La mujer escribe y eso es lo que importa










2 de febrero de 2013

Carina Sedevich, Siempre te tomaste tu tiempo...


Fotografía de Heinz Hajek-Halke



Siempre te tomaste tu tiempo para todo.
También para dejarme te tomaste tu tiempo:
doce largos años estuve entre tus brazos.
En las lejanas montañas o en las montañas viejas
mientras el aire filoso te acaricia la cara
-como yo en otros tiempos, buscando la ternura,
saliendo dolorosamente de mis manos-.
Ensayando movimientos lentos de animales
en la casa fría, antes que el sol entrara.
Desvelado siempre por mi lejanía
con el alma atravesándote el cuerpo
por la espalda.
Siempre te tomaste tu tiempo para todo.
El tiempo caminaba, pasando por tu cara.
O pasaba por tu cara como sombra.
El tiempo te pasaba por las manos
y a veces apretabas los puños, a mi lado. 
Los recuerdos infelices se vuelcan de repente
como se vuelca una jarra abandonada
a la siesta, debajo de un alero.
Como el agua de todos nuestros mates.
¿Cuánto habremos bebido, tarde a tarde,
desde aquel año del dragón a este?
¿Cuándo fue que empezaste a decidir 
que te ibas a ir una mañana?
Trajimos esa yerba de Misiones,
fue la última yerba que probamos. 
Siempre te tomaste tu tiempo para todo.
Cantábamos juntos en el auto, de regreso.
Aquel tiempo que tomaste se acababa.


Sempre ti sei preso il tuo tempo per tutto.
Anche per lasciarmi ti sei preso il tuo tempo:
dodici lunghi anni sono stata tra le tue braccia.
Sulle lontane montagne o sulle montagne vecchie
Mentre l’aria tagliente ti accarezza la faccia
-come me in altri tempi, cercando la tenerezza,
che esce dolorosamente dalle mie mani-.
provando movimenti lenti di animali
nella casa fredda, prima che il sole entrasse.
Insonne sempre per la mia distanza
Con l’anima attraversandoti il corpo
dalla schiena.
Sempre ti sei preso il tuo tempo per tutto.
Il tempo camminava, passando sul tuo volto.
O passava sul tuo viso come ombra.
Il tempo ti scorreva tra le mani
E a volte stringevi i pugni, al mio fianco.
I ricordi tristi si rovesciano d’improvviso
come si rovescia una caraffa abbandonata
al riposo, sotto la veranda.
Come l’acqua di tutti i nostri mate.
Quanti ne avremo bevuti pomeriggio dopo pomeriggio
da quell’anno del dragone a questo?
Quando ha iniziato a pensare
che te ne andavi una mattina?
Abbiamo portato quest’erba dalle Missioni,
è stata l’ultima erba che abbiamo provato.
Sempre ti sei preso il tuo tempo per tutto.
Cantavamo insieme nell’auto al ritorno.
Quel tempo che hai preso finiva.






Carina Sedevich 
(Santa Fe, Argentina, 1972)
Reside en Villa María
POEMA INÉDITO
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6 comentarios:

J.Gomis López dijo...

Me ha dejado sin palabras este poema...

Juan Antonio dijo...

A veces uno se toma toda una vida.

Mar dijo...

Hay que tomarse el tiempo de leerlo y releerlo...


Abrazo!

anaenelsur dijo...

Intenso, bellisimo!!

Leo Mercado dijo...

Cómo duelen versos como estos cuando uno se va quedando solo.....

Vera Eikon dijo...

Igual que hace el terremoto, se tomó su tiempo. Así somos...Magnífica Carina. Abrazo a las dos!

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