La mujer escribe y eso es lo que importa










13 de marzo de 2014

Lynne Knight, 3 poemas 3






ORACIÓN POR LA HORA DEL LOBO

Dame mi ventana mi libro mi cama
las sombras frondosas en la calle
Dame el jardín del patio trasero amontonado
con rosas y clavelinas
Dame los brazos y las manos de mi madre
Dame el viento que sacudió los aleros
mientras la luna se filtraba por los árboles
Dame mi ventana mi libro mi cama

Dame los bosques donde el búho de las nieves
llamó y llamó mientras me deslizaba en lo profundo
del acolchado que se extendía como nieve caliente
sobre mí y mi temor de que algo estaba
por pasar, algo tan terrible los bosques
quedaban quietos como lo hacen cuando los árboles mueren
de raíz o las hojas se sacuden con fuerza como mi cerebro
se sacude ahora ante la idea de no estar

Dame mi cama su brazo su mano
Dame la puerta a los bosques y las raíces profundas
Dame la nieve en el jardín lateral
que la primavera prometida vendría con sus gritos
Dame mi cuerpo antes de que envejezca
Dame mi madre su mente aún fuerte
Dame los días que he vivido excepto los olvidados
Dame mi ventana mi libro mi cama




PRAYER FOR THE HOUR OF THE WOLF

Give me my window my book my bed
the leafy shadows on the street
Give me the backyard garden heaped
with roses and sweet william
Give me my mother’s arms and hands
Give me the wind that shook the eaves
while moonlight spilled through the trees
Give me my window my book my bed

Give me the woods where the snow owl
called and called while I slid deeper under
the comforter that lay like warm snow
on me and my dread that something was going
to happen, something so terrible the woods
would go still as they do when trees die out
at the root or leaves shake hard as my brain
shakes now at the thought of not being

Give me my bed her arm her hand
Give me the door to the woods and deep roots
Give me the snow in the side-yard garden
that promised Spring would come with its shouts
Give me my body before it grew old
Give me my mother her mind still strong
Give me the days I’ve lived but forgotten
Give me my window my book my bed



 
I belive I can fly, obra de Birgitta Lopez / Artisalma



EL HERMOSO DÍA

Incluso los muertos no sienten necesidad
de volver, para abrir los sueños
de los vivos como puertas
y entrar. En cambio, duermen,

son hueso o ceniza sin preocuparse por
el cielo en movimiento,
el suelo invisible del mar.
En la casa donde vivo,

nada tiembla o se debilita.
Me siento en una gran silla suave,
las páginas de mi libro
se cierran mientras dormito

en la vieja calidez del sol.
Cada uno que amo conoce
mi amor, y los secretos
que quieren que les cuente dormidos

como los muertos, en honor
al cielo, al viento lento, los pájaros
que cantarían sin importarles
lo hermoso del día.


THE BEAUTIFUL DAY

Even the dead feel no need
to return, to open the dreams
of the living like doors
and step in. Instead, they sleep,

bone or ash untroubled by
the moving sky,
the unseeable floor of the sea.
In the house where I live,

nothing trembles or weakens.
I sit in a long soft chair,
the pages of my book
drifting shut as I doze

in the sun’s old warmth.
Everyone I love knows
my love, and the secrets
that want to be told sleep

like the dead, in honor
of sky, slow wind, the birds
who would sing no matter
how beautiful the day.

(*first published in Poetry East)





Tenderness, obra de Birgitta Lopez / Artisalma


EN CONTRA

Las instrucciones decían enumerar esas cosas
Yo estaba en contra. Escribí el procedimiento acostumbrado:
contra la guerra y el sufrimiento, contra la mentira ,
contra el odio, la intolerancia, la violencia, el vicio.
Contra los conductores hablando en celulares.
Contra el deseo tímido.

Yo estaba desacelerando, el tener que trabajar
con ideas. Dejé la lapicera. El hombre
a cargo parado detrás de mí. No, dijo,
continúe. Contra los hombres que aman mujeres
no más lejos que las puertas del cuerpo.
Contra la codicia. Contra los tiburones y magnates .
Contra el arte rococó. Contra lo kitsch de cualquier clase:
contra los adornos y los bric-a-brac ,
las placas conmemorativas, los samplers bordados.
Contra las personas que mastican con la boca abierta
o lamen sus dedos y golpean sus labios.
Contra el mal, el mal que habita en todos nosotros.
Contra los autos deportivos. Contra las etiquetas cosidas
a la vista. Contra los hombres que violan,
los hombres que dicen: Bueno, las mujeres violan también.

El hombre se puso detrás de mí otra vez, asintiendo con la cabeza .
Nos dijeron que dejemos nuestras lapiceras
pero apenas había empezado: Contra el terror
y el robo. Contra las bombas y las enfermedades.
Contra la pérdida. Contra la pérdida. Contra la muerte
que toma cuerpo y monumento, memoria,
tiempo. Contra los entusiastas que no cesarán.
Miré hacia arriba. Los demás se habían detenido,
estaban leyendo sus listas en voz alta, uno por uno.
Nos dijeron de tachar los elementos.
Cuando habíamos terminado, no hubo
guerra, ni sufrimiento, ni pérdida. Ni odio
o violencia. No hubo dolor. No hubo muerte.


AGAINST

The directions said to list those things
I was against. I wrote the usual fast:
against war and suffering, against lies,
against hatred, bigotry, violence, vice.
Against drivers on cellphones.
Against half-hearted desire.

I was slowing down, having to work
for ideas. I put down my pen. The man
in charge stood behind me. No, he said,
keep going. Against men who love women
no farther than the doors of the body.
Against greed. Against sharks and tycoons.
Against rococo art. Against kitsch of any sort:
against knickknacks and bric-a-brac,
memorial plates, embroidery samplers.
Against people who chew open-mouthed
or lick their fingers and smack their lips.
Against evil, the evil that lives in us all.
Against SUVs. Against labels stitched
into view. Against men who rape,
men who say, Well, women rape too.

The man moved behind me again, nodding.
We were told to put down our pens
but I had barely begun: Against terror
and thievery. Against bombs and disease.
Against loss. Against loss. Against death
that takes body and monument, memory,
time. Against keeners who won’t cease.
I looked up. The others had stopped,
were reading their lists aloud, one by one.
We were told to cross off like items.
By the time we had finished, there was no
war, no suffering, no loss. No hatred
or violence. No grief. No death.





Lynne Knight 
(Philadelphia, Pennsylvania, Estados Unidos) 
Reside en Berkeley, California
versiones originales extraídas de CONTEMPORARYAMERICANVOICES
Traducción de Hugo Zonáglez
su WEB


3 comentarios:

SUREANDO dijo...

Me llevo esa oración, me mató.
Gracias Miriam.

Darío dijo...

No sé cuánto se perderá en la traducción, eso siempre me deprime. Pero que bellezurA, M.

Ana Muela Sopeña dijo...

Fantástica oración...

Una poeta muy buena.

Gracias por traerla
Un beso
Ana

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