La mujer escribe y eso es lo que importa










17 de febrero de 2014

Samantha Barendson, 4 poemas 4


Fotografía de Lukasz Wierzbowski




A las cosas 
Para que existan 
Se las nombra 
Dijo 

Y se olvidó nombrarla 
Aunque ella compartiera 
Cada rato de la vida 
Del hombre que no era el marido 
Porque la mujer era otra 
Porque la mujer había sido nombrada 
Y por eso existía 
Aunque ya no compartiera 
La vida del hombre 
Que seguía siendo 
Su marido 

Ella lo nombraba 
Le decía mi amor 
Le llamaba mi vida 
Le hablaba en la cama 
En el segundo feroz y brutal 
Cuando se levantaba él 
Y decía 
Me voy 

Y se iba 
A la cama nupcial 
A la casa matrimonial 
Al contrato firmado 
A todo lo nombrado 

Y en la noche tendida 
De sábanas frías 
De su olor como recuerdo 
La mujer no sabe más 
Cómo nombrarse a sí misma 
Cuando el amor 
Desprecio ya sólo es 




Fotografía de Lukasz Wierzbowski


II 

A las cosas 
Para que existan 
Se las nombra 
Volvió a decir 

Y desaparecieron 
Las noches de hoteles fugaces 
Paseos al borde de un río sin olas 
Millones de versos hundidos 
En corazones de sombras sin velo 

Se desvanecieron 
Las borras del café 
Y los montevideanos 
Los mates lavados compartidos 
En alfombras de pisos sin tejado 

Se esfumaron retratos 
De muertes prematuras 
Mujeres de pieles oscuras 
Desnudas en lechos carmines 
Cigarros sin filtro fumando 

Y cuando todo se borró 
Sólo permanecieron 
La huella de un recuerdo 
Y los dientes clavados en la piel 





Fotografía de Lukasz Wierzbowski


III 

A las cosas 
Para que existan 
Se las nombra 
Insistió el hombre 

Y se derrumbaron las montañas 
En terremotos de papel 
De la mujer urbana 
Sin túnel para alcanzar 
Las laderas imposibles 

Y se derribaron edificios 
De color a nube triste 
Que cayeron entre ríos 
Como puentes improbables 
Para cruzar el tiempo 

Se acostaron como niños 
Tocándose los pies 
Mirando las estrellas 
De un mundo en ruinas 
Que había que nombrar 



Fotografía de Lukasz Wierzbowski



IV 

A las cosas 
Para que existan 
Se las nombra 
Escribió 

Y cambió la historia 
Modificó las vidas 
Borrando a la mujer 
Que tanto le importaba 
Pero desaparecía 
En los cuentos 
Las poesías 
Los relatos 

Y en los pliegues 
De una ciudad con río 
Se esconde la mujer 
En los cafés del alba 
Y aunque nadie la nombrase 
Permanece como huella 
El olor 
El calor estremecido 
Y los cuerpos 
De la noche blanca




Samantha Barendson 
(Vilanova i la Geltrú, Barcelona, España, 1976)
Reside en Lyon, Francia
 de Los delitos del cuerpo / Les délits du corps, Ch. Chomant éditeur
su WEB
extraídos de LA ANTOLOGÍA
para leer más en LETRALIA


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