La mujer escribe y eso es lo que importa










4 de julio de 2011

Martha Svorcan, Lavaba una pollera

Fotografía de Old York

Lavaba una pollera
de las gotas de mi sangre.
Pensé en la sangre de las mujeres
manchando cosas por ahí
nuestras cotidianas intimidades
lavadas
perfumadas
y la sangre perdida, abandonada
juntada en algodones y receptáculos
las hembras sangramos
y lavamos
perdonando nuestra sangre
los machos solo acechan fastidiados
el fenómeno recurrente;
pobres, tan torpes y solos.





Martha Svorcan (Córdoba, Argentina, 1959)
de Azoteas, Ediciones Fojas Cero, 1999
Extraído del libro Once titular, antología de poesía llantodemudo
Llantodemudo Ediciones, 2011

13 comentarios:

Maia Blank dijo...

Muchas veces una sangra en silencio, hay cosas que no se pueden limpiar siquiera con un buen chorro de agua fría.

Marga dijo...

Pobres, eso digo yo... jeje.

Me gustó el poema, no es fácil dotar de sentido y música un hecho tan cotidiano y al mismo tiempo escondido durante tantos siglos. Incluso hoy en día causa repelús a más de uno y una...

Que la sangre sea nuestra marca y olé!

mónica pía dijo...

me encantó esta mujer y su decir! "sangramos y lavamos perdonando nuestra sangre" qué maravilla! y cuánta nostalgia...

besos

Curiyú dijo...

Ja! Absolutamente discriminatorio Más allá del fastidio...

vera eikon dijo...

Algo que tantas mujeres han hecho con vergüenza, a escondidas. Afortunadamente ahora ya no es así (aunque tampoco es esa felicidad de los anuncios de Evax...)Me gustó

José Antonio Fernández dijo...

Vaya, esa sangre como signo de identidad!! Este poema dió en el clavo. El trasfondo del poema es muy cierto.
Besoss.

emmagunst dijo...

Sí, a mí también me encantó. Y sí, es discriminatorio, y si te jode Curiyú: llamá al INADI! ;)

Hay que reconocerlo, somos magas

Malena dijo...

Mmmmm ... yo puteo como loca esos días. :S

emmagunst dijo...

yo soy un ser malvado, mala, muy mala

Curiyú dijo...

Ja, qué mala onda! Hablaré con Morgado!

emmagunst dijo...

Te quiero Curiyú, en serio! ;)

Morgana de Palacios dijo...

Los tres versos finales con su sarcasmo, sobran en un poema de una sencillez hermosa

"los machos solo acechan fastidiados
el fenómeno recurrente;
pobres, tan torpes y solos."

porque no es más que una visión subjetiva, porque hay muchas maneras de sangrar sin rituales genéticos.

Los hombres sangran, las mujeres somos la sangre del mundo. Esa es nuestra diferencia.

Sorry, me trajo a la memoria un poema mío sobre el tema "En-carnadas".

Un placer.

Morgana de Palacios.
www.ultraversalia.blogspot.com

EMMAGUNST dijo...

Es cierta tu reflexión Morgana.

Ahí voy a visitarte. Saludos!

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