La mujer escribe y eso es lo que importa










28 de julio de 2013

Adriana Bertorelli Párraga, 2 poemas 2 (+1)


Ilustración de Leire Salaberria


Si pones un corazón al descuido,
si lo abandonas,
en una caja de cartón,
lisa, sin estampados,
en mitad de la carretera,
puedes correr
con la suerte infinita
de que un camión de frutas
que va a esa otra ciudad,
le pase por encima
y lo extienda
uniformemente
sobre el asfalto.




Ilustración de Leire Salaberria


El amante es el que da las batallas;
el amado, en cambio, pobrecito,
no es más que un ser imaginario.
Piedad Bonnett


Si es de aquellos que insiste en compartir
al ser amado con otro,
debe tener cuidado
de no perder tanto en la repartición.
También debe cuidarse
de no ser injusto con el tercero
ya que esto hablará muy mal de usted frente al amado,
definiéndolo como un ser
posesivo o egoista.
Así pues, sugerimos,
que si va a entrar en esta tormenta de pasiones,
excusas por orden alfabético,
llantos contra la almohada,
náuseas, taquicardia
y arrebatos de celos,
lo haga de la manera más digna posible.
No caiga en la tentación
de creerse original e incomprendido.
Situaciones así vienen sucediendo
desde la creación del mundo.
Le proponemos, por ejemplo,
dividir el cuerpo amado
en partes más o menos iguales
(es importante que en la división
sean tomadas en cuenta las preferencias,
así como el uso que del cuerpo amado
tengan o deseen tener las partes involucradas).
Por ejemplo:
cuadril derecho, cuadril izquierdo,
uno para mí, uno para ti.
Muslo derecho, muslo izquierdo,
uno para ti, otro para mí.
Hoyuelo en la mejilla, tuyo,
lunar en el hombro, mío.
Trate sí,
de balancear el objeto de su deseo compartido
de manera tal
que ninguno de los comensales
quede supeditado a un solo lado del cuerpo,
ya que esto podría afectar sus cualidades amatorias,
haciéndole sentir a su adorado
además de cierto grado de culpa,
un terrible desconsuelo en el lado contrario.
También tome en cuenta que,
aunque usted no lo sepa,
puede haber más personas involucradas
en esta sufrida maraña de amor.
(Porque aun cuando usted cree
que es el único con una doble vida
jugando a ocultar lo que es obvio,
tal vez su pareja original
también esté haciendo lo mismo
y, en vez del segundo del primero,
usted termine convirtiéndose
en el segundo del segundo del segundo.
o hasta en el tercero del segundo del primero
y así sucesivamente
en combinaciones infinitas.)
Pero nunca olvide, nunca,
ni en el momento más arrebatado
de este accidente sublimado del destino,
que sea en cuerpo o sea en alma,
todos los implicados terminarán
haciendo el amor
en la misma cama.






Collage




BONUS TRACK


Un corazón,
como una cebolla,
despojándose 
sistemáticamente
de sí mismo,
deshojándose,
desvistiéndose,
buscando obstinado 
su esencia
y al encontrarla, 
al llegar a su centro,
morir.
No existe corazón.
Es sólo la forma 
lo que lo define.




Adriana Bertorelli Parraga (Caracas, Venezuela, 1968)
de Música de Rockola, Criteria, 2005
para leer MAS

2 comentarios:

Leo Mercado dijo...

Me encató la metáfora del +1.

Vera Eikon dijo...

Muy originales...Abrazo.

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