La mujer escribe y eso es lo que importa










20 de febrero de 2015

Angelina Muñiz-Huberman, 2 poemas 2


Il fiore giallo,  obra de Romina Dughero



VILANO AL VIENTO

Como no tengo raíces
no me entierro.

Ser errante, 
ser sin polvo, 
ser que no es ser.

Quien no tiene casa
no tiene muro.
Quien no tiene muro
no tiene yedra.
Tal vez hojas de árbol
y plumas de ave.

¿Dónde escribir entonces?

Si no tengo raíces
es que no tengo tierra.
Porque toda la tierra no es nada.
Si no tengo tierra
es que no tengo país.

No tengo país, 
no tengo tierra,
no tengo nada.

A veces, en el camino, me siento a descansar.
Y amo el árbol que me apoya.
Y las hojas de cristal titilante.

A donde llego 
soy extranjera
de pie leve 
y mirada en tránsito.
Rodando de grano en grano, 
piedra de río no pulida,
agua que no vuelve a pasar,
sol de cada amanecer.

Como he callado tanto
he olvidado el hablar.
Mis palabras nadie las entiende.
No hay eco que las repita.
De un silencio en otro silencio,
de una soledad en otra soledad.

Mis huellas desnudas sienten la tierra,
y la tierra es la misma en todas partes.
Pero yo no reconozco el tacto de la mía.

Desterrada aún sin haber nacido
ni siquiera me queda el recuerdo,
ni siquiera puedo rebuscar en mi memoria
ni un olor, ni un sabor,
ni un murmullo de no sé qué aguas cadenciosas, 
ni un color, ni una forma,
ni paisajes, ni ciudades, ni calles.

Todo lo invento,
todo lo sueño,
todo lo presiento.
Como amante sin amado,
conozco el amor y no sé lo que es.

El viento, la lluvia y el sol
han golpeado mi piel
cada día del año sin herirme.

Pude escoger alguna tierra
y decir que era la mía,
pero no pude aprender a mentir.
Pude haber olvidado
lo que ya era un olvido
para sólo despertar mi memoria.
Me esforcé porque no muriera
lo que no había nacido.
Tuve entre mis manos
criatura sin forma
de sangre que yo perdía.

Creí que el mundo era redondo,
caminé, caminé, caminé,
pero no llegué.

Creí que el tiempo purificaba
y mis temores espesaron.
Los años corrieron.
Cuando volví la vista atrás,
era más el camino andado
que el por andar
y ni un signo, 
ni un polvo,
ni un resquicio 
en el mundo derruido.

Como siempre,
el invento de cada día, 
la mirada que no se ve,
espejo roto, sin soplo.

Vilano al viento
es vilano en busca
de una tierra donde caer.

(de Vilano al viento, Poemas del amor y del exilio, UNAM, México, 1982)




Obra La Dame à la licorne / La dama y el unicornio




UNICORNIO DE ORO

Eslabón de los últimos días:
Cae una gota de oro
en forma de unicornio
Extiendo la mano
sin saber lo que recibo
La herencia viene de lejos
 —espacio y tiempo, absortos—
lenguaje que no se pierde:
las señas son claras
los grados se confunden
El óvalo del Eterno
señala cada cápsula
envuelta en querencia
Cuerno espiralado
entre las crines revueltas
Su trote retumba
ecos no habitados
paisajes no inventados
Ritmo a ritmo la vida fluye
en una mano que da
y en una mano que recibe.


UNICORNO D'ORO

Anello degli ultimi giorni:
Cade una goccia d’oro
con la forma di un unicorno
Allungo la mano
senza sapere cosa ricevo
L’eredità viene da lontano
-spazio e tempo, presi-
linguaggio che non si perde:
i segni sono chiari
i gradi si confondono
L’ovale dell’Eterno
Segnala ogni capsula
Corno a spirale
tra il crine sparso
Il suo trotto rimbomba
echi disabitati
paesaggi non inventati
ritmo a ritmo la vita fluisce
in una mano che da

e in una mano che riceve.




Angelina Muñiz-Huberman 
(Hyères, Francia, 1936) 
Naturalizada mexicana en 1954 / 
Reside en México DF
en Rompeolas, Poesía reunida, Fondo de Cultura Económica, 2012
para leer más en: PERIÓDICO DE POESÍA

3 comentarios:

Darío dijo...

Escribe, hace el mundo...

Leo Mercado dijo...

La poesía es, a veces, adventicia.

Miriam Tessore dijo...

Darío y Leo, les puede gustar mucho la antología de su obra (está bajo su nombre).
Ojalá se hagan un tiempo...

Abrazos

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