La mujer escribe y eso es lo que importa










18 de enero de 2011

Olga Orozco, Mujer en su ventana


fotografía de Judy Dater, "Self Portrait"



MUJER EN SU VENTANA

Ella está sumergida en su ventana contemplando las brasas del anochecer, posible todavía.
Todo fue consumado en su destino, definitivamente inalterable desde ahora
como el mar en un cuadro, y sin embargo el cielo continúa pasando 
                                                                                               con sus angelicales procesamientos. 
Ningún pato salvaje interrumpió su vuelo hacia el oeste; allá lejos 
seguirán floreciendo los ciruelos, blancos, como si nada,
y alguien en cualquier parte levantará su casa sobre el polvo y el humo de otra casa.
Inhóspito este mundo. Áspero este lugar de nunca más.
Por una fisura del corazón sale un pájaro negro y es la noche
–¿o acaso será un dios que cae agonizando sobre el mundo?-,
pero nadie lo ha visto, nadie sabe, ni el que se va creyendo 
                                                                                        que los lazos rotos nacen preciosas alas,
los instantáneos nudos del azar, la inmortal aventura,
aunque cada pisada clausure con un sello todos los paraísos prometidos.
Ella oyó en cada paso la condena.
Y ahora ya no es más que una remota, inmóvil mujer en su ventana,
la simple arquitectura de la sombra asilada en su piel,
como si alguna vez una frontera, un muro, un silencio, un adiós,
hubieran sido el verdadero límite, el abismo final entre una mujer y un hombre.




MULHER À JANELA

Está afundada na sua janela
contemplando as brasas do anoitecer, ainda possível.
Tudo se consumou no seu destino, inalterável a partir de agora,
tal como o mar num quadro,
e no entanto o céu continua a passar com as suas angélicas procissões.
Nenhum pato selvagem interrompeu o voo para oeste;
lá longe continuarão a florescer as ameixoeiras brancas, como se nada fosse,
e alguém há-de erguer a sua casa algures
sobre a poeira e o fumo de outra casa.
Inóspito este mundo.
Áspero este lugar de nunca mais.
Por uma fissura do coração sai um pássaro negro e é noite
-ou será um deus caído agonizando sobre o mundo?-,
mas ninguém o viu, ninguém sabe,
nem aquele que acredita que dos laços desfeitos nascem asas belíssimas,
os nós instantâneos do acaso, a aventura imortal,
embora cada pegada encerre com um selo todos os paraísos prometidos.
Ela ouviu em cada passo a condenação.
Agora não é mais do que uma mulher imóvel, alheada, na sua janela,
a simples arquitectura da sombra asilada na sua pele,
como se alguma vez uma fronteira, um muro, um silêncio, um adeus,
tivessem sido o verdadeiro limite,
o abismo final entre uma mulher e um homem.




Olga Orozco 
(Toay, La Pampa, Argentina, 1920-1999)
Traducción al portugués de Maria Sousa
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5 comentarios:

Maia dijo...

Insisto en que es prosa (te debo tener harta jajaja) pero es prosa poética y me gusta igual.
ES QUE SUELO SER INSOPORTABLE!

Maia dijo...

Ta, te prometo que no hago más ese tipo de comentarios tontos. Besos,

Carmela dijo...

Siempre me ha llamado la atención en los pocos poemas que de ella he leído, la mención repetida al destino.La puerta elegida y vivida, o la puerta desechada.
Un beso Emma

Los Escritos Vuelan dijo...

excelente, amo los escritos de Olga Orozco
que tremendos son los límites, la noche y las sombras!

María dijo...

Olga Orozco es una grandes voces de la poesía. Me impactan sus reflexiones vestidas de mil imágenes.
Abrazos

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