La mujer escribe y eso es lo que importa










10 de julio de 2013

Miren Agur Meabe, 2 poemas 2


Fotografía de Diana Catherine



EL SILLÓN DE LA 727

Sonrió con tristeza
porque le dije que nunca me olvidaría del sillón de la 727. 
Era un reclinable tapizado en plástico gris, 
desde el que yo observaba el dolor y todos sus detalles: 
el timbre para llamar a las enfermeras, 
la botella de agua en la mesilla, 
una rosa artificial, 
(Prohibido traer a esta unidad flores, plantas
o cualquier especie vegetal
por el riesgo de producir alergias), 
el abanico, las gafas, una estampa, 
palanganas de cartón
—me recordaban cronómetros—,
pies hinchados arrastrándose bajo una bata rosa 
empujando al palo del suero, como empujando a una cruz. 
Por las tardes, nos cogíamos de la mano, 
y yo me acurrucaba en el sillón. 
Así, también al amanecer, 
cuando regresaba del lavabo
y al fondo del pasillo no se veía más que una ventana 
                                                                                negra, 
aquel sillón era mi cobijo
para diluir el miedo en el amor

y categorizar los sentimientos. 



727. GELAKO BESAULKIA

Esan niolako ez zitzaidala 727. gelako besaulkia
ahaztuko,
tristuraz egin zuen irribarre.
Plastiko grisez tapizaturiko etzangarria zen
eta bertatik mina
eta minaren xehetasun orori behatzen ahal nien:
erizainei deitzeko tinbrea,
ur-botila mahaitxoan,
arrosa artifiziala
(Prohibido traer a esta unidad flores, plantas o cualquier especie vegetal
por el riesgo de producir alergias),
abanikoa, betaurrekoak, estanpa bat,
kartoizko palanganak
- kronometroak gogorarazten zizkidaten -,
oin hanpatuak bata arrosa baten pean narraz
sueroaren metalezko makilari sakaka, gurutze bati lez.
Arratsaldeetan eskutik helduta egoten ginen,
ni besaulkian kuzkurtuta.
Halatsu, goizaldeko orduetan ere komunetik bueltan
korridore muturrean leiho beltza baizik ez zenean,

besaulkia nuen aterpe
beldurra maitasunean diluituz

sentimenduak kategorizatzeko.



THE ARMCHAIR IN ROOM 727

He smiled sadly
because I said I would never forget the armchair in 727.
It was adjustable, upholstered in grey plastic,
and from it I observed pain in all its details:
the bell to call the nurses,
the bottle of water on the table,
an artificial rose -
(It is forbidden to take into this unit flowers, plants
or any kind of vegetable species
because of the danger of causing allergies),
the fan, the spectacles, a picture,
cardboard wash-basins
- I remember stop-watches -,
swollen feet dragging along under a pink dressing-gown
pushing at the tube of serum, as if pushing at a cross.
In the evenings we held hands,
and I curled up in the seat.
So, at dawn too,
when I came back from the washroom
and at the end of the aisle nothing could be seen but a black
                                                                                   window,
that chair was my refuge
to dilute fear in love

and to sort out my feelings.

(Traducción de Brian Cole)




s/d del autor de la obra



BREVE VISITA

Soñé que regresaba de su viaje.
Yo estaba sentada en el sofá y
mi madre volvía de la muerte, con maletas y todo.
—He venido a ver qué tal estáis.
Me tenéis preocupada. ¿Os las arregláis bien?

El verla con las maletas me desconcertó.
¡Qué clase de viaje era ése!
—¡Pero cómo se te ocurre venir!
Vamos, vete ya —la reñí.
Pero no se decidía.
—Sólo te he visto yo, así que vete para siempre.
Aprovecha la ocasión —la animé.

Me dio las gracias,
me dijo que me amaba.
Nunca más ha vuelto.
Pero su sombra sigue en los pasillos.





OSTERA LABURRA

Bere bidaiatik itzulia zela egin nuen amets. 
Sofan eserita nengoen eta
ama heriotzatik zetorren, maleta eta guzti. 
- Ea zer moduz zaudeten ikustera etorri naiz.
Arduratuta naukazue. Ondo konpotzen al zarete?

Maletekin ikusteak zeharo nahasi ninduen. 
Zer bidaia klase zen hura!
- Baina, zer dela-eta otu zaizu, ba, etortzea!
Tira, zoaz lasai - errietaka ni.
Ez zen ausartzen, hala ere.
- Neuk beste inork ez zaitu ikusi, eta zoaz betiko.
Aprobetxatu aukera - adoretu nuen.

Eskerrik asko esan zidan, 
maite ninduela.
Geroztik ez da bueltatu.



A SHORT VISIT


I dreamed she had come back from her travels.
I was sitting on the sofa and
my mother came back from the dead, luggage and all.
- I have come to see how things are with you.
I have been concerned about you. Are you sorting things out?

Seeing her with her luggage disconcerted me.
What class of travel was that!?
- but how come you´re back!? 
Let's go, go on now - I scolded her.
But she could not make up her mind.
- I could see only you, as I always see you.
Take advantage of the opportunity - I encouraged her.

She thanked me,
she said she loved me.
She never came again.

(Traducción de Brian Cole)




Miren Agur Meabe 
(Lekeitio, Bizkaia, España, 1962)
Traducidos al castellano por la autora
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6 comentarios:

Vera Eikon dijo...

Creo que hace poco leí en alguna parte que los muertos viajan sin su nombre. Ahora me doy cuenta de que también viajan sin su sombra. Que vuelvan no es de extrañar. Van de un lado para otro como desposeídos...Abrazo.

David Mariné dijo...

el primer poema es precioso y me ha tocado con más de 727 suspiros.
casi se puede oler la asepsia de los hospitales, ese olor que se te impregna en el cuerpo, incluso en la ropa interior y no se va, resiste y cuando flaquea se reagrupa y vuelve.
pero hay amor, existe el amor como existen sillones para diluir el miedo.
un abrazo.

Maia L.B. dijo...

Tá. Se van YA para google + y para twitter. Porque la belleza que no se comparte se pierde. ¡Besos!

Miriam Tessore dijo...

Ahhhhh!!! logré sacarte una palabras de corrido Vera! hace taaaanto tiempo que no me dejabas un mensaje de esos que a mí tanto me gustan!
megabrazo

Miriam Tessore dijo...

sí David, conozco ese olor, esa espera, ese doler. Besos

Miriam Tessore dijo...

Gracias Maia, muchas gracias! beso y abrazo

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