La mujer escribe y eso es lo que importa










23 de octubre de 2015

Sara Zapata, 2 poemas 2 (+1)


Fotografía de Chrissie White



PUESTOS A ELEGIR


"Han muerto como mueren los leones;

peleando y rugiendo". 
MIGUEL HERNÁNDEZ

Puestos a elegir elijo:

El mar embravecido
tu lunar de la espalda
la sonrisa de Jimena
el abrazo de mi padre.
Puestos a elegir elijo:
cañas en el Mercado de San Fernando
a cena en el Ritz
tus poemas a Neruda
Lope a Góngora
ver por enésima vez una de Billy Wilder
a la última de Ridley Scott
diez días de verano al invierno de Madrid
volver a ver a mi abuelo preparar sus migas al Cuponazo
el asiento de atrás del Corsa
a una suite francesa.
Pero todos mis elijo cambiaría.
Cambiaría mis pequeñas batallas cotidianas por una mayor,
por ver a Lorca escribir en su patio de Granada
por no ver a Machado pisar Colliure
por ver a Hernández acercarse a una cuna con un saco lleno de panes, queso y jamón del bueno,
por no ver a Alberti a bordo del "Mendoza".
Cedería mis elijo
por ver bailar juntas a las trece rosas
por no contar los muertos
por ver a los maestros en sus escuelas
por ver desterrado al que vino de África en un remoto rincón de Groenlandia
por ver vacíos los Pirineos y no escuchar La Pirenaica.
Mis elijo daría
por haber ganado esa Guerra
por sentir la vida,
la libertad.



Fotografía de Chrissie White




ESCONDIDA

Nos envolvemos en capas
como esas Matrioskas
intentando esconder lo que somos,
protegiéndonos de todo,
de todos.
Hartos de golpes,
de zonas en las que falta color,
vamos construyendo nuevos armazones,
falsas apariencias.
Pero ahora que te acercas
a mi yo minúsculo y escondido,
quiero que sepas
que dentro de la última muñeca
sólo encontrarás un papel
que dice:
Cuidado. Frágil




Fotografía de Sebastian Bieniek



CON MI PERMISO

Me permito vivir como quiera
porque esto, la vida,
es lo único realmente mío.
Me permito por tanto
tropezar las veces que sea necesario
y también vaguear,
tumbarme al sol y dejar que pase el tiempo
sin que nada pase.
Me permito también
adelgazar y engordar a mi antojo
puesto que este cuerpo es mío
y darle placer sin reproches.
Me permito amar y que me amen
sin ridículos límites
que edulcoran al amor
e intentar
aceptar el fin con valentía
sin miserables reproches,
pero si llegado el momento
me falla la entereza,
me permito convertirme en escarabajo
durante un tiempo determinado.
Me permito cambiar de opinión
sin sentirme culpable
ya que nada es estático.
Me permito además,
permanecer en la confusión del ser
en la intriga de las sombras
en esta interrogación constante.
Me lo permito
porque ya me cansé,
de apuñalarme a cada instante.





Sara Zapata (Madrid, España, 1977)
POETA/DOCENTE
de Palabras para salvarse, Huerga & Fierro Editores, 2015
para leer más en: CREPUSCULARIO SIGLO 21
su blog: SE CANTA LO QUE SE PIERDE

2 comentarios:

Darío dijo...

Todos somos esa última muñequita...

Ana Muela Sopeña dijo...

Me gustan estos poemas, sobre todo "Escondida". Las Matrioshkas...

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