La mujer escribe y eso es lo que importa










12 de septiembre de 2013

Marra PL. Lanot, 2 poemas 2


Fotografía de Zev (Fiddle oak)



SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ

Te fascinó aprender muchas cosas,
tú, la niña de México,
en los años mil quinientos
cuando la educación para las mujeres
significaba cocinar, cocer y lavar ropa
y, encima, ser silenciosa.
Te encantó saber todo
del cielo y de la tierra
más que escuchar las promesas
y las palabras dulces de los hombres.
Te interesó ser prisionera del convento
para leer en la biblioteca
y buscar respuestas a mil cuestiones,
más que bailar o cantar
en la corte del rey
donde fuiste una bella flor,
tú, criolla de parientes desconocidos,
fuiste una gema nativa, rara y pura.

Nadie te conoció
fuera de tus amigos y Dios,
nadie te perdonó
fuera de tus amigos y Dios,
y cuando los oficiales de la iglesia
te forzaron a elegir entre
continuar como una monja
y continuar escribiendo literatura,
estabas luchando la batalla de los sexos
y estabas luchando contra los poderes religiosos,
y elegiste, con mucho dolor,
la soledad de tu fe.
Y así sin escribir una palabra más
serviste a los pobres y a Dios
hasta moriste en los brazos de los enfermos,
pero nunca murió tu poesía,
no, nunca han olvidado
a la poeta del siglo.





Fotografía de Agatha Katzensprung




NO TE DOY PROMESA ALGUNA

No te doy promesa alguna.
Es bastante que en este momento
te quiera como me quieres,
todo cambia y no te controlo
y no puedes poseer nada de mí
ni mi mente, ni mi alma
porque mi corazón es lluvia
que cae bajo el sol y bajo la luna
sin saber cuándo o dónde,
besa todos los árboles,
todas las mariposas,
cae en la tierra seca
para que las plantas crezcan,
cae en los ríos para los peces,
cae para limpiar las lágrimas
de los niños y las mujeres
negras por los golpes, 
cae como música a los pobres 
que no pueden dormir sin comida.
No te doy ninguna promesa,
mi amor, porque mi corazón
abraza todo el mundo.




Marra PL. Lanot (Filipinas)
extraídos de FESTIVAL INTERNACIONAL DE POESÍA DE MEDELLÍN
para leer MÁS

4 comentarios:

Darío dijo...

La puta madre!!! Mi corazón abraza a todo el mundo, eso es lo que esperaba que dijese cuando empecé a leer ese poema!!!

Maia L.B. dijo...

Sor Juana tiene un sitio muy especial en mi alma.

Los últimos tres versos del segundo poema son un poema en sí mismos.

Me gustaría ir a Filipinas. Me gustaría también ir a verte. Y me gustó que vinieras hoy por mi casa y dejaras tu historia. Es lindo verte por allí.

Besos.

Vera Eikon dijo...

El segundo poema me recordó a un poema que leí ayer de Nikola Madzirov. Te lo dejo aquí para que se abracen...
NO TENEMOS SUEÑO

Todas las formas de decir adiós sin tocarse
las hemos olvidado.
El tiempo juguetea con nosotros, tendidos
entre la hierba que parece indicar el cielo.
Alimentando a los cisnes con el pan de ayer,
pensamos en mañana.
Estrujamos la nieve entre las manos.
La humedad de nuestros labios bastaría
para mantener varios trigales, a lo lejos
se escuchan tiros entre dos rayos demorados.
Por capricho contemplamos cómo es que la lluvia
a la vez roba el polvo y se repite impecable.
Pero nosotros no tenemos sueño
ni pertenecemos a noche alguna;
no quedan velas que puedan seguir
nuestras sombras en los muros del viento.

Leo Mercado dijo...

Hermoso aporte el de Vera.
Cuando me lo mostró por primera vez, aluciné.
Besos y abrazos según corresponda.

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