La mujer escribe y eso es lo que importa










25 de enero de 2011

Carmen Ruiz Fleta, Princesa con careta (+2)


Ilustración  "The lovers", de Alexandra Plibernik
dhttp://alexandraplibernik.carbonmade.com/aboute  



PRINCESA CON CARETA

Abandona el cuarto y se abandona a la ducha,
prendiendo a conciencia su olor en las baldosas.
Se asoma silenciosa antes de marcharse del todo.
Él duerme.
Ya descubrirá de día que las princesas madrugan.
También está sola la noche
y a nadie reprocha nada.
Tanta quietud asusta a los cuerpos dormidos
que se asfixian abrazados
robándose mutuamente el aliento.
Sola extiende sus manos hacia la nada,
o hacia los hombres, es lo mismo,
hacia el espejo ciego
que devuelve noche a la noche.
Que la hace más noche y más negra y más sola.
Y a nadie reprocha nada mientras,
sola,
acaricia con sus dedos de muerte.
Aún no he aprendido
a morder esta vida manzana
como una loba,
como las mujeres antiguas de los libros.
Si de ello dependiera la vida de mis hijos,
o la lumbre del vientre vacío,
arrancaría a dentelladas la carne de la fruta,
y aullaría nanas cada noche.
Nada menos parecido a mí que una loba:
frágiles encías,
no cuido de nadie,
no nació mi camada.
Pero no hay luna
en que no aúlle mis culpas.


La mujer más fea del mundo
me hablaba de tratamientos faciales gratuitos
mientras ponía en mi mano un folleto
con la mujer más bella del mundo.
Ha sido a las 10 de la mañana.
La mujer más fea del mundo
debe entregar 500 folletos diarios
de la mujer más bella del mundo
para ganar 587 euros al mes.
Nadie mira a la cara de la mujer más fea del mundo.
Nadie se atreve.



Debería mancharme de una vez
el traje de novia
y dejar que se rasgara
tanta blancura y tanta candidez,
tan bien vestida desde la cuna.
Tanto faldón y tanta pátina
para acabar deseando pringarme de grasa
hasta los muslos
y comer con los dedos
sobre la vajilla dominical,
y mostrar los tatuajes
en forma de cicatriz
que me dejaron tantas batallas
en las que nunca luché.
Me canso de este contenedor de miedos
llamado cuerpo.
Me canso de no poder reciclarlo,
de no poder moldearlo
a la imagen y semejanza
de las miserias que acoge.
Me canso de estos músculos vagos,
de los cartílagos que dolían en la adolescencia.
Me canso de la autoridad de la epidermis,
y del desprecio abrupto de los párpados
que encierran tanto dolor inútil.
Me canso del cabello que no me atrevo a cortar,
me canso de estos pies, tan cobardes…
Este contenedor de mentiras llamado cuerpo
no me va a librar de la muerte
ni me va a salvar de mí misma.



Carmen Ruiz Fleta 
(Zaragoza, España, 1978)
PERIODISTA/POETA

4 comentarios:

Maia dijo...

ajá, con que esas tenemos eh??? El cuerpo...por dónde empiezo Emma Gunst? Por lo bueno del cuerpo o por lo malo?. Tengo con él una relación compleja. Es un tema largo. Esta vez me remito a decirte que el poema es hermoso.

vera eikon dijo...

Maia,
Entiendo lo que dices pues siento que el hecho de ser mujer encierra en sí una profunda contradicción. Contradicción que nace con la primera mujer que sintió el impulso de erguir la cabeza en una sociedad que la obligaba a mantenerla bajada. ¿Cómo aceptar y vivir lo femenino sin acabar siendo su esclava? ¿Qué hay más femenino que el propio cuerpo? Y vivimos en constante lucha por no bajar de nuevo la cabeza...lucha de la que nacen poemas como este

Curiyú dijo...

Cuál será la más bella, cuál la más fea?
No hay canon. La mujer más bella puede ser el cadáver más horrible, la más fea el más hermoso.
La más hermosa mujer puede ser el recuerdo más tortuoso, la más fea el más dulce...

Marga dijo...

Uffff genial poema! fuerte como él solo...

Y es que a mí me gusta la fuerza y la belleza... sí, claro, pero si la acompaña, jeje.

Besos mañaneros.

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