La mujer escribe y eso es lo que importa










4 de septiembre de 2010

Sharon Olds, Las víctimas



Fotografía  de María José Larrosa


LAS VÍCTIMAS

Cuando mamá se divorció de vos, nos alegramos. 
Se la aguantó y se la aguantó en silencio, durante todos esos años, hasta que al fin
te echó sin previo aviso: sus hijos, encantados. 
Tiempo después te echaron
del trabajo: nos alegramos en el fuero interno, como la gente se alegró
la última vez que Nixon dejó la Casa Blanca en helicóptero. 
Nos divertía
imaginar que te quitaran tu oficina, tus secretarias,
tus almuerzos con tres whiskies dobles,
tus lápices, tus resmas de papel. ¿Te harían devolver también
tus trajes, esas sombrías carcasas colgadas del placard,
y las punteras negras de tus zapatos con sus grandes poros?
Nos había enseñado a aguantárnosla, a odiarte y a aguantárnosla,
hasta que la empujamos a aniquilarte, Padre. Ahora,
cada vez que paso por al lado de un mendigo en un portal,
el cuerpo de babosa brillándole a través de las rendijas
de su traje de barro comprimido, las aletas
manchadas de sus manos, el fuego
submarino de sus ojos, como barcos hundidos
con las luces encendidas, me pregunto quiénes habrán sido
los que se lo aguantaron en silencio, hasta que dieron todo,
y no les quedó nada más que esto.



THE VICTIMS

When Mother divorced you, we were glad. She took it and
took it in silence, all those years and then
kicked you out, suddenly, and her
kids loved it. Then you were fired, and we
grinned inside, the way people grinned when
Nixon's helicopter lifted off the South
Lawn for the last time. We were tickled
to think of your office taken away,
your secretaries taken away,
your lunches with three double bourbons,
your pencils, your reams of paper. Would they take your
suits back, too, those dark
carcasses hung in your closet, and the black
noses of your shoes with their large pores?
She had taught us to take it, to hate you and take it
until we pricked with her for your
annihilation, Father. Now I
pass the bums in doorways, the white
slugs of their bodies gleaming through slits in their
suits of compressed silt, the stained
flippers of their hands, the underwater
fire of their eyes, ships gone down with the
lanterns lit, and I wonder who took it and
took it from them in silence until they had
given it all away and had nothing
left but this.



Sharon Olds (San Francisco, EE.UU., 1942)
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg
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2 comentarios:

Isabel Martínez Barquero dijo...

Impresionante este texto.
La figura del padre que se resquebraja, la ausencia del padre motivada por su egoísmo, la huída del padre...
Algunos progenitores sólo dejan un legado de odio en sus hijos, y un desamparo eterno en un rol que no supieron desempeñar con dignidad.
Un beso, querida Emma.

Curiyú dijo...

Las únicas víctimas de los hijos de puta, es verdad.

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