La mujer escribe y eso es lo que importa










30 de julio de 2015

Anne Michaels, Profundidad de campo


Fotografía de Agatha Katzensprung



PROFUNDIDAD DE CAMPO

"La cámara nos libera del peso de la memoria...
registra para olvidar"  John Berger

Ya nos hemos contado una y otra vez la historia de nuestras vidas
cuando por fin llegamos a Buffalo.
Sale un sol difuso y prehistórico
sobre las cataratas.

Una mañana blanca,
el sol salpica de pintura el parabrisas.
Conduces, fumas, llevas gafas de sol.

Rochester, Capital de la Fotografía de América.
Apagando un puro en la tapa de la cajita de un rollo,
el agente de seguridad de Kodak nos indica el camino.
El museo es una mansión en gran angular.
Desde el césped de la entrada miras las ventanas del segundo piso,
transformas mentalmente cuartos de baño en cuartos oscuros.

Un millar de fotos después,
agotados de adivinar el movimiento
invisible de la mente que eligió el encuadre de cada foto,
echamos la siesta en el parking de un instituto
mientras el sol se reclina como los árboles
sobre el capó caldeado del coche.

Volvemos a casa. La luna tan grande y cercana
que manchó el parabrisas dibujándole un bigote.
Te hago cosquillas en el cuello para mantenerte despierto.
No recuerdo nada de nuestras vidas anterior a esta mañana.

Salimos de la ciudad de noche y regresamos de noche.
Compramos frutos secos y flotamos tranquilamente por el vecindario,
árboles frondosos que se lavan en la exuberante oscuridad
o a la íntima luz de las farolas.
Es verano y el aire de la noche se carga de nuestros olores,
aguijoneado por la fragancia verde de los jardines.

El calor no se irá del pavimento
hasta que sea casi de día.

Te amé todo el día.
Tomamos la vieja y familiar Autopista del Encuentro,
comenzamos el largo viaje del uno al otro
como a nuestra ciudad con todas sus luces encendidas.


DEPTH OF FIELD

"The camera relieves us of the burden of memory ...
records in order to forget."       —John Berger

We've retold the stories of our lives
by the time we reach Buffalo,
sun coming up diffuse and prehistoric
over the Falls.

A white morning,
sun like paint on the windshield.
You drive, smoke, wear sunglasses.

Rochester, Camera Capital of America.
Stubbing a cigar in the lid of a film cannister,
the Kodak watchman gives directions.

The museum's a wide-angle mansion.
You search the second storey from the lawn,
mentally converting bathrooms to darkrooms.

A thousand photos later,
exhausted by second-guessing
the mind which invisibly surrounds each image,
we nap in a high school parking lot,
sun leaning low as the trees
over the roof of the warm car.

Driving home. The moon's so big and close
I draw a moustache on it and smudge the windshield.
I stick my fingers in your collar to keep you awake.
I can't remember a thing about our lives before this morning.

We left our city at night and return at night.
We buy pineapple and float quietly through the neighbourhood,
thick trees washing themselves in lush darkness,
or in the intimate light of streetlamps.
In summer the planer's heavy with smells of us,
stung with the green odour of gardens.
Heat won't leave the pavement
until night is almost over.

I've loved you all day.
We take the old familiar Intertwine Freeway,
begin the long journey towards each other
as to our home town with all its lights on.




Anne Michaels (Toronto, Canadá, 1958)
de The Weight of Oranges / Miner's Pond
McClelland & Stewart, 1997. p.24
en El peso de las naranjas & Miner’s Pond
Editorial Bartleby, Madrid, 2001
Traducción de Jaime Priede
para leer más en el blog de: HÉCTOR CASTILLA
y en: PEQUEÑAS CAJA DE TORMENTAS
uno MÁS
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