La mujer escribe y eso es lo que importa










29 de marzo de 2014

Alejandra Baldovin, 2 poemas 2 (II)


Fotografía de Max Wanger



Que la mañana se desnude en la simpleza de los días
no implica que el peso de la sombra recaiga en la pared que me recubre,
porque el transcurrir lineal de la fragmentación del tiempo
se sucede de la misma manera
en el espacio que me habita
y atraviesa la niebla
que aún me toca.
Esto pienso mientras tengo frío
al borde del cordón
y miro el niño que hace fuerza por soltarse
de la mano que lo fija.
Si logra cruzar a destiempo
asistiré a un evento de destello
si no lo logra
venceré mi sombra estática
que ahora se para sobre el asfalto
y cruzaré la calle
como quien cruza un campo
un sendero
o el desamparo.

(inédito)




Fotografía de Sarah Ann Loreth



Quedarme sola
en esta casa
desmembrar con los dientes
semillas de níspero
guardarlas en un cajón
sin engarzar
a la espera
de que rueden y crujan
cada vez
que lo abra.

(de Giróscopo, Editorial La Creciente, Córdoba, 2004)



Restarmene sola
In questa casa
smembrare con i denti
semi di nespolo
conservarli in un cassetto
senza racchiuderli
nell’attesa
che rotolino e crocchino 
ogni volta
che lo apra.

(Traducción del CCTM)



Alejandra Baldovin 
(Córdoba, Argentina, 1974)
en Cuaderno de poesía argentina, nº 18, Colección Alguien Llama
Director Alejandro Schmidt
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3 comentarios:

Darío dijo...

Delicatessen.

bixen dijo...

Tanto la sombra como el cajón, siempre me han parecido magia.
La sombra se ve por la luz y los cajones vacíos abren peor que los llenos.

Sinuhe, el que es... dijo...

Me quedo con la primera porque suelo cruzar las calles con una sensación bastante parecida...

Lamento no llegar a leer todo, y celebro encontrar, a menudo, as gemas que elegís.

Coincido con Darío.

Saludos, eMMa!

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