La mujer escribe y eso es lo que importa










19 de julio de 2010

Sharon Olds, Fin

Obra de Mariana Palova



FIN

Nos decidimos a abortar, y juntos
nos volvimos asesinos.
No cambió nada con
el próximo período: estaba muerta, esa pareja joven
que alguna vez había abrazado la vida.
Mientras lo discutíamos en la cama, el choque
no nos sorprendió.
Fuimos a la ventana,
y miramos los autos hechos un acordeón,
las esquirlas de vidrio reluciente,
como si los culpables fuéramos nosotros.
La policía retiró los cuerpos,
ensangrentados como bebés recien nacidos,
por el huequito humeante de la puerta,
los colocó en el césped, y los cubrió con sábanas
que se empaparon en el acto.
Sangre empezó a caer de entre mis piernas
y manchó mis pantuflas. No me moví de ahí,
viendo cómo arrojaban a la figura atada con correas
por la abertura negra de la ambulancia, y cómo
paraban a la otra, la cabeza cubierta con vendajes,
dos manchas en reemplazo de los ojos.
La mañana siguiente me tuve que agachar
una hora en el piso, para limpiar mi sangre,
frotando un trapo húmedo por las manchas brillosas
y traslúcidas, como quien deja la sartén
largo rato en remojo
después de que la fiesta terminó.




Sharon Olds (San Francisco, EE. UU., 1942)
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg y Mirta Rosenberg
para leer MÁS

6 comentarios:

Edmundo dijo...

No puedo decir mas que: DURO!

Makeda dijo...

Es muy crudo,pero parece más real que la sangre misma.

Maia dijo...

Uyyy, me dolió....beso,

Pulgarcito soñador dijo...

Que potencia tiene el lenguaje para pintar ciertas cosas...

Mariana Palova dijo...

Intrigantes palabras, no podría sentirme más halagada de tener la suerte de que mi trabajo las acompañe.

Anónimo dijo...

estremecedor el relato, que llena de vida el lienzo. Alfredo Vargas

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