La mujer escribe y eso es lo que importa










28 de diciembre de 2014

Jeannette L. Clariond, Hoy la desnudez


Fotografía de Juergen Teller



HOY LA DESNUDEZ

Finalmente vi mi desnudez.
Acepté que la piel piensa,
que hay una mancha de óxido en el espejo,
que la quebradura nace en el centro,
que detrás me oculto,
que de exponerme al sol
me llago,
me ampollo y escarapelo,
que todo silencio es desnudez,
que el espejo es habla,
que lo lamo,
que lo acaricio,
que las más de las veces distorsiono,
que su pátina es la voz
que dice
Soy.

Hoy acepté que el espejo es
alguien más
que
habla
oye
calla
triza
infiere
confiesa
anula
desdobla.
Hoy
el espejo frente a mí ha escrito la palabra
DESNUDA
sin martirio
sin sangre
sin dolor
sin nada
estoy
con las palabras que callan
cuando miro
el mundo
en los labios de los otros
en las bocas de los muertos

NADA
es
la escrituración de la vida
y no es la vida lo que importa
lo que dice la voz de la otra voz
la sustancia que impregna de nada el espejo

que huye como potro en la colina
que se pierde si la llamas
que la sustancia de la voz
es

DESNUDEZ
la casta superficie
ama y busca ser amada
hierba sin olor
flor intacta
carne sin piel
luz de otra sombra
azoro de los ricos
la miseria
la nuda desnudez
SOY
espejo distante en el deshielo
una mano sin guante contra el viento
un corazón vacío de amor
la herida
cuando escucha el primer llanto

LA MISMA HERIDA
fe
abierta
a otros ojos
que se cierran
donde sea que se encuentren
en la casa sin calle
en la ciudad sin puertas
en donde los cerros son el límite de una misma angustia
en donde la angustia y los bordes son

DIALOGO
LA MÚSICA DE ESTA HABITACIÓN
los lunes frente al piano
la banca solitaria
la visita de la muerte
la vez que su mano
en mi hombro dijo
estoy

CIEGA
no significa nada
no dice que no hables
la cuchara el cuchillo el tenedor te escuchan
la ventana abierta hacia afuera
la cortina cerrada hacia dentro
la sangre enterrada en tu cuarto
bajo la alfombra
en el secreto más seguro
en la segura ternura de la voz
que calla cuando miras a través
de cada astilla cada gota cada luz apagada
cada botón de un seco abrigo
su mancha
en lo blanco
la mesa puesta
la botella  
la sal
buscando un sitio en el reposo de las horas

Hoy la desnudez
finalmente ha visto mi desnudez
en su límite
donde el brillo de la navaja
colma de sentido
lo que has callado
el dolor que escondes
la mano que se alza contra el grito
el violento cuchillo en la garganta
tú sin voz
tú sin nombre
con toda tu necesidad por delante
como si fuera
leche
derramada
y nadie sabe cómo ni en qué momento comer.



                                         
Jeannette L. Clariond (Chihuahua, México,1949)
POETA/TRADUCTORA/FILÓSOFA
extraído de: REVISTA TURIA
su WEB
para leer más en: LUVINA

2 comentarios:

Darío dijo...

El espejo, ese otro oscuro... Un abrazo y felicidades, Flaca...

Mirella S. dijo...

En el reflejo no hay mentira, la cara, el gesto, la piel, todo, expresa lo que no hablamos.
Muy buen poema.
Besos, Miriam y felicidades.

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