La mujer escribe y eso es lo que importa










17 de octubre de 2014

Julia Prilutzky Farny, 5 poemas 5


Fotografía de Magdalena Lutek (Nishe)



CÓMO DECIR DE PRONTO...

Cómo decir de pronto: 
tómame entre las manos, 
No me dejes caer. Te necesito:
acepta este milagro,
tenemos que aprender a no asombrarnos 
de habernos encontrado, 
de que la vida pueda estar de pronto 
en el silencio o la mirada. 
Tenemos que aprender a ser felices, 
a no extrañarnos 
de tener algo nuestro. 
Tenemos que aprender a no temernos 
y a no asustarnos 
y a estar seguros. 
y a no causarnos daño.

(de Antología del amor, Editorial Plus Ultra, Buenos Aires, 1977)




Fotografía de Saul Leiter


ALGUNA VEZ, DE PRONTO, ME DESPIERTO...

Alguna vez, de pronto, me despierto: 
Un dolor me recorre tenazmente, 
un dolor que está siempre, agazapado, 
por saltar, desde adentro. 
Entonces tengo miedo. 
Entonces, me doy cuenta que estoy sola 
frente a mí, frente a Dios, frente a un espejo 
lleno de mis imágenes, 
de rostros polvorientos. 

Estoy sola, pero siempre estoy sola: 
Es lo único cierto. 
El amor era un huésped, 
la soledad es siempre el compañero 
que permanece al lado, inconmovible. 
Lo único seguro, verdadero. 
Oigo mi corazón, vieja campana 
que dobla y que golpea, 
que rebota en las sienes y en la nuca 
y en la boca y los dedos. 
Es cierto, tengo miedo. 
Miedo de no poder gritar, de pronto, 
de que ya sea demasiado tarde 
para un ruego. 
La costumbre ahoga las palabras 
y alarga el desencuentro. 
Ah, tantas cosas quedarán ocultas, 
perdidas, sin recuerdo, 
tantas palabras que no fueron dichas, 
tantos gestos. 

Unos dirán: Yo sé, la he conocido, 
fue una ardiente rebelde, 
se desolló las manos y la vida 
por defender los que creyó más débiles. 
Otros dirán: Yo sé, la he conocido, 
era dura, malévola, 
avara de ternura, con la boca 
mostraba su desprecio. 
Alguien dirá: Y cómo sonreía... 
Qué importa 
lo que vendrá después del gran silencio. 
Claro que tengo miedo. 
Así, en la madrugada 
mientras algún dolor -un dolor, siempre- 
va hincando sus agujas en mi cuerpo, 
abro las manos en la sombra dulce 
para atrapar mi soledad, de nuevo, 
y me quedo a su lado, sin moverme, 
con los ojos abiertos 
la vida detenida. 
Toda mi sangre es un temor inmenso.

(de Antología del amor, Editorial Plus Ultra, Buenos Aires, 1977)




Fotografía de Magdalena Lutek (Nishe)



VUELVO A MIRARTE

Vuelvo a mirarte: estás
y eres el mismo:
Los ojos y las manos, y ese gesto
de la boca, entre tierno y despectivo.

Vuelvo a mirarte: ya no digo nada.
Me he quedado de pronto
con los labios vacíos,
sin pasión, sin enojo, sin impulsos,
sin reproches, sin nada que decirnos,
sin nada que pedir.
Sin nada mío.

Apenas con un resto de ternura
no se si para ti o para conmigo
para envolverme en ella al quedar sola,
no más sola que ahora. Yo te miro:
tú estás sereno al fin.

Y estás tranquilo
porque me quedo quieta entre tus manos
y me callo y sonrío:
nunca sabrás, mi pobre amor, qué pienso
cuando sonrío así.

Y alguna vez sabrás que me has perdido.
Mañana o no se cuando. Todavía
no están del todo secas estas ramas.
Pero hoy ha comenzado nuestro otoño
y hace frío

Hoy empiezo a quererte un poco menos,
hoy dejas de dolerme y no estoy triste.

(de Antología del amor, Editorial Plus Ultra, Buenos Aires, 1977)





Fotografía de Virginia del Río



UN DÍA TE QUERRÉ 

Un día te querré... Un día: ¿cuándo?
No lo sé, ni me importa, todavía.
Tan segura de amarte estoy un día,
que ni anhelo, ni busco, voy andando.
Mi mano que la espera va ahuecando
hoy reposa indolente, blanda y fría.
Un día te querrá... Hoy sólo ansía
encerrarse en la tuya, descansando.
Mi amor sabe aguardar. No es impaciente:
su deseo es arroyo, y no torrente
que hacia ti, con certeza, sigue andando.
Y una tarde cualquiera y diferente
me ha de dar a tu amor, serenamente.
Un día te amaré: ¿qué importa cuándo

(de Antología del amor, Editorial Plus Ultra, Buenos Aires, 1977)






Fotografía de Magdalena Lutek (Nishe)



LA PATRIA

Se nace en cualquier parte. Es el misterio,
- es el primer misterio inapelable -
pero se ama una tierra como propia
y se quiere volver a sus entrañas.
Allí donde partir es imposible,
donde permanecer es necesario,
donde el barro es más fuerte que el deseo
de seguir caminando,
donde las manos caen bruscamente
y estar arrodillado es el descanso,
donde se mira el cielo con soberbia
desesperada y áspera,
donde nunca se está del todo solo,
donde cualquier umbral es la morada.
Donde se quiere arar. Y dar un hijo.
Y se quiere morir, está la patria.

(de Patria, 1949)





Julia Prilutzky Farny 
(Kiev, Ucrania 1912- Argentina 2002)
para leer MÁS

7 comentarios:

una chica de ojos marrones dijo...

impresionante!!! tomo nota del nombre para buscarla, porque después de estos cinco poemas, quiero mas!!
besotes!! y como siempre, gracias!!

Leo Mercado dijo...

La poesía como pedido de auxilio.

estela ela dijo...

Emociones en estado puro. Gracias.

Carmela dijo...

Me impresionó la primera vez que la leí, me impresiona cuando la vuelvo a leer y sé que me seguirá impresionando cada nuevo, o viejo, poema que le lea. Sus palabras son la emoción y los sentimientos retratados, plasmados en letras.
Un beso, Emma.

Maia L.B. dijo...

Me impresiona, sobre todo, cómo maneja el ritmo de los versos. Me gustaron mucho. Del último, ya sabés lo que pienso. Los tres del medio, me gustaron un infierno. Y yo también alguna vez, de pronto... Besos.

Maia L.B. dijo...

Hola, Carmela ! Besos para ti también !

Darío dijo...

Me encantó la patria...

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