La mujer escribe y eso es lo que importa










2 de noviembre de 2014

Mercedes Díaz Villarías, 3 poemas 3



Fotografía de B. Berenika


ERROR DE POSOLOGÍA

Querida amiga
no se preocupe
su accidente fue solo
un error de posología
Sabemos que resulta agotador
perder veintidós kilos
en solo cinco días
pero también sabemos
que es ahí
donde quiere llegar
ánimo
usted puede lograr
convertir ese cuerpo
en una idea

(de La generación fanzine -poetas de Albacete para el siglo XXI- Edición a cargo de Arturo Tendero. Albacete; Ediciones de la diputación de Albacete, 2001)




Fotografía de Olaf Martens



Y CADA VEZ QUE APRIETO MIS UÑAS EN LA ESPALDA DE OTRO ESPERO QUE LO SIENTAS. CATHERINE TEKAKWITHA.

1. Recuerdo la actitud de El Mando/ tal cual/ desde toda mi vida./ Las cosas apenas han cambiado./

2. Sufren/ mis amores enemigos/ arrastrando un eco de dolor hasta los talones del adversario y/ tal vez no ocurra nada/ pero no se diluye la amargura que ocupa mi seno con insectos. Obstáculos./

3. Mi primera vez fue con un capitán de barco. Inglés. (Con extraños es siempre más fácil,/ no preguntan,/ nunca vuelves a verlos.)/ Rubios americanos bebiendo whisky,/ moviendo pastillas de chicle/ en sus mandíbulas cuadradas./

4. En esos encuentros malvendí los restos del coraje y el olor a adolescencia./ En la escuela no pude prosperar mucho más lejos.

5. Soy torpe/ pero odio las deportivas/ el olor a establo del tabaco de contrabando/ las iniciales de asociaciones internacionales/ las armas para el desarme.

6. En ver y callar está mi fuerza, mayor/ que en una explosión en la plataforma petrolífera/ sobre púrpura mares./
Tengo una fe que me impermeabiliza.

Alá, aíslame en la secuencia de tu ADN.

(de Mi nombre es rojo, Córdoba, Editorial Plurabelle, 2004)




s/d del autor de la fotografía



CLAIRE

Y cómo cambió mi hermana Claire.
Estaba allí de pie,
con un abrigo de soldado
y una cocacola sin gas en la mano
mirando a los que caían de las torres
mirando los vagones quemados
y entonces oímos un ruido hueco
y vi su equipaje de mano
y vi que ya no era joven,
que había dejado a su marido
porque sus manos apretaban demasiado.
Porque el minibar estaba lleno
de restos de medusas y metales;
Porque él entraba dejando
un simbólico rastro rosa en la bañera
mientras los niños rezaban
encerrados en las aulas.
Y él seguía sentado en un sofá naranja
chasqueando piezas de bricolaje con la boca
odiando sordamente
a las tías que le insultaban
pensando en el hacha y los ahorros de la boda.
Y pegaba y pegaba a Claire
un par de veces
hasta que papi le acompañaba al avión
del mismo brazo.
Pero Claire convencía a todos
y él volvía a casa en su propio coche
y regresaba a su sillón naranja
girando uno a uno los números
de sus antiguas amantes
que, una por una,
fueron declinando la llamada
Oh, tengo lotes de Biblias
para vender puerta a puerta
Oh, tengo que devolver al súper
un disco de Roy Orbison
Oh, la señorita
no puede ponerse en este mismo momento
Porque quería que mi hermana volviera
pero ella decía No
por mucho que él dijera
This is your home, darling,
This trailer´s your home.
Y la pequeña Claire, la sobrina,
se sintió confundida
cuando cambió mi hermana,
pedía a gritos los mismos dibujos
y no respondía si le hablaban extraños.
This is your mum, Money,
Mum has to change now.
Y Claire puso en marcha
sus mandíbulas trituradoras
su ejército blanco bajando por la Avenida,
y pagó con su tarjeta mi propia comida
y pagó con su tarjeta
un “Kerouac para niños”
una taza de Anthropology
con sus siglas bien marcadas.
Y Claire niña en el carrusel decía:
“They have toy horses, mummy
Now, you hunt yours
hunt yours, mummy”.

(de THIS IS YOUR HOME NOW, edición de la autora, 2011
Título original: De Cómo Cambió2º Edición, marzo de 2013)





Mercedes Díaz Villarías (España) 
Reside en Madrid
para leer más en el blog: HECTOR CASTILLA
su BLOG
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