La mujer escribe y eso es lo que importa










14 de febrero de 2011

Marguerite Duras, Nada


Fotografía de Sonya Jach (Polonia)




NADA

De la misma manera que existe esta ilusión
en el amor, esta ilusión de ser capaz de no
olvidar nunca, también yo he tenido la ilusión
ante Hiroshima de que jamás olvidaría.
Igual que en el amor.”

Ella (en voz baja). –Oye…
Sé…
Lo sé todo.
Todo sigue.

El. –Nada. No sabes nada.

                      Nube atómica.
                      Atomium que gira.
                      La gente camina por la calle bajo la lluvia.
                      Pescadores afectados por la radioactividad.
                      Un pescado no comestible.
                      Miles de pescados no comestibles enterrados.

Ella. –  Las mujeres corren peligro de dar a luz niños deformes, monstruos, pero todo sigue.
Los hombres corren el peligro de verse atacados de esterilidad, pero todo sigue.
La lluvia da miedo.
Lluvias de cenizas sobre las aguas del Pacífico.
Las aguas del Pacífico matan.
Han muerto pescadores del Pacífico.
La comida da miedo.
Se tira la comida de toda una ciudad.
Se tira la comida de ciudades enteras.
Toda una ciudad monta en cólera.
Ciudades enteras montan en cólera.

                  Noticiarios: Unas manifestaciones.

Ella. – ¿Contra quién, la cólera de ciudades enteras?

La cólera de ciudades enteras tanto si lo quieren como si no, contra la desigualdad establecida como principio por ciertos pueblos contra otros pueblos, contra la desigualdad como principio por ciertas razas contra otras razas, contra la desigualdad establecida como principio de ciertas clases contra otras clases.

                      Cortejos de manifestantes.
                      Discursos “mudos” por los altavoces.

Ella (en voz baja). –Oye…
Igual que tú, yo conozco el olvido.

El. –No, tú no conoces el olvido.
Ella. –Igual que tú, estoy dotada de memoria. Y conozco el olvido.
El. –No, tú no estás dotada de memoria.
Ella. –Como tú, también yo intenté luchar con todas mis fuerzas contra el olvido. Y he olvidado, como tú. Como tú, deseé tener una memoria inconsolable, una memoria de sombras y de piedra.

                      La sombra “fotografiada” sobre la piedra
                      de un desaparecido de Hiroshima.

“Desfile de jóvenes llevando pancartas
Segunda serie de pancartas:

I

Este prestigioso resultado (bomba atómica)
hace honor a la inteligencia
científica del hombre.

II

Pero es lamentable que 
la inteligencia política del hombre
esté 100 veces menos desarrollada
que su inteligencia científica.

III

Y nos impida por completo
admirar al hombre.”



Marguerite Duras 
(Vietnam 1914 - París 1996) 
de Hiroshima Mon Amour, 1959
Dirección: Alain Resnais 
Guión: Marguerite Duras
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16 comentarios:

Maia dijo...

Fuerte. Potente. No hay que olvidar aún en el perdón, para no volver a cometer ciertos errores.

Maia dijo...

Y la dedicatoria...

Marga dijo...

Ajá, la Duras, sabia mujer...

Besos ya era hora! me tenías preocupada! jeje

Carmela dijo...

Impresionante foto que acompaña a las palabras de Marguerite.
Los amores ayudan y nos sirven de apoyo, pero cada una labramos lo que somos.
Un beso

vera eikon dijo...

Hermosa película-poema. Duras es amor en carne viva, a corazón abierto...Y tu dedicatoria final!!! Es tan difícil encontrar a mujeres con esa percepción del amor...porque, generalmente, cuando un amor se acaba, es el rencor el sentimiento que se impone. Sin embargo, no hay que olvidar que amamos al otro por lo que es y por lo que somos cuando nos olvidamos en su abrazo.Cada historia deja un sedimento único e irisado, que va transformando el lecho del río...
Y ahora, gracias a tí Emma, mis ojos se llenan con las hermosas y difuminadas(que a pesar de ser sólo recuerdos no pierden brío) imágenes de la película..
Besos

vera eikon dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Say dijo...

Esos gestos que nunca deseamos olvidar, con el tiempo también se pueden convertir en una neblina. Cuando vivimos el amor, estamos convencidas de que siempre recordaremos cada detalle...y algún amor, sí nos queda marcado para siempre.

Malena dijo...

Tendríamos que dedicarle una entrada a todos aquellos amores que nos olvidaron.
Ellos también hicieron que fueramos lo que somos. :)

emmagunst dijo...

Malena...! todos me olvidaron!

(para todos ellos tengo pensado dedicarles un blog completo...bueh...como emmagunst!)

karina dijo...

dedicado a nosotras que tenemos la capacidad de amar
aun a pesar de
a corazón limpio.
el amor nos cura y nos salva.
no importa que te olviden, lo importante es recordar los a ellos en el sentimiento

vera eikon dijo...

No creo que nadie olvide..simplemente se deja de amar y el desamor es tan amargo como el olvido. Yo también soy culpable de dejar de querer(precisamente a la persona con la que vi la película basada en el relato de Duras. Y hoy, al ver tu entrada no he pedido evitar recordar...), pero no por ello he olvidado lo imprescindible que aquel amor fue en su momento y como lo será para el resto de mi vida (aunque ya no necesite de su presencia, ni del aleteo de sus besos, ni del modo único en el que su sombra se recortaba en la hierba..)De todos modos sería interesante ese blog del que hablas Emma

trilceunlugar dijo...

!Qué bonita eres Emma!
Te dejo un ramillete de sonrisas.
Mua!

marcela dijo...

Tienes toda la razón, los amores a mi también me han hecho la que soy y me han deshecho.
De todos modos "qué bonito es el amor" es cómo vivir en las nubes.
besos y féliz día.

lidia barugel dijo...

Y ella, tan joven, tan frágil, que estuvo encerrada en un sótano, con la cabeza rapada, lamiendo la sal de las piedras de las paredes, loca y con apenas 17 años, en su madurez sólo recordaba de ese tiempo, tendida junto a su amante japonés: "Que joven fui en Anvers..."

Caminos de Vida dijo...

El Amor es lo que Somos...Cada amor arrastra su propio lastre que le impide volar. Si hay sobrepeso, ni siquiera permite el mínimo desplazamiento entonces el amor se vuelve inválido.

Anónimo dijo...

Un rábano me importa, y la figura de las santas
ascendidas de la nada. La nada como ultraje
superior; el amor, sin duda una cuestión
salvaje. ¡Oh el seguro sereno
de quedarse en casa, en el oscuro corredor
de persianas entornadas, y vivir como las plantas
M Rosenberg
( to no te olvide,,,y no es el titulo del poema)

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