La mujer escribe y eso es lo que importa










14 de enero de 2015

Eva Vaz, 3 poemas 3


Obra de Anke Merzbach


LEGÍTIMA DEFENSA

Cuando el juez le preguntó 
Por qué tuvo que matar, Mona, seria, respondió:
-Fue el calor y la humedad-.

Nacho Vegas

Lo hice porque tenía que hacerlo.

Me lo pedían
las varices.
Me lo dijo el 
espejo.

Lo hice sin más motivos 
que mi tristeza.

Lo hice porque me dolía 
la conciencia.
Porque me dolía la espalda.
Porque me dolía la fregona.
Porque me dolía su carne
Asfixiándome el útero cuando 
tenía que descargar.

Lo hice porque me dolía
la artrosis
que me dejó en las últimas
vértebras rotas.

Lo hice porque aún 
me quedaba sangre
en los pechos
de su último 
mordisco.

Lo hice porque había que hacerlo.

Lo hice porque a los niños
les hubiera gustado
que fuera él…

Y no yo.


Gloria Swanson


LAS AUTORIDADES SANITARIAS ADVIERTEN QUE "FUMAR PUEDE MATAR"

Y si hay un fuego aprenderé a arder.
Y si hay fuego empezaré a arder.
Y si empiezo a arder, aprenderé a apagarme

Nacho Vegas

Mis pupilas me advierten
que puedo morir,
morirme,
por abrir los ojos.

Mi corazón me advierte
que puedo morir
de soplo y resoplo,
de esfuerzo,
por encontrar algún valor honesto
al que agarrarme
y no encontrarlo.

Mi conciencia me advierte
que puedo morir
de un ataque de cobardía
de tanto mirar para
otro lado.
De morir
de un ataque de tristeza
por mirar hacia atrás.

Mi cerebro me advierte
que puedo morir
de un ataque de verdad
si pienso.
Me advierte que diga a todo que sí,
que es más fácil y no duele.

Mis huesos me advierten
que puedo morir de hambre
por no encontrar ninguna verdad
que llevarme a la conciencia.

Mis pulmones me advierten
que llorar les cansa.
Que puedo morir
de impotencia.

Mis intestinos me advierten 
que puedo morir 
de un colapso de mierda 
en la retina o en el alma.

Mis neurotransmisores me advierten 
que puedo morir
lentamente,
mentira a mentira,
silencio a silencio,
vergüenza a vergüenza
si leo la prensa
veo el telediario
o escucho la radio.

Mi estómago me advierte
que puedo morir
por comprobar que la basura
de mi propia casa
libraría de la muerte
por hambre
a demasiados olvidados.

Mientras se consume un cigarro
la gente se muere
de hambre
de sobredosis
de cansancio
de aburrimiento
de soledad
de palizas
de hipermetropía
de ceguera
de cáncer
de malaria
de un disparo
de pedradas
de tristeza
de tristeza
de tristeza.

Las autoridades advierten que
fumar puede matar.
Y yo, que no fumo,
me voy muriendo un poco
todos los días
porque las Autoridades
no advierten que son ellas
las que matan
directamente.



Obra de Erika Kuhn       


LA BANCA DEFRAUDÓ 236 MILLONES DE EUROS A LA SEGURIDAD SOCIAL

Mi madre murió 
en el cielo de un quirófano.
Yo sé cuánto frío...
Sé cómo te lo quitan...
respirando, 
respirando...

El limbo debe ser eso.

Mi madre murió allí.
Tenía las arterias demasiado pequeñas
Mi hija nació allí:
resbaló por la plancha
helada
y la sentí como un abrazo 
a mi madre muerta.

Mi madre tenía las arterias estrechas.
Ahora sé por qué tenía
el corazón tan frío.
y la mirada glacial

Mi madre estuvo esperando 
dos años,
con el frío en los ojos
y el corazón aterido.
Con mi incomprensión 
implacable.
Dos años esperando una
desembocadura amplia
para su corazón de piedras.

Pero no hubo un salario
para un cirujano 
que le quitara la escarcha a mi madre,
que aligerase su turno en una lista 
con muchos nombres 
y muchos números
con muchos hombres vivos.

Luego me contaron que yo estudié
con ese salario que no se dio.

Pero no me sirve la Filosofía
para dilatar 
las arterias de mi madre.
No me sirvió ese salario
para comprender la estrechez
congénita
de sus arterias.
La causa de su frío.
Mis arterias también son débiles 
madre...
Y a veces tengo los ojos nevados
y el corazón de hueso.

Y ahora no sé qué hacer 
con todo 
lo que no te dije.
Podría habértelo confesado
mientras respirabas
tu propia muerte
y perdías el frío.
O en un poema como éste
que me abrigue la conciencia.

La cría duerme
madre,
se parece a nosotras.
Se llama Eva.



Eva Vaz 
(Huelva, España, 1972)
de Metástasis, lf ediciones, Colección El árbol espiral, 
Salamanca, Bejar , 2006
extraído de LOS NOVELES
para leer MÁS
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