La mujer escribe y eso es lo que importa










25 de julio de 2011

Margaret Atwood, Una parábola


Obra de Anwen Keeling



Estoy en una habitación sin ventanas que se abran ni puertas que se cierren, algo que puede parecer un manicomio, pero que en realidad no es más que una habitación, la habitación en que una vez más me siento a escribirte, otra carta más, otra hoja de papel, sorda, muda y ciega. Cuando termine la tiraré al aire y por así decirlo desaparecerá, pero el aire no opinará lo mismo.
Estoy escuchando tus preguntas. La razón de que no las conteste es que de ninguna manera son preguntas. ¿Hay respuesta a una piedra o al sol? «¿Para qué es esto?», preguntas, a lo que sólo se puede contestar diciendo que no todos somos utilitarios. «¿Quién eres en realidad?» es la pregunta que hace el gusano de la manzana mientras la atraviesa. Un corazón roído puede ser el centro, pero, ¿es la realidad?
En cuanto a mí, tal vez no sea más que el espacio entre tu mano derecha y tu mano izquierda cuando colocas las manos en mis hombros. Mantengo tu mano derecha y tu mano izquierda separadas, a través de mí también se tocan. Se parece al silencio, que también es un sonido. Yo soy el tiempo que tardas en pensarlo. Entras en mi tiempo, sales de él, yo no puedo entrar ni salir, ¿por qué preguntarme? Tú sabes cómo es y yo no. Los espejos no sirven para nada.
Pregúntame en cambio quién eres tú: cuando entras en esta habitación por la puerta que no está, no es a mí a quien veo, sino a ti.



Margaret Atwood (Ottawa, Canadá, 1939)
de Asesinato en la oscuridad, KRK Ediciones, 1999
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11 comentarios:

El Joven llamado Cuervo dijo...

Es la especie de desolación que ando sintiendo. Me gusta esto.

Antonio dijo...

Toda flor quiere su fruto,
toda mañana, crepúsculo.
No hay nada eterno en la tierra,
salvo la transformación, la huída.

Hasta el verano más radiante
se marchitará un día y será otoño.
Quieta, hoja, ten paciencia
cuando venga a llevarte el viento.

Sigue jugando, no te defiendas.
Calma, deja que las cosas pasen,
deja que el viento, el que te quiebra,
sople y te lleve a casa.


Hesse

Maia Blank dijo...

Lo leí ya tres veces en lo que va del día. Tan bellamente escrito, tan penetrante...no consigo elegir una frase. Apenas creo que me llevo una veo otra que me causa la misma sensación de alojo, como si me contuviera. Tal vez algún día tenga el coraje de preguntarle quién soy yo. Tal vez algún día él, mi espejo, tenga una respuesta para darme.

Tamara dijo...

No creo que ninguna de las palabras que se escriben queden en el olvido y desaparezcan, ya que son o para ti, o para le que las lee, y si son para ti, al menos te sirvieron de desahogo. Bonito texto y reflexión la que nos has dado.

Un saludo.

Aka dijo...

Un texto complejo, lo he leído un par de veces y no tengo muy claro haberlo entendido. Todo y así me transmite cierta tristeza, la idea de considerarse como un espejo que solo refleja la imagen del otro es terrible! Tener respuestas sobre el otro pero no sobre uno mismo es desolador...

C C RIDER dijo...

Siempre retardo la lectura por tu sabia selección fotográfica. Las preguntas sin respuesta desembocan el relente de anteriores calladas por respuesta. De tanto querer vernos en un espejo, olvidamos que a veces debemos elegir bien los ojos que queremos para devolver esa imagen. Esa bebida de pozo sin fondo.
“Mientras la gente busca silencios de almohada
tú lates para siempre definida en tu anillo
… que no desemboca […]
NO, que no desemboca. Agua fija en un punto
respirando con todos sus violines sin cuerdas
en la escala de las heridas y los edificios deshabitados.
¡Agua que no desemboca!
(Federico García Lorca)

Laura dijo...

Muy bello Emma.

Ana Muela Sopeña dijo...

Emma:
Precioso. Me encanta esta autora. Cada vez que leo algo de ella me quedo pensando. Algo se mueve en mi interior.

Felicitaciones por la elección.

Besos
Ana

Desclasado dijo...

Pues ya la he leído dos veces seguidas y eso: me "desola".
Besos.

Tuky dijo...

-Buen día, ¿Qué tal?
-buen día Tuky ¿Qué va a llevar hoy?
-y ya que todavía no salió el sol en Buenos Aires y hace un frío terrible, deme 1/2 de “« ¿Quién eres en realidad?» es la pregunta que hace el gusano de la manzana mientras la atraviesa." y 1/4 de: "En cuanto a mí, tal vez no sea más que el espacio entre tu mano derecha y tu mano izquierda cuando colocas las manos en mis hombros." para acompañar las tostadas con manteca.
-muy bien
-¿Me envuelve esas dos como para regalo? gracias


pd: las adictas hablamos solas jaja Besos!

ROSA ALIAGA dijo...

He descubierto hace poco a esta autora y me tiene fascinada. Como siempre Emma, que selección más increíble tiene tu blog.
Muchos besos.

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