La mujer escribe y eso es lo que importa










1 de diciembre de 2011

Marina Colasanti, Muerte bajo el sol


(*)



MUERTE BAJO EL SOL

Cuando se tira abajo una casa
no se clava el hacha de un solo golpe
bien de raíz.
Ni es de pie que ella cae
con sus ramajes.
Una casa
se mata despacio.
Se arrancan primero los pasamanos de la escalera
abriendo a la ruina los peldaños inútiles.
Se retiran los herrajes
y las vigas.
Después se arrancan puertas y ventanas
se vacían en la fachada los dinteles ciegos.
Y quien pasa ya sabe.
Aquí no se vive más.
Entonces es la hora de las tejas
despellejadas sin sangre una por una.
Mostrando los huesos
yace
más que muerto
el descarnado esqueleto
en el jardín.
Cruel laparoscopia de mis fantasmas
la casa en que viví fue tirada abajo.
Se van los espectros, todos sin abrigo
deshaciendo las imágenes superpuestas.
Vamos nosotros sin marcas en el polvo.
Y las palabras
tantas palabras que hilamos juntos
y que las paredes guardan en sus entrañas
son deshechas a mazazos.


MORTE SOB O SOL

Quando se abate uma casa
não se crava o machado de um só golpe
bem junto da raiz.
Nem é de pé que ela cai
com suas ramagens.
Uma casa
se mata devagar.
Extirpa-se primerio o corrimão da escada
abrindo para a queda os inúteis degraus.
Retiram-se as ferragens
as madeiras internas.
Depois se arrancam portas e janelas
vazam-se na fachada os alizares cegos.
E quem passa já sabe.
Aquí nã mais se mora.
Só então é a vez das telhas
esfoladas sem sangue uma por uma.
Ossos à mostra
Jaz
mais que morto
o descarnado esqueleto
no jardim.
Crua laparotomia dos meus fantasmas
a casa em que vivi é posta abaixo.
Vão-se os espectros todos sem abrigo
desfazendo as imágenes superpostas.
Vão nossos son gravados na poeira.
E as palavras
palavras tantas que fiamos juntos
e que as paredes guardam entranhadas
são desfeitas a golpes de marreta.





Marina Colasanti (Asmara, Etiopía, 1937)
Vive en Brasil desde su infancia
de Ruta de colisión, Ediciones del Copista, 2004
Traducción de María Teresa Andruetto
para leer MÁS
su WEB
(*) s/d del autor de la fotografía


7 comentarios:

:Isza: dijo...

Es muy triste ver muchas veces como se tira abajo una casa; un lugar que albergó miles de horas, tristezas, alegrías, dias de lluvia, encuentros...
No quiero ni pensar cuando eso le pasa a una casa donde uno mismo vivió.

Besote Emma :)

elsudacarenegau dijo...

Qué lo parió, Emmagunst!!!
Me pegó en el medio de la mollera.
Lo que queda de mi, sigue un rato chusmiando su blog.

(No se ofenda por la expresión... así digo cuando las palabras no me expresan y "hermoso", "profundo", "buenísimo", etc no me alcanzan o me suenan cursi. No la llenaré de queloparioses, por pudor y para no cargosear.

Halcón peregrino dijo...

Imaginé la casa como una metáfora del propio cuerpo y de como se va desarticulando por tantas y tantas cosas.

Abrazo.

Laiseca Estévez dijo...

Esta es la misma visión que cuando derribaron la casa de mi abuelo para construir un moderno bloque de edificios, entonces cada una de sus piedras nos removieron el cozazón, e imaginamos que todavía podíamos subir las escaleras del huerto, y recorrer el fallado donde nos escondíamos de niños. Es triste sin lugar a dudas que una casa construida con dos troncos de eucalipto por veinticinco pesetas de la epoca, en la que has visto crecer a tus tres hijos, has velado la muerte de tu mujer y la de uno de tus hijos una mañana una pala la eche abajo, y lo más triste de todo es que mi abuelo vivió para verlo, murió con noventa y nueve años y aquella mañana yo estuve presente para ver como al abuelo le caian las lágrimas... después de todo no son cosas más que materiales pero las cosas que te han acompañado durante 99 años de tu vida...

Sarco Lange dijo...

Las casas están ocultas y sus moradores habitan sueños.

Bss.

El Joven llamado Cuervo dijo...

Me gustó aprender a derribar una casa. No es tan fácil como un hachazo.

Noelia Palma dijo...

casi como estar viva...

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