La mujer escribe y eso es lo que importa










28 de octubre de 2015

Sonja Åkesson, Autobiografía (respuesta a Ferlinguetti)


Jessica Lange en El cartero siempre llama dos veces (1981)




AUTOBIOGRAFÍA 
(RESPUESTA A FERLINGHETTI

Llevo una vida tranquila
todos los días en el 83 A de la Calle de la Reina.
Les soplo la nariz a mis pibes y lustro pisos
y ollas de cobre
y cocino papas y salchichas.

Llevo una vida tranquila
cerca del subte
soy una sueca
era una chica sueca
leí el libro médico debajo de la frazada
y fui miembro de la Liga Juvenil
Bautista.
Soñaba con cantar en el coro
y acompañada por una guitarra
bajo las llamas de las velas.
Soñé con cantar
con la guitarra en la fiesta de Lucia
y tenía dos discos de Alice Babs
y una campera, con cierre.
Trabajé en un café 
con espejos y cerveza
y un cuchitril para cerdos en el patio.
Todavía puedo percibir el olor de las ratas
y del helado de frambuesa, y del queso
del dueño que era también un catador de leches.

Yo era una mocosa típica.
Cavaba túneles bajo la nieve.
Me sentaba bajo un manzano cuando nevaba
esperando el Día del Juicio Final.
Me vi atrapada en una choza de migrantes
a la vuelta de mi Liga Juvenil.
Tomé un curso de taquigrafía por correspondencia
y garabatié las chicas de tapa del block.

Estuve en un auto lleno de nieve
Levantando refugiados bálticos.
Hombres con los pulmones apelmasados
rogando agua.
Una mujer con un ojo colgando
como un huevo sangriento en su mejilla.

He visto niños silenciosos
en multitudes hambrientas
desde las profundidades de un asiento de cine.
Los he visto.
Soy una madre.
Estuve ahí.
Pero no sufrí 
lo suficiente.

Soy una sueca.
Tengo una tarjeta de seguro de salud.
Lloro en mi cuarto.
He de morir de cáncer.
Soy formada por las circunstancias.
Conduzco una guerra conmigo misma
por ser una mujer rechazada.
¡Y tengo ciertos planes!
Tengo una hija
que debería tener un futuro.
Puede que me compre una parcela en el cementerio.
Soy tan sólo temporariamente
un utensillo usable de la casa.
Nunca cumplo una promesa.
Veo una expectativa 
en mi aniñado espejo
como si tuviese que conseguir un árbol de Navidad.

Llevo una vida tranquila
en el 83 de la Calle de la Reina 
a través del jardín cada día
mirando las paredes.
Pienso en mi hermana
que cuidadosamente teje manoplas para ollas en crochet 
del cerebro a cuerda
de mi cuñado.
Pienso en mi hermano
que es un caníbal.
Frío mis bifes.
Lavo mis manos.
He oído el solitario llamado
de los medio-devorados en lo escabroso.
Soy la mujer.
Yo era ella.
Pero no sufrí
lo suficiente.

Me fui adentro y cerré mi puerta
me senté en mi silla confortable.
Visito las tiendas formales
donde compro mis estériles
apuntalamientos de propiedad.
He escrito poemas con pensadas
pausas y puntuaciones.
Convierto mis panes en piedras.
Me siento como si tuviese una mano atada tras mi espalda.
Me siento como si tuviese una piel muda
ajustada sobre mi cara
y fantaseo acerca de un pequeño cuchillo
entre mis dientes.

He sentido 
cómo yo vomitaba mi garganta
y cómo mi lengua también se deslizaba hacia afuera
un inusable trapo de piel.
¿Dónde hallo un instrumento
para todo mi aire encerrado?
Soy un zapato sucio 
en una calle demasiado atestada.
Soy un perro sin amo
repleto de persistente amor
entre indiferentes zapatos sucios.

Veo una semejanza entre yo
y las papas.
He sentido lo podrido desde adentro
en la lluvia de otoño.

He escuchado a parejas de casados
en sus colchones de goma espuma a medida
quejarse acerca de perdidas excitaciones.
Entiendo su disgusto.
He sentido caricias
pegarse como chicle.
Dormito junto a mi pequeña pileta de lona.
Espero
junto a las madres aburridas.
Y observo a sus maridos
llegando en sus VW's
sobre sus gastadas cubiertas.
Usan brillosas camisas de nylon
y pequeños almohadones de cuero detrás.
Tienen cronómetros a prueba-de-idiotas
y aspectos llenos de carne muerta
y yo lo siento
en mi propia carcomida cara.

Llevo una vida tranquila
leyendo homenajes a la existencia
por alguien que no ha sufrido lo suficiente.
Mastico mis propias bromas.
Lucho con mi dura piel.
Yo era el patito feo
que nunca se transformó en cisne.
¿Tenía yo un par de alas entonces?
Siento los efectos secundarios de las quemazones.
Acaricio mi pobre joroba.
Trato de encontrar mi pequeño cuchillo
hace mucho tiempo arruinado por el óxido
y aplastado por pies en el pasto amarillo


Självbiografi (replik till Ferlinghetti)

Jag lever ett lugnt liv
inne på Drottninggatan 83 a på dagarna.
Snyter ungar och putsar golv
och kopparpottor
och kokar rotmos och pölsa

Jag lever ett lugnt liv
i närheten av tunnelbanan.
Jag är svensk.
Jag hade en svensk uppväxt

Jag drömde om att få vara med i sångkören
och sjunga till gitarr
bland ljuslågorna.

Jag var en typisk snorunge.
Jag grävde gångar under snön.
Jag satt under ett snöande äppelträd
och väntade på Yttersta Dagen.

Jag har bott en gränd
för trång för redan inknappade andetag.
Jag har diskat på ett tåg genom Ångermanland
bakom ett stängt klosettfönster.
Jag har skrivit passionerade brev
till okända adressater.
Jag har lyssnat till I Speglarnas Sal.

Jag är svensk.
Jag har sjukförsäkringsbesked.
Jag gråter i min kammare.
Jag kommer att dö i cancer.

Jag är formad av omständigheter.
Jag för ett ställningskrig med mig själv
på den överblivna kartan.
Och jag har vissa planer!
Jag har en dotter
som borde ha framtiden för sig.
Kanske köper jag mig en gravplats.
Jag är endast tillfälligtvis
ett användbart husgeråd

[…]


Mag-oro.
Jag vilar.
Jag har varit med.
Jag har knegat runt
med mitt lilla liv.
Jag har gläntat på fel dörrar.
Jag har sett en samvetsöm våldta ett mejeribiträde.
Jag har sett en kokerska
tappas på blod
över en slaskhink.
Jag har hört mitt döende barn fnittra
främmande
under min främmande hand.

Jag lever ett lugnt liv
på Drottninggatan 83 a om dagarna
tränande min engelska.
Jag har läst The Catcher in the Rye
med hjälp av ett kasserat lexikon
och lagt märke till den sorgliga likheten
mellan en skolpojke i New York
och en hemmafru i Stockholm
kvarglömd i bakvända maner
i ryckiga rörelser
ingen räddare

Jag sprang ut i den tidiga skymningen
ville sträcka handen genom himlen
men skyndade tillbaka hem för att inte bränna vid potatisen.
Jag ser likhet mellan mej och potatis;
aktas för stötar,
aktas för kyla.
Vid minsta källarljus -
dessa famlande stängar.
Varför inga instrument till all min instängda lust.

Jag är en nedsölad sko
på en överfull gata,
jag är en herrelös hund
full av efterhängsen kärlek
bland likgiltiga nedsölade skor.

Jag har hört äkta par på måttbeställda skumplastmadrasser
klaga över uteblivna upplevelser -
jag förstår deras leda.
Jag har känt smekningar fastklibbade som tuggummin.

Jag stretar med min sega hud.
Jag tuggar mina vitsar.
Jag var den fula ankungen som aldrig förvandlades till svan.




Sonja Åkesson
(Isla de Gotland, Suecia, 1926- Estocolmo, 1977)
de Paz hogareña/Husfrid, 1963
para leer la reseña sobre Vivo en Suecia, Antología poética, 
Vaso Roto, Madrid, 2015
en el blog de CARLOS ALCORTA
para leer MÁS
su WEB
*S/DATOS DEL TRADUCTOR //*EL POEMA NO ESTÁ COMPLETO NI EN CASTELLANO NI EN SUECO

1 comentario:

Ana Muela Sopeña dijo...

Genial poema confesional.

Gracias por compartirlo.

Interesantísima esta autora.

Un fuerte abrazo
Ana

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