La mujer escribe y eso es lo que importa










11 de octubre de 2010

Amy Benoit, Hora pico

de la web

Para subirme al subte esta mañana,
tuve que atravesar a los codazos
una pared de gente. Una vez dentro
del vagón, asfixiada y comprimida,
vi que, ocupando una butaca entera
del fondo, había un perro de la calle
que dormía olvidado de sí mismo
y todo lo demás, plácidamente
inflando y desinflando los pulmones.
Nosotros somos, me parece a mí,
un poco como él: nos abandonan
al mundo, deambulamos sin propósito,
y en ese olvido de nosotros mismos,
sin razón aparente nos cobijan,
nos dan amor, nos dejan que durmamos,
y todos los demás son de otra especie.


Amy Benoit (Canadá)

Traducción Ezequiel Zaidenwerg

4 comentarios:

sostienelasirena dijo...

mientras nos alojen los otros, mientras me dejen descansar, inflando los pulmones, mientras no me echen a patadas, para sentarse ellos, yo me banco ser una alienigena o que tal vez (tal vez) lo sean ellos.

Curiyú dijo...

Ya creo que sí. Estamos tan desprotegidos y frágiles como él, todos.

Iñigo Biain dijo...

Muy linda idea... muy fuerte visualmente... Y estar rodeados por otra especia es una idea potente también... :)

emmagunst dijo...

qué buen poema no? cuántas veces estamos así? Demasiadas, diría yo...

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