La mujer escribe y eso es lo que importa










1 de junio de 2011

Inmaculada Mengíbar, Sesión contínua

Ilustración de Pablo Bernasconi, "Cibercartas", 2001



Vamos andando tan deprisa a veces.
Video club, relaciones humanas, pub, se vende,
¿qué voy a hacer mañana?, si estuvieras
conmigo ahora, el mar.
El mar triste de las agencias de viajes,
o el de aquella postal, tierna y cursi, que nunca
me enviaste
es tan desconsoladamente verde
como las luces
de los taxis amargos del otoño.
Y es un desesperado
abuso de desconfianza y soledad
el que me lleva
de nuevo a ti, esta tarde,
ahora que las tiendas
empiezan a cerrarse, y es hermoso
pensarte entre la gente, aferrarse a la idea
de que podrías surgir
debajo de cualquier paraguas, sorprenderme
de espaldas, tapándome los ojos y los sueños.
Sobre todo, los sueños. Dónde irá
la gente, tan deprisa,
desandando esta ausencia de pájaros, buscando
refugio en los portales de la noche. Ahora sé
que es preciso haber muerto
muchas veces de amor
para atreverse de esta manera a reincidir
y admitir que me dueles
como un beso prohibido para siempre,
casi secretamente,
como sólo la vida puede doler a veces,
o esta lluvia lentísima
de otro octubre sin ti.



Inmaculada Mengíbar (Córdoba, España, 1962)
de Los días laborables, Hiperión, 1988

10 comentarios:

Meme Vergara dijo...

morir muchas veces de amor, para saber... la unica manera de saber es que te pase.

:Isza: dijo...

Mujerrr que genialidad este poema por favor!!

"Ahora sé
que es preciso haber muerto
muchas veces de amor
para atreverse de esta manera a reincidir"

HERMOSOOO!!

Beso grande!

maryshelley dijo...

Reincidir no sé...pero morir lo conozco. Siempre he pensado que la repetición hay que dejarla para los besos prohibidos.
No hay nada mejor que una prohibición para que me guste.
Gracias Emma por tus trabajos como recolectora de poemas.
Es más poeta la que recolecta lo bueno que el que simplemente escribe.
Besos.

Malena dijo...

Cuando ya morimos mil veces de amor, nada nos asusta. Ni siquiera morir de amor.

vera eikon dijo...

Que hermoso poema, Emma. Esos besos prohibidos para siempre, que a la vez que duelen son deliciosos. Y sí, la lluvia lentísima de otro octubre sin él, debe doler. Menos mal que la lluvia también suele ser pródiga en mensajes cifrados...
Besos

Carmela dijo...

El poema me ha encantado y despues de leer a las queridas amigas que tan bien enriquecen con sus coemntarios poco puedo añadir,solo que me ha encantado.
Besos

Makeda dijo...

Es precioso ... aquí ando Emmita... Un beso!

Laurel dijo...

... admitir que me dueles
como un beso prohibido para siempre,
casi secretamente,
como sólo la vida puede doler a veces,
o esta lluvia lentísima
de otro octubre sin ti.

Doloroso, lindo, que bueno que está Emma!!!

emmagunst dijo...

M E A L E G R O Q U E L E S H A Y A
G U S T A D O ! ! !

Yo estoy triste y superada, me dejó sola mi lavarropas automático....

Laiseca Estévez dijo...

Los octubres rojos sin ti siempre son tristes...
¿hay algo más hermoso que morir de amor?
me encanta Inmaculada, besos emma.

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