La mujer escribe y eso es lo que importa










29 de octubre de 2012

Raymond Carver, 2 poemas 2





Fotografía de Sabina Dimitriu


FELICIDAD

Es tan temprano que afuera casi no hay luz. 
estoy parado cerca de la ventana con un café, 
y esas cosas que siempre a la mañana 
parecen ideas 

veo al chico con su amigo 
que vienen por la calle 
para entregar el diario. 

tienen gorras y sweaters, 
y uno lleva una mochila. 
son tan felices 
que no dicen nada. 

creo que si pudieran 
caminarían abrazados. 
es muy temprano 
y están haciendo esto juntos.

se acercan despacio. 
el cielo empieza a iluminarse, 
aunque todavía la luna cuelga sobre el agua. 

tanta belleza que por un minuto 
la muerte o el amor 
no tienen nada que ver.

felicidad. llega de repente. 
y va más allá, en verdad, 
cualquier mañana muy temprano habla de eso.



Fotografía de Laura Marie




TU PERRO SE MURIÓ

Una camioneta lo atropelló.
lo encontraste en la banquina
y lo enterraste.
te sentís mal.
te sentís mal por vos,
pero peor te sentís por tu hija
porque era su mascota,
y ella lo quería mucho.
siempre lo dejaba dormir en su cama
y le cantaba.
escribís un poema sobre eso.
lo llamaste un poema para tu hija,
sobre el perro atropellado por una camioneta
y de lo que hiciste después,
de cómo lo llevaste al bosque
y lo enterraste,
y ese poema resultó tan bueno
que casi estás contento de que atropellaran
al perro, porque si no nunca
hubieras escrito ese poema.
entonces te sentás a escribir
un poema acerca de la escritura de un poema
sobre la muerte de ese perro,
pero mientras escribís
escuchás que una mujer grita
tu nombre
dos sílabas,
y tu corazón se para.
después de un minuto, seguís escribiendo.
ella vuelve a gritar.
te preguntas cuánto puede durar eso.



YOUR DOG DIES

it gets run over by a van.
you find it at the side of the road
and bury it.
you feel bad about it.
you feel bad personally,
but you feel bad for your daughter
because it was her pet,
and she loved it so.
she used to croon to it
and let it sleep in her bed.
you write a poem about it.
you call it a poem for your daughter,
about the dog getting run over by a van
and how you looked after it,
took it out into the woods
and buried it deep, deep,
and that poem turns out so good
you're almost glad the little dog
was run over, or else you'd never
have written that good poem.
then you sit down to write
a poem about writing a poem
about the death of that dog,
but while you're writing you
hear a woman scream
your name, your first name,
both syllables,
and your heart stops.
after a minute, you continue writing.
she screams again.
you wonder how long this can go on.



Raymond Clevie Carver, Jr. (Clatskanie, Oregón, EE.UU., 1938-1988)
de All of Us: The Collected Poems, 1999
versión Patricio Grinberg
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8 comentarios:

cumClavis dijo...

"son tan felices
que no dicen nada"

Hay felicidades contagiosas

Darío dijo...

El segundo poema es fenomenal, sobre todo porque hurga en esa necesidad de los asuntos negativos para urdir poemas eternos...

Vera Eikon dijo...

Leer el primer poema, y pensar que la felicidad no es un fin, ni un logro, ni tiene que ver con el éxito, ni con los libros de autoayuda. La felicidad es algo que nos acompaña desde siempre y abunda en la risa del niño y en su hambre de vida, pero la vamos tapiando bajo nuestros grandes propósitos. Es algo que ocurre a cada instante, pero es necesario pararse y mirar. Cosa que a veces olvidamos, pero luego tenemos la suerte de que alguien escribe un poema tan con los ojos abiertos, un poema como este de Carver...

cronopia dedé dijo...

"felicidad. llega de repente.
y va más allá, en verdad,
cualquier mañana muy temprano habla de eso", me quedo con este fragmento para esta mañana donde la felicidad no llegó... la última parte del segundo no llegué a comprenderla, alguien me tira una punta?

Betina Z dijo...

"el cielo empieza a iluminarse,
aunque todavía la luna cuelga sobre el agua.

tanta belleza que por un minuto
la muerte o el amor
no tienen nada que ver.

felicidad. llega de repente."

Así es, y lo exacto que lo dice don Raymond.

Besos, Emma.

Horacio Beascochea dijo...

Bellos poemas, aunque me quedo con el primero.

Beso

bixen dijo...

¡O se calla,
o la mato!:
Un canalla,
un relato.

Leo Mercado dijo...

Ese apellido me impide leer algo que no sea de corrido, jajajajajaja.

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