La mujer escribe y eso es lo que importa










10 de marzo de 2011

Jane Kenyon, 2 poemas 2


Fotografía de Gaby Herbstein, Huella Ecológica 2, 
Ilustración de Pablo Bernasconi, (calendario 2011)




EL PRETENDIENTE

 Nos acostamos dándonos la espalda. Las cortinas
suben y bajan
como el pecho de alguien que duerme.
El viento mueve las hojas del viejo boj,
mostrando sus claros reversos
al dar la vuelta todas a la vez
como un banco de peces.
De pronto, comprendo que soy feliz.
Durante meses este sentimiento
se ha estado acercando, ha permanecido
en breves visitas como un tímido pretendiente.





NO

La última oración había sido dicha
y era hora de alejarse
del ataúd, en sereno equilibrio sobre su andamiaje
plateado junto al agujero abierto
que olía como un campo recién gradado.

Y entonces oí un ruido que no parecía
humano. Era más bien como el viento
entre los árboles sin hojas, o como el ganado mugiendo
en un establo lejano. Me detuve,
con una mano sobre el techo del coche,

mientras el sonido subía de tono, y luego
adquiría coherencia verbal: “¡No, no me hagan
esto a mí! ¡No, no…!”. Y cada uno de nosotros
permaneció donde estaba, dudando entre
quedarnos o dejarla allí.



Jane Kenyon (Michigan, EE. UU., 1947-1995)
de De otra manera, Colección La Cruz del Sur, Editorial Pre-Textos, 2007
Edición y traducción de Hilario Barrero
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10 comentarios:

Andrea S. dijo...

Siempre leo tu blog, está en mis favoritos y lo abro cada día.
Me encanta.
Es un verdadero placer pasar por aquí.
Un abrazo desde México.

vera eikon dijo...

Es un mito eso de que los enamorados duermen abrazados...cuando dormimos sólo nos pertenecemos a nosotros mismos(quizás por eso nos molesta tanto que nos despierten, pues es como si nos arrancaran de nuestro propio ser). Por otro lado, también pienso que cuando dormimos estamos indefensos, así que dormir junto a alguien supone un acto entrega(a veces incluso mayor que el sexo). Ésto es lo que me sugiere el primer poema, del que me encanta la estrofa de las hojas y los peces. Es maravilloso cuando las cosas y los seres se ponen del revés. Imagínate que a la luna de pronto un día se le dé por mostrarnos su cara oculta!!!
El segundo texto no lo tengo claro
Besos

Maia dijo...

Dos poemas tan distintos....la felicidad es muy escurridiza (lo viste escrito también en mi blog y así lo creo), no creo que sea tímida, más bien es pícara. Me gustó bastante, sobre todo las imagenes del poema que me resultaron muy visibles: las cortinas, las espaldas, el viejo boj como un banco de peces (una imagen hermosa).

Respecto a NO, es fuerte. Yo creo que habría vuelto a corroborar.

Maia dijo...

En este instante veo que junto a mí hay personas de Switzerland y de España leyéndote y yo imagino...imagino sus rostros frente a la pantalla y me pregunto cómo serán sus vidas. Me resulta mágico cada vez que entro aquí, una sensación indescriptible me invade cuando lo veo.

Curiyú dijo...

Sólo sé que quisiera ser un pretendiente toda la maldita vida, y no tener nada seguro.

José Antonio Fernández dijo...

El primer poema me ha llegado mucho más. Saber encontrar la felicidad en cosas mínimas y, lo mejor, ser feliz y no ser consciente de ello. Yo creo que es una buena definición de felicidad. Estar a gusto con el mundo y no pensar en ello.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

Muchas gracias por publicar estos dos poemas de Jane Kenyon.
Tiene usted una cuenta de email?
Gracias.
HB

emmagunst dijo...

si, claro, miriamindiana@hotmail.com

Malena dijo...

El segundo .... ay ... el segundo.

emmagunst dijo...

si Malena, el segundo es muy ...ay..., así viví (también yo) el viaje de mi viejo. ABRAZO ENOOORME

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