La mujer escribe y eso es lo que importa










6 de marzo de 2014

Paz Busquet, 2 poemas 2


Fotografía de Jessica Silversaga



FETOS

En el campo a los cachorros
se los mata de un palazo si no tienen dueño. 
No puede haber tanto perro suelto 
muerto de hambre y cazador.
A Martín le ordenaron que mate 
a los recién nacidos.
Los puso en un hueco en la tierra
usó un vidrio y tapó el pozo.
Vio a las crías asfixiarse 
retorcerse hasta morir. 
¿Quién eras niño?
¿Qué hacías?





Fotografía de Jessica Silversaga


LOS HOMBRECITOS

Hermana, los vimos crecer.
Hace tiempo dejaron de ser chicos 
que corrían como gatos y tenían miedo al agua. 
Las tres camperas de hombres-niños 
con sus cuellos de lana de cordero. 
Jeans. La radio que no funcionó. 
El día que los vimos crecer 
era verano azul escopeta 
se preparaban para la caza. 
Esa noche tomamos mate en la cocina.
esperábamos la cena.
Su papá llego borracho
el cielo torcido como una rama 
acortó la niñez de los hombrecitos. 
Agarró a la madre por la espalda. 
Ella lo sintió encima. 
le apretó el pelo con las manos 
justo en el cuello donde pasa el aire. 
La quiso matar. 
El hermano mayor apuntó 
la escopeta defendió a la madre. 
El padre se escapó ese día y siempre. 
Después salimos a cazar. 
De la noche resta el frío azul de las hojas 
en las puntas de las escopetas. 
Nosotras vimos como  se les iba la infancia 
el color del mal las noches de juegos en el galpón. 
Por eso fuimos a cazar. Para dejarlos ir. 
Para que el frío, la noche, las balas 
y las liebres en el pajonal 
se quedaran entumecidas encandiladas 
bajo las luces de los reflectores. 
El gatillo no es dócil
la helada lo endurece dijeron. 
Las liebres son fáciles
van llenas de dolor animal.





Paz Busquet 
(Buenos Aires, Argentina, 1985)
del poemario inédito Crudas
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