La mujer escribe y eso es lo que importa










30 de noviembre de 2010

Milena Rodríguez, Otra vez el mar (Oda a Alfonsina Storni)

 Fotografía de emmagunst, Mar de Ansenuza, Miramar-Córdoba




                        ...la caravana
de hombres escapando
de la mente del hombre
            EMILY DICKINSON


Me pregunto, Alfonsina, me pregunto
si han cambiado los tiempos.

***

Tú tenías sed, Alfonsina,
la sed te abrasaba, te perforaba el corazón.
Pediste agua, agua, agua
y no te la dieron,
por eso te fuiste
a tragarte todo el llanto del mundo.
(¿Qué importaba su sal?
No era más que la que te quemaba el pecho.)

Pediste agua, agua, agua...
¿Pero es que acaso, entonces,
una mujer tenía derecho a pedir agua?

***

El siglo ya se marcha, Alfonsina,
nos deja su nota de despedida en Internet
o la envía por satélite,
y aquí, en la parte sólida del planeta,
el corazón sigue estando en las tiendas,
en la sección que dice: Caballeros,
y a las mujeres, a las puras, las buenas, las honestas,
se les prohíbe aún andar por esos sitios
y el sí continúa sin ponerse una falda
(a no ser alguna demasiado corta).

Y nosotras, las que dejamos fuera de nuestro idioma
 el no, el quizás, el mañana,
las que tenemos corazón
y lo enseñamos,
impúdicamente,
en los cuartos y en la plazas,
las que no aprendimos a ensartar hombres como cuentas
y a colgárnoslos del cuello,
ahora, todavía, aún
somos las señaladas, las malditas,
las que se acuestan consigo mismas cada noche
(o con un hombre de papel)
y amanecen con su cuerpo entre los brazos.
Peno no, miento, estoy mintiendo.
Los hombres,
los puros,
los buenos,
los honestos,
transitan veloces, asustados, por nuestro corazón,
nos coronan en su mundo
poblado de noches de tristezas,
nos hacen un lugar en sus constelaciones,
y nos lanzan al aire,
y allá lejos, entre el rumor del viento,
nos admiran como a estatuas,
como a sombras que no existen.
Y se ponen enseguida a abrazar,
con vergüenza,
a las otras,
las delgadas de sueños,
las que no osan coger un corazón de las vidrieras
o lo llevan con abrigo, maquillado, pequeño.

            ***

La sed nos inunda, Alfonsina
y aguardamos, aguardamos
a ver si el siglo próximo nos dará de beber,
si tendremos que tragarnos, otra vez,
el mar sorbo a sorbo,
o seguirnos bebiendo, desnudas, tus versos.




Foto de Jesus Garcia Latorre
Milena Rodríguez 
(La Habana, Cuba, 1971) Vive en España
de Alicia en el país de Lo Ya Visto, 2001
para leer MÁS
su WEB

5 comentarios:

karina dijo...

porque nosotras, la de corazón puro e inocente a pesar de...
las que navegamos el sentimiento, sin temor ah...
nosotras las que nos hacemos cargo de cada dolor que nos toco
y salimos lastimadas pero sanas.
esas nosotras, jamas perderemos la esperanza.
pueden cambiar los tiempos, pero la esencia del amor, el genuino, jamas lo hara.

Maia dijo...

Te soy totalmente sincera, es un poema con el que no me siento muy identificada aunque me parece muy bueno. Lo que me fascina totalmente es tu foto, esa gota de sol voluminosa y ardiente es un espectáculo.

Makeda dijo...

Me hace falta agua agua!!!!!!!!!
Emma,bueno...el silencio se me termino,necesito gritar y he vuelto a leerles,y este poema,es uno de esos que nos demuestra que siempre pase lo que pase,la poesía queda..queda y marca,Gracias por la selección,Te dejo un beso y mis disculpas por la ausencia.

marcela dijo...

El poema no solo dice sino que piensa. Por sí mismo, para todos nosotros.
Gracias otra vez, Emma. Preciosa foto.

Marga dijo...

Curioso, esta mañana comencé el día laboral escuchando a Sosa y su Alfonsina, jajaja, me encantan las coincidencias!

Un buen poema, ajá, sencillo y narrativo.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...