La mujer escribe y eso es lo que importa










17 de junio de 2011

Julia Uceda, 2 poemas 2


"Disappeared", fotografía de Daria Endressen



LA EXTRAÑA

                              La fatiga e'sedersi senza farse notare.
                                         Cesare Pavese: "Il vino triste".

Me levanté sin que se dieran cuenta
y salí sin hacerme notar.
Había estado todo el día
entre ellos, intentando
hacerme oír,
procurando decirles
lo que me habían encargado.
Pero el recado que me dieron
no era preciso. El humo,
la música, el ruido de las risas
y de los besos -estallaban
como las rosas en el aire-,
eran más fuertes que mi voz. Cansada
de mi trabajo inútil,
me levanté,
abrí la puerta
y salí del hermoso lugar.
Desde la calle
miré por la ventana: nadie había
advertido mi ausencia.
Caminé. Volví el rostro:
ninguno me seguía.


(de Sin mucha esperanza1966)



Fotografía de Daria Endressen



SEMANAS

Cuántos lunes y martes
en el polvo, detrás, por los caminos.
Serían diferentes entre sí, pero todos
parecían el mismo.

Busco las sillas, las ventanas, los lechos
de la fiebre o el llanto, del diente dolorido,
a esos lunes o martes, y ya todos
están fuera de sitio.

Forman montón de cosas, horas,
piedras, palabras, lápices, destinos,
pero fueron cruzando la puerta de hacia adentro
con mucho frío.

A veces los despierta una canción
antigua, una esquina, un amigo,
y me hace gracia de que todos entonces
me parezcan domingos.





Julia Uceda (Sevilla, España, 1925)
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4 comentarios:

Maia Blank dijo...

Efectivamente, hay hechos que hacen que un día de semana se convierta en domingo (en sábado para mí, cuestiones costumbristas).
El primero sin embargo, me gusta como parte de una historia más larga. Vos ya sabés...obesiones que no siempre llevo a cabo por mí misma (siempre es más fácil ver la paja en el ojo ajento).

vera eikon dijo...

Hoy me he quedado prendida de las fotos (quizás porque en la segunda se pueden apreciar unos magníficos hoyuelos hacia el final de la espalda femenina. Y yo siempre he tenido devoción por los hoyuelos en la espalda de las mujeres. Algo a lo que no sé si el resto del mundo le da importnacia.Pero no, me imagino que no ha sido simplemente por eso...)Y curiosamente ayer estuve viendo las fotos que tengo guardadas y que he ido subiendo al blog, y me había quedado mirando precisamente una de Daria Endressen. Así que...Uf! Esas extrañas conexiones....Ahora voy a releer los poemas!!!

vera eikon dijo...

El primero me gusta. Me hace pensar en cómo una persona que se siente extraña en el papel que le han asignado, al final acaba por extrañarse del mundo, y casi llega a volatilizarse. En estos casos quizás la mejor opción sea irse, y no mirar atrás, porque quizás a algún lado del camino se encuentre un lugar que no nos sea extraño...
Besos

Curiyú dijo...

Hay un lento extrañamiento, un proceso de pérdida. No puedo responsabilizar al mundo porque comienza a "desconocerme", sin duda, he de ser yo el que se va "extrañando" y sintiéndose fuera de tiempo y lugar. Un síntoma desesperante es el "corte" de la comunicación, nos quedamos sin nada que decir, sin poder hablar, sin poder hacer señas. Y nadie nos sigue. Mi casa ha dejado de ser mi casa. Encontraré a la Maga, ese cable a tierra que me devuelva la conexión con el mundo?

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