La mujer escribe y eso es lo que importa










31 de enero de 2015

Carmen Callejo, 3 poemas 3



Obra de Tullius Heuer 

Pero están la cárcel,
y las muertas,
y el recuerdo sin sombra
de un psiquiátrico enorme
donde el fuego huyendo por las ventanas
anunciaba a alguien que consiguió
escaparle a las rejas para siempre.

Pero están las guerras permanentes,
que duelen demasiado,
y las caras sin rostro
y ese montón de dientes
partiendo en dos a las mías
cada
día.

El mundo es una cuchilla afilada partiéndome en mil pedazos la sangre.

Quiero quemar las semillas del miedo
y arder.

Arder,
como todas las brujas que he sido.

Arder,
como arde el deseo en una cama sin nombre.

Arder
como un tronco milenario partido por un trueno,
como una iglesia sin Dios que la proteja,
como la venganza levantando el asfalto,
como un fénix cansado,
como un conjuro breve.

Arder,
como una barricada desnuda
consumiendo la nieve.



Obra de Tullius Heuer 


YOU WERE THE MOONSHINE OF MY LIFE

Yo quiero ser el mar
para sentir ballenas
devorarme por dentro.

Yo quiero ser la luna y renunciar al brillo
para poder tener caras ocultas
en las que refugiarme. 

O para que los días alumbren
cada noche mi cuerpo.
Pero también querría ser,
al menos una noche,
la luna para agitar
tus mareas de dentro.
Para poder (ad)mirar la inmensidad
de los mares que guardas
estrellándose sin control sobre las rocas
sabiendo que, de algún modo,
a pesar de la distancia,
esa belleza
también
fue culpa mía.



Obra de Tullius Heuer 


No importa el lugar donde pongas una reja:
es
una
reja.

No existe jaula lo suficientemente grande
para sentirse libre:
en todas
habrá siempre barrotes
despedazando al horizonte.





Carmen Callejo 
(Jerez de la Frontera, España, 1990) 
Reside Sevilla
para leer MÁS
en facebook: AD LIBITUM
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