La mujer escribe y eso es lo que importa










28 de mayo de 2012

Audre Lorde, Quién dijo que era simple (+1)


Fotografía de Len Prince



QUIÉN DIJO QUE ERA SIMPLE

Tiene tantas raíces el árbol de la rabia
que a veces las ramas se quiebran
antes de dar frutos.

Sentadas en Nedicks
las mujeres se reúnen antes de marchar
hablando de las problemáticas muchachas
que contratan para quedar libres.
Un empleado casi blanco posterga
a un hermano que espera para atenderlas primero
y las damas no advierten ni rechazan
los placeres más sutiles de su esclavitud.
Pero yo que estoy limitada por mi espejo
además de por mi cama
veo causas en el color
además de en el sexo

y me siento aquí preguntándome
cuál de mis yo sobrevivirá
a todas estas liberaciones.



WHO SAID IT WAS SIMPLE

There are so many roots to the tree of anger   
that sometimes the branches shatter   
before they bear.

Sitting in Nedicks
the women rally before they march   
discussing the problematic girls   
they hire to make them free.
An almost white counterman passes   
a waiting brother to serve them first   
and the ladies neither notice nor reject   
the slighter pleasures of their slavery.   
But I who am bound by my mirror   
as well as my bed
see causes in colour
as well as sex

and sit here wondering   
which me will survive   
all these liberations.




LA POESÍA NO ES UN LUJO

"Para las mujeres, la poesía  no es un lujo. Es una necesidad vital. Ella define la calidad de la luz bajo la cual formulamos nuestras esperanzas y sueños de supervivencia y cambio, que se plasman primero en palabras, después en ideas y, por fin, en una acción más tangible. La poesía es el instrumento mediante el que nombramos lo que no tiene nombre para convertirlo en objeto del pensamiento. Los más amplios horizontes de nuestras esperanzas y miedos están empedrados con nuestros poemas, labrados en la roca de las experiencias cotidianas".

(para leer el texto completo en INITE)






Audre Geraldine Lorde  
(Harlem, Nueva York,  EE.UU., 1934-1992)
de La hermana, la extranjera, (1982 - 2002)
Editorial Horas y horas, Madrid, 2003
para leer MÁS

5 comentarios:

Angi La Fiera dijo...

"Las damas no advierten ni rechazan
los placeres más sutiles de su esclavitud": me parece una frase de lo más precisa, y bella también. Es como si los barrotes de la jaula fuesen dulces, y pudiésemos lamerlos. Por más dulces que nos parezcan, no dejan de ser barrotes.

Poesía necesaria. ¡Buenos días!

Maia dijo...

La única manera que tienen muchos de sentirse valiosos es quitándole valor a otros. El menosprecio es un síntoma de nuestra sociedad enfermiza que, en lugar de ver las bondades de nuestras diferencias, se empeñan en querernos a todos como si hubiésemos salido de una cadena de producción. En un mundo así no habría lugar para la belleza y la sorpresa, para la maravilla y la sensualidad. Seríamos simples manchas, sombras, restos inmutables de lo que podríamos haber sido.

vera eikon dijo...

Raíces tan podridas que la solución más eficaz sería talar el árbol...Cuánto ha de transcurrir para que a los corazones de los hombres y mujeres se les insufle savia nueva.. y ya no habláramos más del árbol de la rabia...Beso

Tranquilino González dijo...

La rabia puede ser un motor maravilloso...

Tuky dijo...

"Tiene tantas raíces el árbol de la rabia
que a veces las ramas se quiebran
antes de dar frutos."

eso es como empezar un poema haciendo un knock-out

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