La mujer escribe y eso es lo que importa










11 de enero de 2011

Kamala Suraiya Das, Los reclusos

Ilustración de Judith Lloret  



LOS RECLUSOS

Hubo una época en la que nuestro deseo era
Como una bandera multicolor de ningún
País concreto. Reposábamos
En la cama, los ojos vidriosos, fatigados, como
Juguetes que los niños muertos dejan,
Y nos preguntábamos el uno al otro. ¿A qué
fin, a qué maldito fin?
Ésa era la única clase de amor,
Ese destrozarnos mutuamente,
Como reclusos desbrozando y destripando terrones
Al medio día. Éramos tierra bajo el caliente
Sol. Había fuego en nuestras
Venas y las frías noches de la montaña no
Servían para aliviar el ardor. Cuando él
Y yo nos fundíamos en uno, no éramos ni
Macho ni hembra. No quedaban
Palabras, toda palabra era aprisionada
En los viejos brazos de la noche. En
La oscuridad crecimos, mientras en silencio
Cantábamos, cada nota surgiendo del
Mar, del viento, de la tierra y
De cada triste noche como un dolor...





Kamala Suraiya Das 
(Malabar, India, 1934-2009)
de La vieja casa de juguete y otras historias, Editorial Torremozas, 1973
Traducción y prólogo de Isabel García López
para leer más en: POEM HUNTER

4 comentarios:

Maia dijo...

Es que el deseo no tiene país mas que el propio.

Curiyú dijo...

Entonces fue un hermoso tiempo. Que bello poema, que bella ilustración.
Beso.

Say dijo...

Cuando el DESEO invade a dos personas, no hay mundo fuera, TODO queda "aprisionado" entre los brazos de los amantes.

Carmela dijo...

Un poema poderoso. Y un blog que me ha impresionado por sus ilustraciones. Gracias por poner el enlace de Judhit Lloret
Beso

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