La mujer escribe y eso es lo que importa










4 de junio de 2014

Susan Griffin, Respuesta a la pregunta de un hombre: "¿Qué puedo hacer por la liberación de la mujer?"


«Двое», 1965 год. Фото: Александр Виханский



RESPUESTA A LA PREGUNTA DE UN HOMBRE: "¿QUÉ PUEDO HACER POR LA LIBERACIÓN DE LA MUJER?"

Lleva un vestido.
Lleva un vestido que tú misma has hecho,
o has comprado en una tienda.
Lleva un vestido y bajo el vestido lleva elástico, 
alrededor
de tus caderas y bajo tus pezones.
Lleva un vestido y bajo el vestido lleva una toalla sanitaria.
Lleva un vestido y lleva zapatos con tacos altos.
Lleva un vestido con elástico y una toalla sanitaria debajo
y zapatos de tacos altos en tus pies
y camina cuesta abajo por Telegraph Avenue.
Lleva un vestido con elástico y una toalla sanitaria
y zapatos de tacos altos por Telegraph Avenue
e intenta correr.
Encuentra un hombre.
Encuentra un hombre bueno que te gustaría que te pidiera una cita.
Encuentra un hombre bueno que te pedirá una cita.
Mantén tu vestido puesto.
Pídele al hombre bueno que te cita, que venga a cenar contigo.
Prepárale al hombre bueno una cena exquisita
que la cena esté pronta antes de que llegue
y tu vestido sea bonito y limpio y lleva una sonrisa.
Dile al hombre bueno que eres virgen
o que no tienes nada para evitar embarazarte,
o que te gustaría conocerlo mejor.
Mantén el vestido puesto.
Ve sola al cine.
Encuentra un trabajo.
Plancha tu vestido.
Lleva tu vestido planchado y prométele al jefe
que no quedarás encinta (en tu caso es predecible) y que te gusta
escribir a máquina
y sé sincera y lleva tu sonrisa.
Encuentra un trabajo o acógete al seguro social.
Pide prestado un niño y acógete al seguro social.
Pide prestado un niño y quédate en casa todo el día con el niño,
o anda a un parque público con el niño y lleva al niño
a la oficina del seguro social
y llora y di que tu hombre te dejó
y sé humilde y lleva tu vestido, tu sonrisa, y no repliques,
mantén el vestido puesto,
prepara cenas exquisitas,
aléjate de Telegraph Avenue,
y aún así, nunca sabrás
ni la mitad, ni en un millón de años.



An Answer to a Man’s Question,
“What Can I Do About Women’s Liberation?”

Wear a dress.
Wear a dress that you made yourself, or bought in a
dress store.
Wear a dress and underneath the dress wear elastic,
around
your hips, and underneath your nipples.
Wear a dress and underneath the dress wear a sanitary
napkin.
Wear a dress and wear sling-back, high-heeled shoes.
Wear a dress, with elastic and a sanitary napkin
underneath,
and sling-back shoes on your feet, and walk down
Telegraph Avenue.
Wear a dress, with elastic and a sanitary napkin 
and slingback shoes on Telegraph Avenue and try to run.
Find a man.
Find a nice man who you would like to ask you for a date.
Find a nice man who will ask you for a date.
Keep your dress on.
Ask the nice man who asks you for a date to come to
dinner.
Cook the nice man a nice dinner so the dinner is ready
before
he comes and your dress is nice and clean and wear a
smile.
Tell the nice man you’re a virgin, or you don’t have
birth control, or you would like to get to know him
better.
Keep your dress on.
Go to the movies by yourself.
Find a job.
Iron your dress.
Wear your ironed dress and promise the boss you won’t
get
pregnant (which in your case is predictable) and you
like to
type, and be sincere and wear your smile.
Find a job or get on welfare.
Borrow a child and get on welfare.
Borrow a child and stay in the house all day with the child,
or go to the public park with the child, and take the child
to the welfare office and cry and say your man left you
and
be humble and wear your dress and your smile, and
don’t talk
back, keep your dress on, cook more nice dinners, stay
away from Telegraph Avenue, and still, you won’t know
the
half of it, not in a million years.




Susan Griffin 
(Los Angeles, California,  EEUU, 1943)
en Poesía minimalista norteamericana: Raymond Carver y otros
Ed. Los libros de Orfeo
Compilado por Fernando Kofman
para leer más en EL LENGUAJE DE LOS PUÑOS  y MÁS
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