La mujer escribe y eso es lo que importa










8 de julio de 2012

María Victoria González, 2 poemas 2 (+1)


Fotografía de Kamuszaa


Como un patito de hule
me dejo la malla para entrar al agua
Anónimo


tengo una corazonada:
en el fondo de la pileta va a haber alguien como vos
esperando a 
alguien como yo

nado contra los azulejos
chocando piernas de competidoras
hasta que necesito volver a respirar

afuera todos están tan empapados como adentro

a contraluz el agua es una pista infinita
voy a nadar hasta que a mi malla la degrade el cloro
y me maree y te confunda

todas las personas son iguales con el pelo mojado

las chicas que hacen coreografías
están en la zona donde no hago pie
(sé que vos tampoco irías ahí)
la pileta es el mundo divido en dos

si encuentro a alguien como vos 
voy a decirle
querés ver cómo se siente tocarme con agua en las manos
tal vez para ese momento ya esté desnuda.




Tu canción en el medio del garage
me estorba
tengo ganas de salir a cortar flores
pero vos insistís en cantar cada vez más fuerte

decís que por mí te harías piromaníaco
porque pensás que me gusta fotografiar
perros calcinados
pero nada de lo que te dije era cierto
el fuego me parece ridículo

me estorba que cierres los ojos cuando cantás
y que pongas mi nombre en todos los estribillos
no me llamo como vos pensás
mi nombre no rima con nada

sonreís como un asfixiado
das un giro y caes sobre tus rodillas
tu sueño siempre fue enseñarme a bailar
y el mío que te desmayes en el escenario

te voy a robar el micrófono
para ver que cara ponés cuando llorás 




B O N U S  T R A C K


Puedo adivinar qué llevan las personas adentro de sus valijas. El chico que tengo al lado lleva un secador de pelo y una carta de amor, pero su cara no lo expresa.

(…)

No hay relación entre las personas y sus viajes: todos se van demasiado cerca o demasiado lejos de lo que en verdad desean. No sé por qué, me voy a averiguarlo.


(de No recibo postales si estoy durmiendo)




María Victoria González 
(Neuquén, Argentina, 1984)
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2 comentarios:

Leo Mercado dijo...

Todas las personas son iguales con el torso desnudo.

vera eikon dijo...

El primero me recuerda a una travesura de adolescente junto a un amigo, sobre la cual me dijo que había escrito un poema que nunca me leyó....Después de eso me he bañado muchas veces en la playa desnuda, pero nunca fue como aquella travesura, aquel tierno olor a prohibido e inmoral...Es terrible, yo podría ser ese que canta..ji.

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