La mujer escribe y eso es lo que importa










12 de agosto de 2012

Molly Peacock, Porqué no soy budista

Fotografía de Alex Mazurov



PORQUÉ NO SOY BUDISTA


Amo el deseo, el estado de necesidad y de saber
adquirir; construir un reino en el alma 
requiere del deseo. Amo las cosas que anhelo: 
tú en tu bata de baño sin amarrar, las lenguas de efectivo que cuelgan 
de mi billetera; y amo lo que quiero: ropa,
casas, redenciones. ¿Acaso un traje  nuevo color malva 
equivale a Dios? Oh, no, el deseo tiene jerarquías. Perder 
una pluma amada no es igual a perder la fe. El deseo pertinaz 
por un pastel de nuez es menos apremiante que la muerte,
pero  el pastel en su plato adquiere un significado,
incluso cuando el amor peligra y ya nada importa.
Para mi madre, salud, para mi hermana, desposeída, 
entereza. Pero ¿por qué el deseo es sufrimiento?
¿Por qué la carencia deja al mundo en harapos?
¿De qué otra manera si no en harapos debe estar el mundo?
Una casa con un portal rodeado de columnas en lo alto sobre un lago.
Ten, aquí está tu dinero. Un rostro amado en agonía, 
el espíritu se ha marchado. Ten, usa mis harapos de amor.


WHY I AM NOT A BUDDHIST

I love desire, the state of want and thought
of how to get; building a kingdom in a soul
requires desire. I love the things I’ve sought-
you in your beltless bathrobe, tongues of cash that loll
from my billfold- and love what I want: clothes,
houses, redemption. Can a new mauve suit
equal God? Oh no, desire is ranked. To lose
a loved pen is not like losing faith. Acute
desire for nut gateau is driven out by death,
but the cake on its plate has meaning,
even when love is endangered and nothing matters.
For my mother, health; for my sister, bereft,
wholeness. But why is desire suffering?
Because want leaves a world in tatters?
How else but in tatters should a world be?
A columned porch set high above a lake.
Here, take my money. A loved face in agony,
the spirit gone. Here, use my rags of love.







Molly Peacock 
(Buffalo, New York, EE.UU., 1947)
Traducción de Argentina Rodríguez
su WEB

10 comentarios:

Carmela dijo...

Me ha dejado muy asombrada..... y eso me gusta.
Un beso, Emma

mónica pía dijo...

Hola, Emma, otra vez de visita...! Pienso que hay deseo de lo que "no puede ser", de ahí su enlace al sufrimiento... Si "pudiera ser", ya no habría deseo...

Igual sería muy triste poder tenerlo todo, se nos acabaría la ilusión (y creo que hasta los poetas!!) Beso grande

EMMAGUNST dijo...

Es un enorme gusto que pases por acá Mónica!!!

Vera Eikon dijo...

El deseo como pulsión,voracidad de la vida. El problema es la obcecación y que el deseo se estanque. El deseo debe fluir...Me gustó esta reflexión.

Leo Mercado dijo...

Los días lunes tengo vedados los textos tan reflexivos.

c c Rider dijo...

Me acerco al poema, se impregna el deseo de no colisionar, no hacer semejanza de lo que siento y el rastro que presiento. Una poética sin juegos, debería ser también aquel mundo que carece de juegos. Prescindo del juego entonces, alejo los instrumentos de lo improbable y lo tupido de la autobservación. Pero cualquier deseo es voluntad, inquirir la intención. Como dice la poeta, “construir un reino en el alma requiere del deseo”, evidenciado el sentido y la ilusión del lenguaje ordinario queda lo intensivo pues el deseo no depende de carencias, más bien de caricias y cercos. El deseo tampoco rinde pleitesía en conferencias, entrevistas u otros códigos burocráticos. Me acerco al poema y alejo cualquier definición racional-enfermiza para no caer en analogías divinas revestidas de razón. Me acerco a la carne que revisten los harapos, una carne presionada por un deseo, una redención, pero a la tranquilidad del deseo lo único que puedo decir es que está ahí. Perder el deseo en cualquier monasterio de Benarés no haría al mundo distinto de lo que ya es, en cambio las psicologías modernas han biologizado con desmesura a los hombres en detrimento de la pausada contemplación, el fluir de la vida cotidiana aunque sea de carácter malogrado, amor demandable, de modé. Creo y acabo para no hacer aquí una interpretación más allá de una opinión que los harapos de la representación, los harapos del amor se han erigido en una realidad de provisión con la que alimentar nuestros pensamientos. La fábula institucional alimenta la ficción obligando al sujeto a engordar los dividendos del entendimiento. Pero no es así, leo este poema y me acerco a aquello que entiendo por budismo, me abstengo de cualquier alimento que nutra mi identidad, soy cuando digo.

en la poesía sucede, ser-siendo, respuestas guiadas dentro de preguntas, resonando tácitamente más allá de los días y las noches

Tamarit dijo...

¡Qué lindo poema! Me gusta lo que dice: se pone a pensar, a divagar al correr de los versos...

Anónimo dijo...

con todo respeto el budismo tiene varias corrientes o escuelas no es uno solo, te recomiendo leas el budismo de nichiren daisonin , que es todo lo contrario de perder tus deseos , anhelos , andar en bata: todo eso lo podés hacer, saludos

EMMAGUNST dijo...

Estimado anónimo...es un poema, escrito por Molly Peacock. Vive en Estados Unidos, querés que te consiga el correo electrónico?

manipulador de alimentos dijo...

es un poema muy bonito y.. humano, felicidades. de todas maneras lo que dices anónimo, es muy interesante y nunca lo hubiera imaginado.
Gracias y un saludo para todos!

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