La mujer escribe y eso es lo que importa










17 de marzo de 2011

Marosa di Giorgio, Está en llamas el jardín natal (fragmento)


Fotografía de Gaby Herbstein, Huella Ecológica 2, Ilustración de Pablo Bernasconi


              

                                                                      1


          Fui desde mi casa, a la casa de los abuelos, desde la chacra de mis padres a la chacra de los abuelos. Era una tarde gris, pero, suave, alegre. Como lo hacían las niñas de entonces, me disfracé para pasar desapercibida, me puse mi máscara de conejo, y así anduve entre los viejos peones y los nuevos peones, saltando crucé el prado y llegué a la antigua casa. Recorrí las habitaciones. Todos estaban felices. Era el cumpleaños de alguien. Por los cuatro lados habían puesto jarritas de almíbar y postales. En medio de la mesa, una exquisita ave, un muerto delicioso, rodeado de lucecillas. El abuelo que siempre estaba serio, esta vez se sonreía y se reía; y antes de que bajase la tarde, me dijo que fuera con él al jardín, y que iba a mostrarme algo. Ya allá arrojó al aire una moneda; yo la vi rebrillar, al caer se volvió un caramelo, del que, enseguida, salió una vara larga y florida como un gladiolo, a cuya sombra yo me erguí, y que creció aún más, después, y duró por varias semanas.
          Yo soy de aquel tiempo,
                                                            los años dulces de la Magia.



Marosa di Giorgio (Salto, Uruguay, 1932 - Montevideo, 2004) 
de Los papeles salvajes, Edición definitiva de la obra poética reunida
Adriana Hidalgo editora
para leer MÁS

12 comentarios:

vera eikon dijo...

Qué bonito pertenecer a un tiempo así!!!! Me gustan tanto el texto como la foto

Curiyú dijo...

Qué hermoso tiempo, Emma, hermoso tiempo!

Maia dijo...

Bello bello. Los postres Chajá son de Paysandú, al ladito de Salto. Sí, ya sé..no tiene nada que ver. Me chupa un chajá. Me encantó. Besos !

Marga dijo...

Qué delicia de tiempo parece ser, no?

Besos, Emmagunts

Blue dijo...

Los años dulces... y los dulces abuelos.
;-)

Besos.

emmagunst dijo...

Hace un par de días, Say, subió unos pensamientos de Marosa, eso hizo que recuerde que tengo el libro con la obra poética reunida y que poco había leído de ella. Al mismo tiempo pensé en Maia, en Fiorella e Isza, amigas uruguayas.

Está dedicado a las 4 !!!
Me alegro que les haya gustado.

Malena dijo...

Ya soy una grandota importante y cada vez que salgo de viaje paso por la quinta de mi abuelo y toco dos bocinazos para que su magia me proteja.
Porque en algún lugar siempre somos niños.

Makeda dijo...

Me recuerdas el libro que estoy por terminar..me gusta lo que has puesto hoy,me sentí feliz,quizás mi familia nunca fue así,pero me vi. Un beso Emma..

marcela dijo...

Mi abuelo me ponía en sus rodillas y me enseñaba a desgranar maíz, mazorca contra mazorca, con sus grandes manos puestas encima de las mías. Yo le miraba y me parecía que nunca iba a conocer una presencia tan impresionante.
Crecí con él dos o tres años, me han durado toda la vida.
besos

jordim dijo...

ay los abuelos..

Say dijo...

Me encanta este texto de Marosa. Una uruguaya tan llena de magia como todo lo que escribe. Te envuelve, llevándote de la mano por los lugares fantásticos y secretos de nuestro mundo interior.

...Maia, Fiorella e Isza, amigas uruguayas...

Un beso enorme

Alejandra Darriulat dijo...

Marosa y su magia... me traen recuerdos y nostalgias de otros tiempos.
Maravillosa. Como siempre.
Perdura en el tiempo y me devuelve a lo más profundo de mí.
Abrazo

Alejandra
______________
http://lupadelviajero.blogspot.nl/
http://redfrontdoor.com/aledarriulat/

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...