La mujer escribe y eso es lo que importa










9 de enero de 2015

Marilina Rébora, Designio (+1)


Fotografía de Alberto Polo Iañez


DESIGNIO

Que esta noche me duerma bajo un manto de olvido,

ajena al desamor, al encono y la saña,
considerando a aquel que nunca me ha querido,
sorda a la mezquindad y a la torcida maña.

Que el corazón regule cadencioso el latido
para que no lo alteren mentiras o patraña;
que el alma, dadivosa con los que no lo han sido,
se entregue por entero, aun a la gente extraña.

Que todo sentimiento impropio me abandone,
y acallado el deseo de ser yo, a mí renuncie,
hasta la misma ofensa más infame perdone,
quedando desde entonces en beatífica paz,
y que un plácido sueño redimidor me anuncie
que la pasión humana no ha de vencerme más.




B O N U S  T R A C K





VEN, MADRE, A DESCANSAR...

Ven, madre, a descansar de todos tus trabajos
hasta el jardín umbroso que cultivo en mis sueños,
a la luz de luciérnagas y de áureos escarabajos
y la mágica ayuda de esos seres pequeños,
los gnomos, que se visten con trajes escarlata
y brotan cuando alumbran las primeras estrellas,
que usan zapatitos con hebillas de plata
sin dejar en el musgo la marca de sus huellas.
Cantarán para ti la cigarra y el grillo,
ocultos entre hiedras, glicinas o jazmines.
Y con las hojas muertas haremos un castillo
con muros almenados en oro y amarillo,
hasta que se deshaga por sobre los jardines

(en tanto la cabeza sobre mi hombro inclines).

(de No me llames poeta, Albora, Buenos Aires, 2001)




Marilina Rébora 
(Buenos Aires, Argentina, 1919-1999)
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1 comentario:

la hija del jefe dijo...

me encanta!!!
como siempre: gracias!!
y besotes!!

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