La mujer escribe y eso es lo que importa










13 de agosto de 2012

Laura Giordani, 2 poemas 2

Fotografía de Elif Sanem Karakoc 


PRIMERA VEZ

Sus noventa y siete kilos y toda

su lujuria cayeron sobre tu pubis
de nieve aún blanda.

Si hay dios, que esta noche

caiga de rodillas y llore
todo lo creado.





Fotografía de Elif Sanem Karakoc 



El tizne en las mejillas,
el perfume a muerte temprana,
la noche cubriendo la orografía
cárdena de tu cuerpo
con todos los relieves del maltrato,
tu sombra menuda repartiéndose,
haciéndote
cada vez más inconsistente
en el asfalto y las nubes
a contramano, duelen.

El zócalo de almohada,
la bolsita de pegamento,
su nana mortal contra la boca.

Te van endureciendo las esquinas:
sus ángulos cada vez más agudos
decapitan candores, desdicen
las mieles y vas cayendo sin cese
sobre las crestas frías del alba.

Duele la indiferencia:
esa extensión de sien a sien
donde se evapora el llanto tan rápido.



Laura Giordani (Bell Ville, Córdoba, Argentina, 1964) 
Reside en Valencia, España
de Materia Oscura, Baile del Sol, 2010
extraídos de ACÁ
su BLOG

12 comentarios:

Vera Eikon dijo...

Son poemas duros pero están escritos de un modo hermoso. Me sorprende cuando la gente puede hacer cosas así. Presentar la más dura realidad con formato de belleza, y realmente así duele más...Bicos

Angi La Fiera dijo...

Versos que tumban.

Darío dijo...

Monumental Giordani.

el maquinista ciego dijo...

Como dice Vera, duele infinitamente más cuando la dura realidad se nos presenta con formas tan bellas..... Impresionante Laura, siempre. Capaz de cogerle el corazón a uno, sostenerlo en su puño mientras decide si acariciarlo o apretar bien fuerte hasta que estalle...

Un abrazo, Emma.

Leo Mercado dijo...

La perfección del primer poema es indescriptible.

c c Rider dijo...

esa extensión que empieza allá donde se encuentra, se respalda si lo hubiera, en un dios ciego que finge ver. el mismo que atemoriza al niño cuando escucha su propio corazón, todavía tiene cerca el mundo donde no a la primera vez, donde no al sol, donde no a la huida, no el áspero metal, evaporación, pues… Es cierto, hay poesía que anuncia, estrecha el metal oxidado de nuestra evolución, pues el mundo es ese niño que dejamos morir, no espera.

saludos, me encantaría leer más a Giordani, contiende, contiene…

EMMAGUNST dijo...

Conocía Laura Giordani a través de Mariel, como a casi todos ustedes. Mariel me abrió las puertas a este paisaje virtual lleno de hermosas personas.

No tengo mas que agradecimientos hacia ella y La constelación de Andrómeda ...que me atrapó en una estantería de poesía...

Anexas Varias dijo...

Es una belleza cruel. Cada poema, la combinación de ambos, las imágenes.

Gracias por compartir estos poemas.

Betina Z dijo...

Desde hace un tiempo me pregunto qué pasa. De verdad, quisiera saber qué pasa con tantas mujeres golpeadas, vejadas, humilladas, prendidas fuego. No entiendo. No lo puedo entender. Siento que algo deberíamos hacer, pero no sé qué. Y cada día me despierto y hay una nueva víctima: una mujer, una adolescente, una niña "de nieve aún blanda".
Y no sé por qué. Solo dan ganas de llorar.

El poema habla de esa experiencia con una síntesis y una contundencia admirables y demoledoras.

Un beso, Emma

EMMAGUNST dijo...

Betina Z. no sé qué pasa, y lo peor es que noto que a pocos importa.

Laura Giordani dijo...

Muchas gracias Miriam por alojar estas trazas en tu casita en la que se respira tan bien.
Y gracias a todos por su lectura empática y sensible. Sin esa promesa de abrigo por otros a la indigencia de la propia escritura, no tendría sentido seguir en esto.
Un abrazo grande desde esta orilla.

Y otro especial para Mariel, entrañable y hada como ella sola...

PÁJARO DE CHINA dijo...

Amamos a Laura. Si ella nos escribiera, nos hiciera, nos dibujara en la arena ... si pudiéramos ser sus hijos. Pero como venimos huérfanos, necesitamos su forma de traducir el mundo.

Amamos a Emma. Si ella nos leyera (esa otra manera de escribir) nuestro cuerpo íntegro, si tuviéramos su oficio y su tiernísima y aguda manera de mirar para luego elegir y armar el mundo (esa otra manera de traducirlo, como quien arma un rompecabezas intuyendo que la pieza que le da sentido es la que falta, la que no puede explicarse ni tocarse ni asirse). Pero como no somos Emma habrá que sujetarla, sujetar su casa como un atlas mientras todo tiembla.

gracias, siempre.

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