La mujer escribe y eso es lo que importa










6 de mayo de 2012

Aída Toledo, 3 poemas 3 (+2)


Fotografía de Andreea ''Cigaro'' Anghel 



ELLA/LA MISMA

Me miro en el espejo
y no he dejado de ser
la misma
la que creyó en príncipes
la virgen
la que leía libros en el bus
la misma
con sus faldas cortas
y sus piernas flacas
la de la invariable rutina
de la casa al instituto
del instituto a la casa
la misma
la que medio soñó con hijos
la que pasó seis años con el
mismo novio
la que se equivocó
pensando que lo amaba
la misma
la que no miraron
cuando ella los miró
la que ahora escribe
en tanto un hombre
¿su príncipe tan esperado?
la deja la olvida la ignora
o la evade
ella/ la misma.

(de Brutal batalla de silencios, Editorial Cultura, 1990)



Fotografía de Romina Dughero



AL PARECER EL TEXTO

Qué es
Es amor
Es dolor
O es un espantoso resentimiento
De siglos
Por ser mujer
Por lo que implica
Por los dolores
En la sala de parto
Por el postparto
Por la memoria colectiva
Por todas las otras mujeres
En las que a veces me resumo
Por esta sempiterna necedad
De asumir
El sexo débil

(de Realidad más extraña que el sueño, Guatemala: Editorial Cultura, 1994
 Premio 15 de septiembre de 1992)





Fotografía de Anka Zhuravleva


RUTINA DEL AÑO 90

Dejar de soñar despierta 
lavarse temprano los recuerdos 
decir los buenos días a los (tus) fantasmas 
desayunar olvidos 
tomarte el juguito de qué te importa 
preguntarle al espejo que tan bonita 
calentar el corazón para que arranque 
salir a la calle e indagar 
con el primer fulano que aparezca 
que cuál es el misterio que lo anima 
subir al ruletero sentarte debajo encima de 
tocar en la séptima puerta roja y en todas 
sonar y siempre sonreír y darte cuenta 
que todo acontece con sangrienta 
luz de ciudad universitaria 
9pm regresar a casa
sin encontrar el camino.

(de Brutal batalla de silenciosEditorial Cultura, 1990)





B O N U S  T R A C K




PUDISTE HABER SIDO NORMAL

Me reprochaba mi abuelo
Sin embargo
Siempre sentí este vértigo
Producto de aquellas
Novelas de aventuras donde
Margarita de Poitiers
Le abría el balcón a
Enrique VI y
Yo me introducía invisible
Mientras él se escurría
Entre sábanas de seda
A tomar para sí
A su dama de terciopelo

Y la Poesía Dios mío
la Poesía
Con aquel intenso sentimiento amoroso
si era Bécquer
o
Aquellos madrigales embriagándome
Las noches
Y era yo las princesas
de Rubén
Y yo deseaba ardientemente
Que Darío lamiera
Mis pezones incipientes
Y fui Matilde o aquella solitaria
Sirena
marcada con colillas de cigarillo
Del poema de Neruda

Ninguno de esos mundos
me fue ajeno
Ni sor Juana y los miles de
Hombres necios que repetí
Ahita de resentimiento

Pero las palabras de mi abuelo
Insistían
Pudiste haber sido normal
Haciendo de la cocina
Y el tejido
un arte para
Cazar marido
Pero ella
la amada
la bien amada
La a veces comprometida
la exiliada
La erótica y sensual
la cancerbera
No me ha dejado ser

(de Realidad más extraña que el sueño, Guatemala: Editorial Cultura, 1994

 Premio 15 de septiembre de 1992)


VOY PERDIENDO

Voy perdiendo mis labios
Mis succionantes labios

Voy perdiendo mi boca
Mi anhelante boca

Ya no tengo nariz
Ya no me huelo

Ya no tengo oídos
Ya no me escucho

En suma
Me voy perdiendo

Quién soy ahora
A quién le pertenezco

Toda mujer le pertenece
A alguien reza el dicho

Entonces
Voy perdiendo mis piernas

Mis pies
Mis manos

Mis pechos he perdido
Mis lujosos pechos de vaca
Lechera                                         SE FUERONNNN

Ya no tengo caderas

De mí queda
sólo un hoyito
Un hoyito calvo
Un hombre aún me mira
Pero                            estoy sin sexo
Quién soy ahora
Quién soy ahora
Quién soy ahora


(de Realidad más extraña que el sueño, Guatemala: Editorial Cultura, 1994
 Premio 15 de septiembre de 1992)




Fotografía Z. Noriega
Aída Toledo (Guatemala, 1952)
POETA/NARRADORA/CRÍTICA LITERARIA/CATEDRÁTICA
para leer MÁS

8 comentarios:

Maia dijo...

Acabo de reparar, cuando dice "sala de parto" en lo metafórico de esa sala: parto (quebrarse, irse). Hay un antes y un después de esa sala, de esa partición. Luego viene ese resentimiento espantoso, casi inevitable, porque de allí en más primero somos madres y luego mujeres. No me es fácil asumir (no sin rabia) que tengo el sexo débil.

Halcón peregrino dijo...

Tres sacudones tres.

Saludos.

Pausa dijo...

Buena elección para el día de hoy.
Gracias, estupendo blog.

Leo Mercado dijo...

No puedo dejar de pensar en lo que somos (los hombres), en relación a las mujeres; en el aspecto que adoptamos; en la sutil provocación que excusa, simplemente, ese deseo insatisfecho de poblarlas dulcemente.


Nunca mejor domingo para mí que este de mates, solcito y buena poesía.

El Joven llamado Cuervo dijo...

Frente al espejo somos el mismo, y otros, a la vez. Eso nos desespera.

Noelia Palma dijo...

ay
los leí el otro día!
qué perfectos
voy a leer más

vera eikon dijo...

A pesar de estos tiempos más favorables para nosotras, no dejo de sentir eso que ella dice tan bien en el segundo...Besos

José Antonio Fernández dijo...

Discrepo por lo de sexo débil. El poema lo expresa perfectamente, de débil, nada de nada. He dicho...

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...