La mujer escribe y eso es lo que importa










21 de noviembre de 2010

Simone Seija Paseyró, Cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor del fuego






CUANDO LAS CABEZAS DE LAS MUJERES SE JUNTAN ALREDEDOR DEL FUEGO

Alguien me dijo que no es casual… que desde siempre las elegimos. Que las encontramos en el camino de la vida, nos reconocemos y sabemos que en algún lugar de la historia de los mundos fuimos del mismo clan. Pasan las décadas y al volver a recorrer los ríos esos cauces, tengo muy presentes las cualidades que las trajeron a mi tierra personal.

Valientes, reidoras y con labia. Capaces de pasar horas enteras escuchando, muriéndose de risa, consolando. Arquitectas de sueños, hacedoras de planes, ingenieras de la cocina, cantautoras de canciones de cuna.

Cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor de “un fuego”, nacen fuerzas, crecen magias, arden brasas, que gozan, festejan, curan, recomponen, inventan, crean, unen, desunen, entierran, dan vida, rezongan, se conduelen.

Ese fuego puede ser la mesa de un bar, las idas para afuera en vacaciones, el patio de un colegio, el galpón donde jugábamos en la infancia, el living de una casa, el corredor de una facultad, un mate en el parque, la señal de alarma de que alguna nos necesita o ese tesoro incalculable que son las quedadas a dormir en la casa de las otras.

Las de adolescentes después de un baile, o para preparar un exámen, o para cerrar una noche de cine. Las de “veníte el sábado” porque no hay nada mejor que hacer en el mundo que escuchar música, y hablar, hablar y hablar hasta cansarse. Las de adultas, a veces para asilar en nuestras almas a una con desesperanza en los ojos, y entonces nos desdoblamos en abrazos, en mimos, en palabras, para recordarle que siempre hay un mañana. A veces para compartir, departir, construir, sin excusas, solo por las meras ganas.

El futuro en un tiempo no existía. Cualquiera mayor de 25 era de una vejez no imaginada…y sin embargo…detrás de cada una de nosotras, nuestros ojos.
Cambiamos. Crecimos. Nos dolimos. Parimos hijos. Enterramos muertos. Amamos. Fuimos y somos amadas. Dejamos y nos dejaron. Nos enojamos para toda la vida, para descubrir que toda la vida es mucho y no valía la pena. Cuidamos y en el mejor de los casos nos dejamos cuidar. 

Nos casamos, nos juntamos, nos divorciamos. O no.

Creímos morirnos muchas veces, y encontramos en algún lugar la fuerza de seguir. Bailamos con un hombre, pero la danza más lograda la hicimos para nuestros hijos al enseñarles a caminar.

Pasamos noches en blanco, noches en negro, noches en rojo, noches de luz y de sombras. Noches de miles de estrellas y noches desangeladas. Hicimos el amor, y cuando correspondió, también la guerra. Nos entregamos. Nos protegimos. Fuimos heridas e inevitablemente, herimos.

Entonces…los cuerpos dieron cuenta de esas lides, pero todas mantuvimos intacta la mirada. La que nos define, la que nos hace saber que ahí estamos, que seguimos estando y nunca dejamos de estar.

Porque juntas construimos nuestros propios cimientos, en tiempos donde nuestro edificio recién se empezaba a erigir.

Somos más sabias, más hermosas, más completas, más plenas, más dulces, más risueñas y por suerte, de alguna manera, más salvajes.

 Y en aquel tiempo también lo éramos, sólo que no lo sabíamos. Hoy somos todas espejos de las unas, y al vernos reflejadas en esta danza cotidiana, me emociono.

Porque cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor “del fuego” que deciden avivar con su presencia, hay fiesta, hay aquelarre, misterio, tormenta, centellas y armonía. Como siempre. Como nunca. Como toda la vida.

Para todas las brasas de mi vida, las que arden desde hace tanto, y las que recién se suman al fogón.

(2010)



Simone Seija Paseyro 
(Montevideo, Uruguay, 1968)
su blog: REGISTROS AKÁSICOS


7 comentarios:

karina dijo...

me has hecho llorar, porque no hay nada mejor en mi vida que sea mas rico que las mujeres que llevo en mi corazón.
solo las mujeres sabemos el gran tesoro que guarda el vinculo entre mujeres.
solo una mujer puede entender a otra mujer.
es un vinculo de alma.

agradezco, amiga, llevarte en mi corazón y en mi alma, es así como te siento.
te robo el texto, beso

Maia dijo...

Me siento incapaz de elegir una frase. Son muchas las que me hacen elevar una sonrisa de conformidad y acierto, esa complicidad tan nuestra. Los hombres tendrán otras, mejores o peores, no lo sé. Porque yo, por suerte, soy mujer.

Carmela dijo...

Me ha encantado el texto, entero, todo. Cada palabra. Es realmente hermoso.
"Una mujer puede ser lo que quiera ser.", es una frase que tengo enmarcada y que creo que es cierta. Y creo como Karina que los vinculos entre mujeres son eternos, al menos para mí.

Laurel dijo...

Nada que acotar a lo que dijeron las Mujeres que comentaron... Gracias Emma por compartir, y valió la pena que repitieras. Gracias. Abrazo.

marcela dijo...

Somos lo que somos por los encuentros que hemos tenido. Emma, también a mi me ha ocurrido lo mismo, entré sin saber bien que iba a hacer, un triste domingo. Y empecé, nadie me escribía, nadie me decía nada. Pero sabía que había alguien que pasaba por allí. Las mujeres que he encontrado en ese tiempo son lo me jor que me ha pasado en éstos últimos años.
Gracias por ser una de ellas.

::Isza:: dijo...

Hermoso Texto!!! seguro que todas o casi todas las mujeres nos sentimos identificadas!!!


GRACIAS!!

Alejandra Darriulat dijo...

Impresionantemente bello.
Infinitas gracias por compartirlo.
Alejandra (acercándome al fuego que nos une e identifica)
_
http://lupadelviajero.blogspot.nl/
http://redfrontdoor.com/aledarriulat/

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