La mujer escribe y eso es lo que importa










20 de diciembre de 2010

Gemma Gorga, La casa


Fotografía de Lissy Elle


LA CASA

Los huesos son largos pasillos blancos donde
             siempre
hace frío, como si la muerte se hubiese dejado
             la puerta 
abierta. Quizá el corazón es el lugar donde antes 
germina la espora del dolor, húmeda y roja,
pero es en los huesos donde este dolor perdura,
insistente, como un puñadito de polvo arenoso.
El aire se enrosca, se desenrosca, empuja, esparce
fotografías sobre estos manteles
donde tan difícil es terminarse la cena
ahora que no estás, ahora que el comedor se llena
con las mariposas absurdas del recuerdo.
Intento fijarles las alas con agujas
muy finas, pero sin querer me pincho los dedos
y los labios. Y ya no puedo decir, ya no puedo
            hacer
nada más que pasarlas de una mano a otra mano:
fotografías como pequeñas calaveras
entre el ser del pasado y el no ser del presente.



Els ossos són llargs passadissos blancs on
sempre
fa fred, com si la mort s’hagués deixat
la porta
oberta. Potser el cor és el lloc on primer
germina l’espora del dolor, humida i roja,
però és als ossos on aquest dolor perdura,
insistent, com un grapadet de pols sorrenca.
L’aire es cargola, es descargola, empeny, escampa
fotografies damunt aquestes tovalles
on tan difícil és acabar-se el sopar
ara que no hi ets, ara que el menjador s’omple
amb les papallones absurdes del record.
Intento fixar-los les ales amb agulles
ben fines, però sense voler em punxo els dits
i els llavis. I ja no puc dir, ja no puc
fer
res més que passar-les d’una mà a una altra mà:
fotografies com petites calaveres
entre el ser del passat i el no ser del present.



Gemma Gorga 
(Barcelona, España, 1968)
de El desordre de les mans, Barcelona, 2002
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5 comentarios:

Curiyú dijo...

Una casa, a veces fría a veces ardiente. Pero mi casa preferida.

Maia dijo...

Este es el tipo de poemas que definitivamente más me gusta.No sabría definirlo exactamente, pero son aquellos que puedo identificar como un espacio ajeno a la prosa de manera clara y tajante. Me encantó. Me gusta mucho la imagen de los recuerdos como mariposas que no se quedan quietos...
Y ese perro es una belleza. Qué piernas largas, qué envidia!!!!
Besos Emma,

José Antonio Fernández dijo...

Gran poema. Me encantó eso de fijar los recuerdos con agujas muy finas.
Sobrecoge esa ausencia.

EMMAGUNST dijo...

Estaba buscando este poema en la web porque pensé que te iba a encantar. Erróneamente pensé que nunca lo había leído antes. Ya me están sobrepasando. Y me encuentro con que no sólo lo había subido sino que te había gustado. Estoy leyendo a Gemma Gorga y todo de ella es bello. Maia, amiga, una y otra vez te lo repito: ESTA ES TU CASA

Juan Antonio dijo...

Las palabras obran el milagro de remover la conciencia o el recuerdo, quién sabe qué, son una punzada que nos hace mirar la realidad con ojos diferentes.

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