La mujer escribe y eso es lo que importa










14 de agosto de 2013

Hanni Ossott, El estanque


Fotografía de Elena Kalis


EL ESTANQUE

Mi infancia es hoy un gran estanque
donde me miro
en su fondo verde liquen
piedras alcanzadas por el musgo
peces de rara y brillante especie.

Yo hundo allí mis manos
y agito las aguas
para alcanzar una sombra
                        siempre evanescente.

El estanque me devuelve el cielo, las nubes
                      cielo y tierra en él se besan
                                 confluyen.

Yo dibujo allí una imagen, la sueño
                        mas no la alcanzo.



Hanni Ossot (Caracas, Venezuela, 1946-2002)
de Casa de agua y de sombras, Altazor, Monte Avila Editores, 1992
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3 comentarios:

Vera Eikon dijo...

Hermoso. Perfecto. La mía es un charco al que nos asomábamos para ver el cielo. Buscábamos el "tesoro de las nubes". Pero el tesoro de las nubes no era cosa, ni espacio. Era el tiempo en el que la nube pasaba como una oruga sobre la superficie del charco. Lo mismo que la infancia es un tiempo que alguna vez sobre un charco vuelve a conjugarse...Otra de las cosas que me conmueven de la infancia son las "peripecias", pero éstas forman parte de un texto que algún día espero escribir. Un abrazo!

Antonio dijo...

Me resulta raro verte hablar de la infancia. Pero me enternece y te lo agradezco. Besos

Miriam Tessore dijo...

Tengo muy ocultos esos recuerdos. La infancia es una deuda pendiente (pienso ahora). Salvo cuando nos juntamos con mi hermana mayor, afloran imágenes que creí de ensueño.
Qué lindo Vera! será emotivo leer esas peripecias ;)

Antonio, de chica sólo quería crecer, ser mayor y volar de verdad, no solo con la imaginación. Hoy mi hija me dice: yo quiero ser siempre así...y no logramos un punto intermedio en estas generaciones :)

Abrazo a los 2

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