La mujer escribe y eso es lo que importa










19 de septiembre de 2012

Gemma Gorga, Esta noche, mientras dormía...

Aenne Biermann - Paris, 1929


Drácula, decadente lector del cuerpo de los vivos
Nora Catelli, Testimonios tangibles



Esta noche, mientras dormía, has venido a leer mis libros. No has encendido la luz, no te has sentado en el sofá, no te has quitado los guantes, no has hecho ruido al pasar las palabras. Pero tu mirada se ha quedado adherida a las páginas como la marca casi imperceptible del pintalabios en una copa de cristal de bohemia. Y así, noche tras noche, mi biblioteca y yo vamos perdiendo la sangre de la memoria, sin que ningún médico pueda diagnosticar la causa.



Gemma Gorga (Barcelona, España, 1968)
de El llibre dels minuts, Ed. Columna, 2006
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4 comentarios:

c c Rider dijo...

No hay guarida para aquellos que de noche dejan de alimentar(se) de ilusión administrándose el veneno de las palabras. El olvido quizás, desleer, deshacer, vaciar todo aquello que durante el día…

Hermoso poema Emma. A mí también me cura ese vacío, ese llegar al sueño donde irradian suaves tinieblas que beben del murmullo que dicen mis palabras.

un abrazo

Darío dijo...

Mis libros y yo, una terrible debilidad queme invade las piernas cada día, hasta tornarme humo...

Leo Mercado dijo...

¿Es posible sangrar de afuera hacia adentro? Quiero decir: ¿es posible que el poema nos sangre?

El lector Indiscreto dijo...

Me ha encantado!

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