La mujer escribe y eso es lo que importa










30 de mayo de 2015

Daisy Zamora, 3 poemas 3 (+1)


Fotografía de Francesc Català-Roca


CUANDO LAS VEO PASAR

Cuando las veo pasar alguna vez me digo: qué sentirán
ellas, las que decidieron ser perfectas conservar a toda costa
sus matrimonios no importa cómo les haya resultado el marido
(parrandero mujeriego jugador pendenciero
gritón violento penqueador lunático raro algo anormal
neurótico temático de plano insoportable
dundeco mortalmente aburrido bruto insensible desaseado
ególatra ambicioso desleal politiquero ladrón traidor mentiroso
violador de las hijas verdugo de los hijos emperador de la casa
tirano en todas partes) pero ellas se aguantaron
y sólo Dios que está allá arriba sabe lo que sufrieron.

Cuando las veo pasar tan dignas y envejecidas,
los hijos las hijas ya se han ido en la casa sólo ellas han quedado
con ese hombre que alguna vez quisieron (tal vez ya se calmó
no bebe apenas habla se mantiene sentado frente al televisor
anda en chancletas bosteza se duerme ronca se levanta temprano
está achacoso cegato inofensivo casi niño) me pregunto:

¿Se atreverán a imaginarse viudas, a soñar alguna noche 
         que son libres
y que vuelven por fin sin culpas a la vida?

(de Tierra de nadie, tierra de todosCasa de Poesía, San José, Costa Rica, 2007)



Obra de  Henrik Uldalen



CUIDADOS INTENSIVOS

Totalmente desnuda yace entre las sábanas,
la misma que a los catorce años
fue estatuilla de marfil /bibelot de alabastro.
Su cuerpo marchito se mimetiza sobre la ajada blancura.
Su cuerpo que nunca desplegó esplendoroso
en fotografías de centerfold
o belleza del mes en alguna revista.

Los hijos la contemplan
bajo la red de tubos, sueros y sondas.

Sobrevivió
al horror solapado,
a la crueldad del otro
dosificada en finos estiletes

¡Quién la viera en el hermoso retrato
de aquel lejano día de sus bodas!




Collage de Nicole Natri


PARA DIRIGENTES Y DEMÁS HOMBRES

Los buenos días que das al llegar al trabajo
¿tu mujer los disfruta también?
La atención que prodigas a quienes te consultan
¿contrasta con el silencio que impones a tus hijos e hijas?
El tiempo que invertís bebiendo con partidarios y amigos
¿es igual al que concedes a los tuyos en cumpleaños
y otras celebraciones familiares?

Cuando te preocupa dar explicaciones
¿te acordás de tus gritos si alguien en tu familia
se equivoca?
Cuando te señalan injustamente
¿pensás en tu costumbre de echarle a la mujer
la culpa en todo?
Si tenes que ser flexible en una discusión de trabajo
¿por qué en tu hogar nadie puede contradecirte
y deben aceptar que tu palabra es ley?

Cuando hables en defensa de los pobres,
de los niños, de las mujeres,
de justicia, de voluntad de cambio y de consenso,
acordate de tu casa
donde toda tu furia, tu frustración,
tu impotencia por no tener un mundo a tu medida
la descargás sobre estos débiles
que aparecen en las estadísticas.
Acordate de tu casa
en donde no hay políticos
ni competidores
ni enemigos.




Obra de Anna & Elena Balbusso



PREÑEZ

Esta inesperada redondez
este perder mi cintura de ánfora
y hacerme tinaja,
es regresar al barro, al sol, al aguacero
y entender cómo germina la semilla
en la humedad caliente de mi tierra.

(en En limpio se escribe la vida, Editorial Nueva Nicaragua, 1992)


PREGNANCY


This unexpected roundness
this losing my hourglass figure
and turning into a jug,
is to return to clay, sun, rain
and to understand how seed germinates
in my hot, humid earth.

(Traducción al inglés de Barbara Paschke)



GRAVIDANZA

Questa inattesa rotondità
questo perdere i miei fianchi d’anfora
e farmi giara,
è il tornare al fango, al sole, all’acquazzone
e capire come germina il seme
nella calda umidità della mia terra.




Fotografía de Manuel Fuentes
Daisy Zamora 
(Managua, Nicaragua, 1950)
Reside en San Francisco, EE.UU., desde 1997
POETA/ENSAYISTA/TRADUCTORA/PROMOTORA CULTURAL/PSICÓLOGA
para leer más en: CUADERNO DE POESÍA CRÍTICA Nº90
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