendo Ernesto Sabato, cuyo nombre escuché por primera vez en el viejo Café Chiado, en Lisboa, allá por los remotos años 50. Lo pronunció un amigo que inclinaba sus gustos literarios hacia las entonces mal conocidas literaturas sudamericanas, mientras que nosotros, los otros miembros de la tertulia que nos reunía al fin de la tarde, tendíamos, casi todos, hacia la dulce y entonces todavía inmortal Francia, salvo algún excéntrico que presumía de conocer de cabo a rabo lo que en Estados Unidos se escribía. A aquel amigo, que acabé perdiendo en el camino, le debo la incipiente curiosidad que me llevó a nombres como Julio Cortazar, Borges, Bioy Casares, Asturias, Rómulo Gallegos, Carlos Fuentes, y tantos otros que se me atropellan en la memoria cuando los convoco. Y estaba Sabato. Por un fenómeno acústico extraño asocié las tres rápidas sílabas a un súbito golpe de puñal. Conocido como es el significado de esta palabra italiana, la asociación tiene que parecer de lo más incongruente, pero las verdades son para decirse, y ésta es una de ellas. El túnel fue publicado en 1948, pero yo no lo había leído. Entonces, en aquella altura, con mis inocentes 26 años, todavía sería mucho el pan y la sal que tendría que comer antes de descubrir el camino marítimo que me conduciría a Buenos Aires… Fue ese inolvidable compañero de mesa de café el que me proporcionó la lectura de la novela. Desde las primeras páginas entendí hasta que punto había sido exacta la osada asociación de ideas que me hizo relacionar un apellido con un puñal. Las lecturas siguientes que hice de Sabato, ya fueran novelas, ya fueran ensayos, sólo confirmarían la intuición inicial, la de que me encontraba ante un autor trágico y eminentemente lúcido que, además de ser capaz de abrir caminos por los corredores laberínticos del espíritu de los lectores, no les consentía, ni en un solo instante, que desviasen los ojos de los más obscuros rincones del ser. ¿Lectura por eso difícil? Tal vez, pero lectura fascinante entre todas. La amalgama de surrealismo, existencialismo y psicoanálisis que constituye el suporte “doctrinario” de las ficciones del autor de Sobre héroes y tumbas, no nos debería hacer olvidar que este autoproclamado “enemigo” de la razón que se llama Ernesto Sabato es a la falible y humilde razón humana a la que acaba apelando cuando sus propios ojos se enfrentan a ese otro apocalipsis que fue la sangrienta represión sufrida por el pueblo argentino. Novelas que se ciñen a épocas históricamente determinadas y a lugares objetivamente definidos, El túnel, Sobre héroes y tumbas, Abbadón el exterminador no hacen oír simplemente el grito de una consciencia afligida por su propia impotencia y la visión profética de una sibila a la que el futuro aterra, también nos avisan de que, tal como Goya (más conocido como pintor que como filósofo…) ya había dejado constancia en su famosa serie de grabados los Caprichos: Siempre ha sido del sueño de la razón de donde ha nacido, crecido y prosperado la inhumana genealogía de los monstruos.




Querido Ernesto, entre el temor y el temblor transcurren nuestras vidas, y la tuya no podía ser excepción. Pero tal vez no se encuentre en los días de hoy una situación tan dramática como la tuya, la de alguien que, siendo tan humano, se niega a absolver a su propia especie, alguien que a si mismo no se perdona nunca su condición de hombre. No todos te agradecerán la violencia. Yo te pido que no la desarmes. Cien años, casi. Estoy seguro de que al siglo pasado se le podrá llamar también el siglo de Sabato, como el de Kafka o el de Proust.


* Esta entrada fue publicada el 24 de junio (día del nacimiento de Sábato) de 2009 
   y está archivada bajo las categorías El cuaderno de Saramago







Hoy, 7 de julio de 2010, José Saramago partió hace unas semanas.
Y ya con 99 años, sigue estando Ernesto con nosotros, a pesar de nuestro desapego.






Fotografía de Sara Facio






Ernesto Sábato (Rojas, Buenos Aires, Argentina, 1911-2011)

11 comentarios:

Maia dijo...

No he leído aún nada de Sabato. Cuenta pendiente...una más...Un abrazo,

Thomas Lommío dijo...

de Sábato sólo tengo leído el Túnel me pareció fantástico. Leí más de Saramago, al menos 4 libros, y ninguno me decepcionó.

Grandes, ambos. Interesante el post.


(paso a avisarte que en mi blog te dejé un regalo... tómalo o déjalo)

Lola dijo...

Encontré un afiche para vos en lo de Tomás y me metí, como por una rendijita... aunduve aquí y allá por tu blog.. me gustó y me voy a quedar dando vueltas.

Makeda dijo...

Maestro entre los maestros....Gracias Emma...por recordarlo.Gracias por vuestras visitas....procuraré regresar al camino del mal jajajaja...Un beso!!.

NINA dijo...

Ciao Emma,

yo tampoco he leído nada de Sábato.

Soy un desatre! Pero lo mío es la pintura...

Baci

Blue dijo...

Cuando escuché hoy la noticia supe que ibas a hablar de él.
Casi cien años. No está mal.
Besos.

emmagunst dijo...

Poco puedo decir yo, mucho tiene en su haber Sábato. Me dijo una vecina recién: "que mala onda la muerte"...

pero creo lo que decís Blue...casi cien, no está mal.

Abrazo

Claudia Perez dijo...

Nos dejó una obra exquisita!
Que tenga buen viaje!

Un maestro de los maestros!

un abrazo!

Mundo Aquilante dijo...

Que descanse en paz mi gran hombre, que estés en un viaje de develaciones (como yo creo que es la muerte).

Saludos desde Mundo Aquilante!

emmagunst dijo...

Claudia y Mundo A. un abrazo a las 2

(día triste, no? para colmo gris sobre todo el cielo argentino)

Say dijo...

A mí también siempre me gustó Sábato. Por su literatura y por su militancia personal.

Un beso, hoy triste...pero después sabemos que salimos a la alegría...

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