La mujer escribe y eso es lo que importa










27 de abril de 2011

Malu Urriola, 2 poemas 2


Fotografía de Megan Emerick



Como si escribiera,
como si soñara que escribo
levanto una copa por esa noche que nos perdimos por Baires
y la trava exhibía sus gomas recién operadas
y me seguiste de bar en bar,
de noche en noche,
de muerte en muerte,
mientras el esmeralda de tus ojos
se clavaba en mí.

Lo mío es lo pequeño, lo inexacto, lo turbado,
lo que apenas puedo ver es lo que la cabeza comprende,
no escribo cosas extraordinarias,
no tengo el tic del poeta nacional,
detrás de la flor, la humedad.
No nacimos para nada grande,
apenas conseguimos una vida de artificial luz amarillenta
sobre la cabeza,
lejos, lejos de la cabeza,
existe un lugar donde los cóndores rozan la cordillera
como si por alas tuvieran palabras
Abajo la carroña citadina y la cruz del sur iluminándonos el cuero,
abajo la tierra, bajo los pies la tierra,
bajo la tierra, el cielo y el deshuesado recuerdo
de miles que tampoco han muerto para nada grande.

Al frente tus ojos, el pasado del futuro y el futuro del pasado
y esas caminatas por el Forestal
cuando no teníamos nada y por ello,
el mundo era nuestro.






Fotografía de Brendan George Ko



B O N U S  T R A C K


No son las palabras las salvajes,
es el silencio, 
con sus miles de palabras innombrables.




Malú Urriola -María de la Luz Urriola González-
(Santiago de Chile, Chile, 1967)
de NadaLOM Ediciones, Santiago, 2003
para leer MÁS
su BLOG



7 comentarios:

Laiseca Estévez dijo...

CONDENADAMENTE BELLO!!!
BESO GRANDE EMMA.

Maia dijo...

Nostalgia, eso siento al leerlo. Me gusta.

vera eikon dijo...

No hemos nacido para nada grande, tampoco importa si alguna vez nuestros ojos enmudecen ante lo bello, y de ese silencio toma impulso la palabra, funambulista, chiquilla, salvaje y fértil. Sembrar en nuestra vida un campo de palabras, un Edén sonoro...La sombra de sus pétalos es el silencio, bajo el que nos recostamos y nos lavamos nuestra pelaje como los gatos, y luego lucimos como Ruruk, mi linda gatita negra, reluce al sol...No me regales el cielo,no,regálame la sílaba impulsada, y esa corriente que la acompaña...
Delicioso poema Emma(has hecho que agatuñe por las paredes)
Besos maullantes

Paloma Corrales dijo...

Poemazo, de los que llegan a la entraña.

Un beso.

Curiyú dijo...

Y sin embargo me parece extraordinario. Quizá no tenga el tic del poeta nacional, pero tiene el don de ahuecarte un poco más el alma.

:Isza: dijo...

"cuando no teníamos nada y por ello,
el mundo era nuestro"


Aaaahhh!!! que verdad tan grande!

Besos Emma!

José Antonio Fernández dijo...

Uff, nos has traido un gran poema. Lo he leido varias veces y al rato vuelvo a leerlo.
Los dos versos finales son la leche.
un abrazo fuerte.

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